🔸¿Cuál es el problema con el porno?🔸 


Respondiendo a los argumentos pro-porno más comunes.

Tratándose de pornografía las opiniones son variadas. Hemos compilado los argumentos más comúnmente usados por los defensores del porno.

 “El porno es sólo una fantasía, no es real”

El porno no es sólo una fantasía. Una fantasía tiene lugar en la mente. Una escena protagonizada por una mujer siendo ahorcada, no pudo existir de no haber una mujer de carne y hueso ahorcada, para el disfrute del hombre espectador.

Cuando actos de violencia sexual y crueldad son ejecutados sobre los cuerpos de mujeres, esto deja de ser una fantasía; se convierte en realidad.
Es importante hacer notar que muchos actos sexuales en la pornografía son de naturaleza violenta, actos que las mujeres informan ser dolorosos y degradantes, que no disfrutan y aún más, actos que los hombres no esperan que ellas disfruten.

Seguramente esto nos lleva a cuestionarnos, ¿por qué la crueldad, humillación y agresión sexualizada por hombres en contra de mujeres, son una fantasía?, ¿por qué este trato deshumanizante hacia las mujeres excita sexualmente a los hombres consumidores?

Como Robert Jensen explica, “los hombres obtienen algo muy concreto de la pornografía: orgasmos…pero tiene un costo; ese costo es nuestra propia humanidad”.

“Seguro, cierto porno es malo, pero no demonices toda la industria”

Algunas veces los defensores del porno argumentan que sus críticos escogen con pinza los peores y más extremos casos. Sin embargo, nuestro enfoque es hacia la pornografía más consumida, que en años recientes se ha vuelto más violenta que nunca. La investigadora Rebecca Wishnant* notó que, “en la pornografía popular actual, la agresión contra las mujeres es la regla más que la que le excepción…[esto] es tan normal que sería difícil que un consumirdor regular pudiera evitarla”.

Algunos de los actos asentados en la pornografía popular son, descritos así por la investigadora Maree Crabbe*, arcadas inducidas mediante felación, sexo anal heterosexual, eyaculación en la cara y pechos de las mujeres, doble penetración -donde una mujer es penetrada vaginal y analmente al mismo tiempo. La pornografía popular promueve la dominación de la mujer por el hombre, en ella las mujeres son llamadas frecuentemente perras, putas, prostitutas y “basureros de semen”.

Es chocante lo racista y sexista que es. En cualquier otro medio, dichos estereotipos causarían conmoción, pero en el porno son aceptados.

En un estudio de contenido realizado el año 2010*, respecto a la pornografía que mejor se rentaba y más se vendía en USA, se encontró que la agresión física y verbal en contra de las mujeres es rampante, la agresión física tiene lugar en el 88% de las escenas, y de ello, el 94% de la agresión física y verbal es dirigida a la mujer.
Uno no tiene que ir más allá de las estadísticas proveídas por la propia industria pornográfica, como en Adult Vídeo News, para darse cuenta que los vídeos porno más vendidos incluyen violencia sexualizada hacia las mujeres, misoginia, incesto, racismo y pornografía pseudo-infantil, con títulos como (advertencia, contenido explícito):
“Penetración profunda con niñas jóvenes, Gape me 2 [se refiere a abrir el ano de forma tal que luego de la penetración no se cierra], Quiero penetrar el culo de tu hija (16), Ella no estaba lista, Mi nuevo padrastro negro (21)”

“Las mujeres también ven porno”

 Las investigaciones demuestran* que los hombres son mucho más propensos a ver porno para excitarse sexualmente y masturbarse, que las mujeres. Y aunque la vasta mayoría del porno está hecho para hombres heterosexuales, algunas mujeres ven porno.

En ABC, la psicóloga Laura McNally* señala que “en efecto, algunas mujeres gustan del porno. La mayoría de la gente obtiene placer de hábitos que en último término son dañinos, como el alcohol, el tabaco o las drogas. Las mujeres no tienen un imperativo moral especial de apoyar solo a industrias que cumplen los propósitos del feminismo”.
Algunas mujeres participan en actividades e industrias que son sexistas y dañinas para las mujeres en su conjunto. Que algunas mujeres sean partícipes, no cambia la realidad de que la violencia sexualizada en contra de las mujeres en la pornografía, impacta el estatus de las mujeres en general, tanto en su proceso de producción como de consunción por los hombres.
Muchas mujeres, sin embargo, dan cuenta de el impacto negativo del porno, en particular del efecto negativo en sus relaciones personales y matrimonios, y la presión de verse y actuar de acuerdo la estética pornográfica. De hecho, el porno ha sido nombrado como factor en el aumento de prácticas* tales como depilación brasileña y  cirugías estéticas, incluyendo la labioplastía, en la medida que mujeres y niñas comparan sus vulvas a las de las mujeres en la pornografía.

Médicos han denunciado*  que están viniendo a consulta niñas de 12 años con heridas sexuales inspiradas por el porno, y mujeres y niñas informan ser presionadas a someterse a actos indeseados y humillantes que han sido normalizados por la pornografía.

[Lee las experiencias de mujeres reportando coerción y presión de parte de sus parejas hombres para someterse a actos sexuales inspirados en el porno*.]

“Estas fiscalizando/ humillando/ dictando lo que adultos que consienten puede hacer”


Estamos haciendo en un análisis crítico de una industria que, por dinero, explota y deshumanizada a mujeres y niñas. Dicho análisis puede incluir preguntas tales como, ¿por qué los hombres usuarios de porno encuentran placer al consumir violencia o subordinación y humillación de otra persona?
Es relevante analizar la noción de “adultos que consienten”, teniendo en cuenta que muchos de los actos más populares en la pornografía son violentos, degradantes y actos que la mayoría de mujeres no hallan placenteros.

Muchos de los actos comunes en la pornografía son diseñados para infligir el máximo daño físico posible en las mujeres. En efecto, basándose en el material promocional de las películas más populares en el sitio de AVN, pareciera ser que el daño perpetrado en los cuerpos de las mujeres es una forma eficiente de atraer a hombres consumidores: (Advertencia, leguaje explícito)

“Rojo, brillante prolapso anal”

“Anos abiertos”

“Prolapso rectal”

“Su ano empalado en su erección”

“En Pure Filth [pura suciedad] sabemos exactamente lo que quieres, y te lo damos. Chicas siendo penetradas por el culo hasta que sus esfínteres estén rosados, blandos y totalmente reventados. En la tienda, le esperan pañales de adultos a estas putas una vez que su trabajo haya terminado” (Copia promocional de “Putas destrozadas analmente”)*

“Es asunto de los padres evitar que sus hijos accedan al porno”


Aunque ciertamente los padres deben tomar un rol activo, tener conversaciones apropiadas a la edad de sus hijos e hijas, y aprender acerca de seguridad en las redes, se ha vuelto casi imposible para los padres evitar que sus niños sean expuestos a imágenes y mensajes pornográficos, debido al avance de la tecnología y al espacio público cada vez más saturado de pornografía.
La juventud se encuentra con la pornografía en revistas en el supermercado, gasolineras, diarios, en vídeos hiper-sexualizados,  comerciales soft-porn y en la cultura popular en general. La industria publicitaria en Australia se regula a si misma, desechando frecuentemente reclamos por avisos inspirados en el porno, incluyendo anuncios de clubes de strip y sexpo, fuera de las escuelas, determinando que ese contenido no es inapropiado para niños.
Muchos niños encuentran porno incluso por accidente, otros son expuestos a porno hardcore en casa de amigos o hasta en el colegio. Expertos creen que la edad promedio de exposición al porno son 11 años. Los días en que era difícil acceder al porno se han ido -ahora es imposible evitarlo.

Desafortunadamente, no todos los padres están en condiciones o dispuestos a tomar las medidas necesarias para evitar que sus hijos sean expuestos a la pornografía. Creemos que todos los niños tienen derecho a una infancia libre de pornografía, y que el gobierno y los  legisladores deben sostener estrategias para asegurar el interés de todos los niños.

“Tú solo eres anti-sexo”

Los propulsores de las industria del sexo usualmente califican las críticas a la pornografía como oposición al sexo. Esta es una táctica baja, que mezcla el abuso sexualizado de mujeres en la pornografía, con el sexo, como si fueran la misma cosa.
Los defensores de la industria del sexo arguyen que quienes son críticos de la misma simplemente están reprimidos, son cerrados de mente y estirados tratándose de sexo, como si participar u obtener ganancias de la exploración de mujeres fuese progresivo.
Si se supone que el porno representa libertad, ¿la libertad de quién representa?, ¿libertad para las mujeres reducidas a agujeros que los hombres pueden brutalizar?, ¿para la gente de color, sometida a estereotipos racistas y convertidas en fetiches? Pareciera que está ‘libertad’ esta limitada a lo hombres que obtienen ganancias del porno y lo consumen, hombres que encuentran sexualmente gratificante ver a mujeres reducidas y abusadas. Esta es la libertad por la que luchan los defensores de la industria del porno.
Quienes apoyan una posición anti-porno reconocen que la pornografía es la mercantilización de la sexualidad humana. Es producido por una industria que no se preocupa de la liberación o sexualidad auténticas, sino maximizar sus ganancias. Como la profesora de sociología y escritora Gail Dines argumenta, “la pornografía es al sexo, lo que McDonalds es a la comida. Una versión plástica, genérica de lo que es real”.

Quienes están en contra de la pornografía reconocen que la industria lastimas a las mujeres, también a niños y hombres, que tiene efectos negativos en la sexualidad, en el desempeño sexual, las relaciones, salud mental y que lastima  relaciones sexuales saludables, intimidad y conexiones humanas. Como señala la Doctora Dines, “no puedes ser pro-porno y pro-sexo. Tienes que escoger uno”*
Algunas personas erróneamente creen que la pornografía son solo imágenes de cuerpos desnudos, o de adultos que consienten teniendo sexo. La realidad es bastante diferente, el porno está constantemente enviando mensajes acerca del poder entre hombres y mujeres, sexualiza la dominación y agresión masculinas y la subordinación de las mujeres. En vez de hacer el amor, Gail Dines sugiere que el porno es sobre hombres “haciendo el odio” a las mujeres. No es sexo, es explotación sexual. Como nuestra amiga One Angry Girl* dice, “comparar el porno con el sexo es como golpear a alguien con una sartén y decir que estas cocinando”
[Declaraciones hechas por pornógrafos, dejan claro que el placer de la mujer no es su objetivo, sino, el castigo. Lee lo que los pornografos realmente piensan de las mujeres aquí*]

“Las mujeres en la pornografía eligen  trabajar en la industria del sexo” 

Como la sobreviviente del tráfico sexual, Rachel Moran, señala “el concepto de elegir tiene su raíz en privilegio de una alternativa real. Cuando yo pienso en mis alternativas, eran simplemente estas: ten hombres arriba y dentro tuyo, o sigue sufriendo no tener hogar y pasar hambre. Ahora elige. Toma tu ‘decisión’ “.
Algunas mujeres entran voluntariamente a la industria. En ‘Getting Off: Pornography and The End of Masculinity’, el activista anti-porno Robert Jensen argumenta, “su elección es libre, en el sentido de que nadie las amenazó con hacerles daño directamente en caso de elegir otra cosa, pero no está echa bajo condiciones de completa libertad, dado su limitado poder en el sistema”.

Muchas sobrevivientes de la industria, sin embargo, señalan que más que ser una decisión, fue la falta de opciones lo que las llevó a elegir la industria del sexo, siendo las dificultades económicas un factor de fondo para muchas de ellas.
Otras mujeres describieron historias de abuso sexual infantil, y como ese abuso las amoldó y preparó para el comercio sexual -se les enseñó que sus cuerpos no eran suyos, sino de los hombres, para usar y disfrutarlos-, y también a disociarse durante ese abuso, una habilidad útil parar soportar el abuso pagado continuo de los compradores.
Otras mujeres señalan que creen haber elegido entrar a la industria del sexo, pero sin entender por completo a qué estaban pactando, o acordaron bajo ciertas condiciones que luego fueron violadas y se sintieron sin poder para objetar -por ejemplo los actores de porno de tortura del sitio Kink*:

“Las modelos estaban asustadas de que al expresar preocupación fuesen a perder sus trabajos. “Estas en una posición en que si no sigues las órdenes, vas a perder escenas” [Alexander] explica.

“…Concuerda con que el miedo de perder el trabajo es real. Las “listas negras” son reales”, dice. “Puede ser riesgoso hacer llamados de atención”.

“Aaliyah Avatari, que antiguamente participaba bajo el nombre Nikki Blue y famosamente perdió su virginidad durante una transmisión de Link en vivo en enero de 2011, dice que fue puesta en una lista negra luego de la escena. “Son muy minuciosos, si una modelo se queja mucho, no trabajarán con ella nunca más”.

“Me tomó meses sanar luego de perder mi virginidad” declara, “tuve que hacerme una cirugía vaginal reconstructiva. No hubo ninguna compensación por eso. Tuve suerte de tener seguro privado de salud en aquel entonces”.

Los defensores de la industria del sexo usualmente declaran que las mujeres eligen trabajar en pornografía y prostitución, que en vez de explotación, este es un asunto sobre la autonomía corporal de las mujeres, pero son reticentes a discutir las elecciones de los hombres que crean una demanda del abuso de mujeres en la industria.

“El porno puede jugar un rol positivo en la educación sexual”

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Dado el fácil acceso a la pornografía en línea y a la falta de otras alternativas apropiadas de educación sexual, el porno ha empezado a funcionar como una de las formas primarias de educación sexual para la juventud. Sin embargo el porno es una herramienta educativa muy pobre –“una distorsión de la sexualidad que se basa en el respeto”- según la doctora Abigail Bray y Melinda Tankard Reist, co editoras de ‘Big Porn Inc: Exposing the harms of global Pornography Industry’. 

El porno falla en promover sexo seguro, consentimiento, respeto o placer mutuo. En cambio, presenta a los hombres como dominantes y sexualmente agresivos, que tienen derecho a usar los cuerpos de las mujeres de cualquier forma que deseen. Las mujeres son presentadas como objetos sexuales que jamás dicen ‘no’ y que disfrutan con dolorosas, degradantes y crueles prácticas sexuales.
El porno le da a los hombres expectativas irrealistas al relacionarse sexualmente con mujeres. Un niño de quince años describe como el porno lo preparó para el fracaso [vídeo en el artículo original]:

“La primera vez que tuve sexo, como había visto tanto porno, pensé todas las chicas quieren esto, a todas les gusta aquello, todas lo quieren por aquí, lo aman ahí, así que traté todas esas cosas y terminó mal”

“Después de tener sexo por 20 minutos más o menos y decidí ir por sexo anal  [a ella] no le gustó eso! Lo saqué. Decidí que yo quería sexo oral, traté de que ella me lo chupara [a ella] no le gustó. Me vine sobre ella, [a ella] no le gustó”

El doctor Michael Flood señala que el porno es “educación sexista”, la pornografía influencia a la gente joven en la aceptación de “construcciones sobre el género y la sexualidad sexistas y estereotípicas” y de “el entendimiento sexualizado de comportamientos en mujeres y niñas”

“Si la pornografía nos hiciera saludables, ya estaríamos sanos” – Doctora Mary Anne Layden.

“El problema es que los niños tengan acceso al material para adultos”


Este dibujo, por Jacky Fleming, establece un gran punto [imagen en el artículo original: un hombre en traje le dice a una madre con su hijo “hemos acordado poner las revistas que degradan a las mujeres fuera del alcance de los niños”, la madre responde “genial, ¿alguna idea de cuántos años debería tener para poder ver imágenes que degraden a las mujeres?, ¿8?, ¿11?, ¿15?, ¿25?”

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“A las mujeres en el porno les gusta”


Puede ser incómodo para el consumidor regular de porno reconocer su papel en la perpetuación de la explotación de las mujeres en la pornografía. Por tanto, no es sorpresivo que sea preferible creer que las  mujeres en la industria disfrutan de actos sexuales doloroso, humillantes y degradantes, en vez de reconocer que ellos encuentran goce sexual en el tratamiento abusivo de las mujeres.

El estudio de Bridges* de 2010, descubrió que, al ser agredidos el 95% de los sujetos respondieron con expresiones de placer o neutrales. Esto no significa que actos de violencia tales como ahorcar o abofetear sean placenteras, pero sí refuerza lo que las mujeres en la industria del sexo saben -que sus trabajos dependen de dar la impresión de que disfrutan de actos de agresión practicados en su contra.

Ciertamente, los testimonios de actores retirados y vigentes de la pornografía no son pocos, referidos a la violencia, ETS y el trauma que soportaron en la industria. ¿Hay alguna otra industria en que esta manera de tratar a los trabajadores sea permitida?
[Lee aquí historias sobre la violencia, abuso y trauma vividas por actrices y actores porno*]

 “El porno ‘feminista’ o ‘ético’ es la solución”


Rechazamos la noción de que las mujeres puedan ser cosificadas, y sus cuerpos y sexualidad mercantilizados, de una buena manera, una forma que sea ética. La industria del porno está construida sobre violencia sexual, crueldad, humillación y brutalización de las mujeres, en pocas palabras, sobre el sufrimiento humano. La respuesta no es mejorar las condiciones de una industria así, sino abolirla.
La vasta mayoría del porno erotiza la inequidad y la violencia masculina en contra de las mujeres. El llamado porno “feminista” es estadísticamente irrelevante -pese a la discusión acerca de porno ético, no es el porno ético el que las personas están viendo, no es el porno “feminista” tampoco el que mantiene activa está industria de 200 billones.
El neurocientífico Ogi Ogas, respecto a la pornografía feminista*:

“Lo fascinante es que las mujeres comúnmente promueven la idea de porno feminista y socialmente quieren creérselo. Los activistas arguyen que tiene que existir más de él, las mujeres lo apoyan públicamente…pero a fin de cuentas, no es lo que les interesa mirar”.
Incluso si aceptáramos que existe algo cómo porno ético o feminista, su contenido es usualmente indistinguible del contenido del porno más popular. En un crítica al trabajo de Tristan Taormino*, un supuesto pornógrafo “feminista”, se hace notar que muestras de violencia en contra de las mujeres, tales como arcadas inducidas, ahorcamiento, bofetadas e insultos misóginos, eran igualmente prevalentes en su porno ‘feminista’ -“O es ético y honorable  ‘jugar con’ y promover dinámicas de humillación y violencia que terrorisan, lastiman y matan mujeres a diario, o no lo es”, concluyó el estudio*.
La investigadora australiana, doctora Megan Tyler le dijo a ABC,  que la noción de porno ético no es más que un punto de venta para la industria:

“Las aserciones sobre un porno ético, en este punto, son más bien propaganda de la industria que otra cosa y son -y serían con justa razón reconocidas en cualquier otro ámbito- como un lavado de imagen empresarial.
Es para un pequeño segmento de consumidores que quieren creer que su consumo de pornografía no es problemático y les gustaría pensar que lo que hacen es completamente diferente a lo que otros hacen, cuando en realidad todo alimenta la misma industria del comercio sexual.
Si existen consumidores realmente preocupados por las condiciones de quienes ejecutan el porno, sugiero dejar de ver pornografía”

POR CAITLIN ROPER

Traducción de: Maldita Feminista Radical 

Fuente: http://www.collectiveshout.org/whats_the_problem_with_porn_responding_to_common_pro_porn_arguments

El emotivo discurso de Ashton Kutcher en el Congreso de EEUU contra la explotación sexual infantil


El actor Ashton Kutcher ha hecho un llamamiento al Congreso de Estados Unidos para combatir la explotación sexual infantil, una lacra contra la que el intérprete lucha a diario desde su fundación Thorn.

“He estado en redadas del FBI en las que he visto cosas que nadie debería ver. He visto un vídeo de una niña de la misma edad que la mía [dos años] violada por un estadounidense que estaba en Camboya de turismo sexual”, afirmó Kutcher con los ojos llenos de lágrimas. “He conocido a víctimas traídas desde México, víctimas en Nueva York, en Nueva Jersey, por todo nuestro país”, agregó.

El actor protagonista de Dos hombres y medio Aquellos maravillosos setenta, compareció el miércoles en el Comité de Asuntos Exteriores del Senado de EEUU para pedir a los congresistas que apoyen los esfuerzos de su organización para combatir la explotación sexual infantil.

Fundada en 2012 por Kutcher y su entonces esposa, la actriz Demi Moore, Thorn es una organización que diseña software para localizar a las víctimas de la explotación sexual infantil en internet, principal mercado (63 %) de compra y venta de niñas y niños según uno de sus estudios. Kutcher explicó que una de las herramientas creadas por Thorn, llamada Spotlight, logró identificar a 6.000 víctimas en tan solo seis meses.

“La tecnología puede utilizarse para permitir la esclavitud, pero también para desactivarla. ¿Podemos diseñar unas herramientas mejores que las suyas para combatir lo que está sucediendo?”, dijo el actor ante el Comité. Kutcher reveló que, en una ocasión, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) pidió ayuda a Thorn después de investigar durante tres años los abusos sexuales a una niña que entonces tenía siete y verse incapaces de encontrar al culpable.

“Éramos la última línea de defensa. Un actor y su fundación”, exclamó el actor, quien confesó que no pudieron ayudar al DHS a localizar a la víctima y que en ese momento eso le destrozó. “Durante los siguientes tres meses, tuve que acostarme cada noche pensando que esa niña seguía siendo víctima de abusos y que si hubiera creado el software correcto la hubiésemos podido salvar”, añadió.

Fuente: http://www.huffingtonpost.es/2017/02/16/ashton-kutcher-congreso-explotacion-sexual_n_14792826.html

Todos somos cómplices de Torbe


Es curioso que, casi cada vez que he denunciado lo que hay detrás del porno me han llamado loca, moralista y puritana (a pesar de ser atea y sexualmente abierta y activa). Esto le ocurre a cada un@ de l@s activistas que enfrentamos la pornografía por las mismas razones por las que ahora Torbe esta en la cárcel.

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Ahora, se destapa el pastel en los medios y juzgados, y todo el mundo se lleva las manos a la cabeza con algo que es, y siempre ha sido, práctica habitual en toda la pornografía.

Yo misma llevo sólo una década denunciándolo, pero much@s llevan más de 30 años haciéndolo; psicólog@s y psiquiatras expert@s en violencia sexual, criminólog@s, sociólog@s, las propias víctimas que hemos sido violadas por los adictos de esas fantasías enfermizas y violentas (que puede que siempre hayan existido, pero no como ahora y no como las promueve masivamente el porno y los medios hoy día), e incluso, las propias ex actrices violadas y prostituídas por la industria que ahora son activistas contra la misma.

Es curioso también que, cuando denunciaba, cada una de las películas de Torrente de Santiago Segura, a él mismo y a sus actores, por misóginos y puteros, ocurría un tanto de lo mismo: ‘Ya está esta loca radical con sus desvaríos y exageraciones’.

Torrente

Escena de Torrente

Nadie veía ni quería ver algo que era tan evidente, algo que estaba y sigue educando a nuestros niños, mayoría de los cuales han crecido adoctrinados por esa masculinidad vil y destructora, y muchos de los cuales son ahora puteros bien entrenados, e incluso violadores de menores, a parte de jugadores de la Selección Española, profesores, parados, orgullosos padres de familia, tíos y abuelos bonachones, ingenieros, bedeles, funcionarios, vividores, cantantes, famosos del tres al cuarto, monitores infantiles, educadores. En resumen, hombres de todos los niveles culturales y estratos sociales…

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Nosotrxs éramos l@s loc@s y ellos, Torbe, Santiago Segura, Kiko Rivera.., los ídolos de España, y también reflejo de la basura humana y de la estupidez de la mayoría.

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Kiko Rivera, putero reconocido, en Torrente

Pero la cosa no se queda en nuestras fronteras, lo mismo ocurre en todos lados con los Michael Jacksons, Roman Polanskis, Woody Allens, Bill Cosbys, y tantos otros personajes públicos y anónimos- que son los más y los más peligrosos, precisamente por la invisibilidad e impunidad que les da el anonimato y la legitimación cultural-. Los más peligrosos también, porque no sabemos quiénes son, porque están por todos lados, me atrevería decir que hay alguno/os en cada familia, empresa, Universidad, colegio…

Exactamente lo mismo que ocurría con Torrente, pasa con esa horrorosa oda a la misoginia llamada JUEGO DE TRONOS, y con muchas series y contenidos de corte similar. Este engendro machista (ya pueden comenzar a llamarme, una vez más, exagerada, radical, puritana.., estoy acostumbrada) camuflado de igualdad porque, para variar, hay mujeres que mandan y asesinan como hombres (eso es igualdad y personajes ricos y complejos según algunxs, igualdad y no más Patriarcado, ¡ja!) Peeero, (y aquí viene el pero, o a caso creíais que iban a darnos el derecho de ser y existir sin ser para otros…), a parte, claro está, que no se nos olvide ser objetos sexuales y agujeros de semen para el placer único y exclusivo de los hombres, especialmente de los hombres heterosexuales. Porque, qué te habías creído, no se puede ser mujer empoderada, o cualquier cosa que aspiremos a ser las mujeres, sin hacer y ser todo lo demás.

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Prostituta asesinada en Juego de Tronos

Si cojo esta serie como ejemplo, a parte de porque me ha causado conflictos personales, y por haber llorado muchas veces del asco y la impotencia viéndola, como pocas veces lo he hecho en mi vida (y les aseguro que he visto series y películas deleznables), es por ser uno más, aunque de los peores ejemplos que he visto, de los productos de ese cáncer machista con metástasis que ha invadido toda la cultura.

J.T. es la nueva ‘ídola de masas’, nivel secta (por el fanatismo, la violencia y la virulencia con que la defienden sus seguidores), exactamente como ocurrió con Torbe, Torrente, Michael Jackson, Polanski, Bill Cosby, Allen…

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Aunque en distintos contextos y situaciones, es el mismo fenómeno en cuanto a la negación, el autoengaño, la vista gorda en lo que a violencia machista implícita, sexual, gráfica, psicológica, y simbólica se refiere.

Eso no es simple fantasía, como lo justifican siempre todos los amantes de nuestra denigración artística y cultural. Eso se llama Patriarcado del peor y del viejo. Nada menos que con más de 10.000 años de antigüedad cuenta el señor.

Por algo ha llegado tan lejos, hasta convertirse en uno de los sistemas opresores más longevos y con más salud de la Historia, porque ha logrado hacer su transmisión invisible, aparentemente inocua, especialmente para quienes tienen el poder y los privilegios, convirtiendo, sigilosamente, la barbarie en lo natural sin que tan siquiera nos demos cuenta.

El machismo de J.T. NO es un mero reflejo de la Historia, ni de una época “épica”. No, la serie ES VIOLENCIA MACHISTA en sí misma, a parte de reflejarla, normalizarla y transmitirla.

NO es una mera ilusión ajena a la realidad, al igual que no lo era Torrente, ni Garganta Profunda, mito erótico de los 70, no: Son los pensamientos reales y las acciones de sus creadores, de sus autores y del pensamiento dominante cultural y social del que han mamado los mismos.

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Linda Lovelace en Garganta Profunda

El mismo pensamiento dominante que nos está obligando a tragar a tod@s directa o indirectamente, exactamente de la misma forma. O mejor dicho, de formas más sofisticadas, porque ahora, además de tener el poder los de siempre, cuentan con la tecnología para llegar a las masas, con lo cual, el lavado de cerebro es mucho más expansivo, globalizado, temprano, rápido y efectivo.

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Una de tantas escenas con prostitutas de Juego de Tronos

NO ES SOLO FANTASIA, es, no sólo lo que piensan, sino lo que hacen con las mujeres, no sólo delante, sino también detrás de las cámaras, por algo contratan prostitutas y al menos 7 actrices porno en la vida real. Los mismos directores de la serie reconocen que, según ellos, que son sus paridores y los más capacitados para hablar de SU trabajo, (y no los fans cegados por su fanatismo y su autoengaño) que no hay violencia sexual en la serie, sino ‘sexo consentido’, dando a entender que la violencia sexual, el sometimiento de la mujer, su cosificación, su esclavitud sexual en sus cansinos y abundantes hasta aburrir burdeles, mujeres prostituídas y sus violaciones, todo eso, son ‘sexo’ a secas ‘escenas calientes’, palabras textuales de su director.

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Escena de supuesto “sexo consentido”, según el director de Juego de Tronos

Será sexo del que ‘les pone’ a ellos, a los monstru@s que fabrica el Patriarcado que, por lo que parece son una amplia mayoría silenciosa (como diría Rajoy) gustosa de ver contenidos culturales educando a las masas, que defecan y se mofan una y otra vez en los derechos humanos de más la mitad de la humanidad: las mujeres y niñ@s.

Tiempo al tiempo, ya llegará el momento de llevarse, una vez más, las manos a la cabeza, ante la descarada evidencia que los privilegios, la ignorancia y el auto engaño no dejan VER a muchos.

Y luego ponemos el grito en el cielo al ver  De Geas, Muniains.., aunque en esta lista cabría poner como ejemplo a muchos de mis exs y los de mis amigas y conocidas. Estos hombres tan bien entrenados por el pensamiento patriarcal dominante a través de la cultura y la sociedad en su conjunto, están por todos lados.

Sigamos con la venda en los ojos, hasta que la evidencia sea tan abrumadora que se nos caiga la cara de vergüenza y asco, o no, los hay que ni empatía ni remordimientos tienen. Mientras, el Patriarcado, sus aliad@s y sus beneficiarios seguirán buscando mil y una formas de camuflar, perpetuar y legitimar su privilegio ancestral de vulnerar nuestros derechos humanos de las maneras más viles, retorcidas, sibilinas y consentidas por esa mayoría, a veces ciega, a veces sorda, a veces muda, a veces virulenta y reaccionaria, pero siempre, siempre cómplice.

A. A.

Los hombres, la pornografía y la prostitución, por Péter Szil, psicoterapeuta.


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En el debate sobre la prostitución la alternativa de más sustento que los partidarios de la abolición pueden nombrar frente a los argumentos por la legalización/regulación es el modelo sueco de enfocar la legislación en la figura del cliente que se aprovecha de la persona prostituida.  (www.sweden.gov.se/content/1/c6/01/87/73/fa1cf05c.pdf

El tema de la pornografía, intrínsecamente ligado al de la prostitución, ha sido ya anteriormente motivo de estudiar el ejemplo sueco. Suecia ha sido el país pionero en hacer de la pornografía un fenómeno socialmente aceptado. Los promotores de la introducción de la pornografía tanto en la España pos-Franco de la segunda mitad de los años 70, como en los países del bloque soviético después de la caída del muro en los años 90 han usado con predilección los falsos mitos que acompañaban el proceso de la liberalización de la pornografía en la Suecia de los años 60. Estos mitos rezaban que Escandinavia es el ejemplo vivo de que la pornografía tiene un efecto benéfico o que por lo menos es inocuo y que no hay liberación sexual sin dar vía libre a la pornografía. Lo único que estos promotores ignoraban o ocultaban era que entretanto Suecia se adelantó una vez más a los demás países desarrollados del Occidente, esta vez en adoptar una severa legislación respecto a la pornografía, y que la mayoría de los personajes públicos e intelectuales suecos que en los años 60 impulsaban la liberalización de la pornografía, en los años 80 han tomado posturas radicalmente opuestas, asumiendo que la pornografía no llevaba a la esperada autorrealización de los hombres solitarios, sino a la manifestación de las formas más repugnantes del odio y de la violencia hacia las mujeres.

El modelo sueco de tratar la prostitución guarda una relación íntima con el camino que la sociedad sueca ha recorrido en la percepción de la pornografía (y también de la igualdad entre los sexos o de la violencia contra las mujeres y los niños, temas para otras charlas). Sin embargo en la España de hoy siguen prevaleciendo los mitos falsos que en su lugar de origen han sido dejados atrás hace ya décadas. Por eso quisiera comenzar con analizar los rasgos y los efectos principales de la pornografía, y en primer lugar definir la línea divisoria entre pornografía y arte erótico, algo que se ha hecho muy difuso. Esta confusión no es sólo conveniente para los intereses económicos que mueven una de las industrias más rentables de nuestra cultura, sino que está también alimentada por la aceptación ignorante e ingenua de la prensa y de personas que se consideran progresistas y partidarios tanto de la libertad sexual como de la igualdad entre los sexos. Alguien que quiere desmarcarse de la pornografía, fácilmente puede todavía verse remitido al campo del oscurantismo católico o de los enemigos de la libertad de prensa.

La pornografía no es educación sexual, ni refleja las ganas sexuales de los hombres, sino un material a través del cual los hombres aprenden el rol masculino. Las personas que han formado su identidad sexual con la ayuda de la pornografía y por eso no han aprendido la diferencia entre fantasía y realidad, tienen que volver forzosamente a la pornografía para reafirmarse en esa identidad. Por eso muchos hombres viven una vida doble: en el mundo de las fantasías pornográficas y en una relación personal con una mujer, poseedora de una sexualidad propia. Sin embargo, estos dos mundos nunca se tocan, algo que he podido comprobar en muchos casos dolorosos en mi trabajo como psicoterapeuta con individuos y parejas. Sin embargo, hay un mundo donde las fantasías dictadas por el rol aprendido siempre se cumplen, sin que el hombre tenga que enfrentarse a su propia inseguridad o a las dificultades cotidianas de entablar o mantener una relación. Este es el mundo de la prostitución. Por eso hay hombres que se dirigen a prostitutas o aprovechan su hegemonía para crear una cultura en la que las fantasías pornográficas masculinas se convierten en definición y medida de la sexualidad femenina.

Pornografía es un término de origen griego que significa “la descripción (grafia) de la prostituta (porné)”. O sea que la función de la pornografía y de la prostitución viene a ser la misma: con la ayuda de mujeres (o, mucho menos frecuentemente, de hombres), convertidos en objetos sexuales, servir la sexualidad de un espectador/comprador invisible que se está masturbando sobre o dentro de ese objeto. Por eso la línea de demarcación entre arte erótico y pornografía no está entre los desnudos de Interviú o Playboy y las representaciones explícitas del acto sexual. Ambas cosas son pornografía. Los gestos, las posturas y los morritos de las mujeres en las portadas de Interviú transmiten también el mensaje de que ellas están dispuestas a satisfacer gustosamente cualquier deseo imaginado del comprador.

El arte erótico surge cuando un artista se relaciona con su tema de una manera erótica, revela algo de si mismo y nos transmite su propia vivencia. En la pornografía, a diferencia del arte erótico, la relación no surge entre las partes que están embarcadas en el acto representado, sino entre la persona que está mirando (el comprador) y el objeto sexual que se le presenta.

A pesar de la fuerte erotización o, mejor dicho, genitalización de las imágenes pornográficas, estas últimas poco tienen que ver con la sexualidad, ya que la pornografía no es un tema (en este caso la sexualidad) sino una relación, la misma que la publicidad intenta establecer entre un comprador y el objeto a vender. Por eso utilizaré aquí dos imágenes de publicidad para ilustrar los códigos intrínsecos de la pornografía. De esta manera evito tener que exponernos una vez más a la denigración de las imágenes pornográficas propiamente dichas y al mismo tiempo aprovecho para entrar en el meollo del tema de la prevención. Al fin y al cabo la definitiva prevención de la prostitución no es otra cosa que la igualdad entre hombres y mujeres. En mi opinión, esta igualdad no surge sólo con la salida de las mujeres al espacio público, sino que precisa la entrada de los hombres en el ámbito doméstico y del cuidado.

La primera imagen es una publicidad comercial de un biberón de la marca Nuk, supuestamente transmisora de una imagen progresista del “hombre nuevo”. La otra es una publicidad no comercial para promover una mayor participación de los padres en la crianza de los niños. En las dos imágenes aparece el mismo motivo: un niño y un hombre juntos, pero en la primera con los códigos de la pornografía y en la segunda con los códigos del arte erótico. ¿Cuál es la diferencia?.

Observemos primero el código primordial, el de la relación de los personajes entre ellos mismos y con el espectador. En la segunda imagen los dos personajes están sumidos en una relación íntima entre ellos, de la cual nosotros sólo somos testigos. En el primer anuncio el niño mira hacia mí, futuro comprador de Nuk, sin más contacto que el meramente físico con el hombre que le sostiene en brazos. Para las finalidades de la publicidad tampoco hace falta más relación entre ellos, ya que el personaje adulto en realidad no está en la imagen porque tenga que ver con el niño, sino para sustentar el mensaje que no tiene que ver con la relación de los dos, sino con el producto que se nos quiere vender.

Para ese mismo fin el hombre “Nuk” está provisto de otros tantos códigos adicionales, también propios de la pornografía. Por ejemplo, está desnudo, lo cual sirve dos funciones. Por una parte vincula el producto a vender con ciertos cánones estéticos requeridos por la cultura dominante, en este caso un cuerpo musculoso, tallado en muchas horas de gimnasio. Por otra parte la desnudez de ambos personajes junto a la ausencia de cualquier entorno alrededor de ellos priva la imagen de referencias que pueden interferir con la idealización a través de la cual se intenta hacer la publicidad más sugerente, mientras que en la otra imagen tanto el hombre como el niño son personas ordinarias, nada de modelos, ambos vestidos de una manera que sugiere cotidianidad. En el anuncio de Nuk todos los elementos de la imagen son reales, sin embargo nada en ella es verdad y el texto que la acompaña (“Ellos también pueden dar el pecho” y “Porque Nuk imita la perfección del pecho de la madre”) hace todavía más patente que se trata de una mentira. Por contraste, el texto del otro anuncio (“Están creciendo en igualdad”) es una simple aplicación del lema de la campaña que pretende divulgar (“Crecemos en igualdad”) a la relación de las dos personas representadas en la imagen.

El primer paso en la prevención y la sensibilización de cualquier violencia es hacer visible lo que tiene quedar invisible para mantener esa violencia. Por eso es importante recalcar que la pornografía es el marketing de la prostitución, hacer ver los códigos que utiliza en cualquiera de sus manifestaciones. Y por eso el modelo sueco de atajar la prostitución parte de que los consumidores de los servicios sexuales son casi exclusivamente hombres, trátese de prostitución heterosexual u homosexual. Hacerles visible no sólo nos lleva a estudiar quienes son estos hombres en concreto, sino también a otras cuestiones igualmente obvias e importantes. ¿Cuál es la visión que hace posible la práctica de la prostitución? ¿En qué medida es esta visión compartida por el resto de la población masculina? ¿Puede ser que la mera existencia de la prostitución (junto a la negación de que las mujeres prostituidas, al igual que las maltratadas, son víctimas trágicas de la dominación masculina) da cierta sensación de seguridad a esa población masculina?

La prostitución institucionaliza las suposiciones más básicas de la dominación masculina como orden social o, incluso, civilizatorio. El proceso de socialización de los hombres está construido sobre la certeza de que su sexo les otorga derecho a disponer de su entorno, del espacio y del tiempo de otros y, en primer lugar, otras. Este derecho se extiende también al cuerpo y a la sexualidad de las mujeres. De allí hay sólo un paso a que, tratándose de un derecho, es legítimo conseguirlo y preservarlo, aunque sea con violencia. En una sociedad basada en estas suposiciones es de interés de los hombres en general la subsistencia de la prostitución. Esta es la explicación del hecho de que aunque la mayoría de los hombres no se sirva de la prostitución, con su silencio y a veces incluso pronunciándose, contribuye a preservarla y a justificar la idea de la misma.

La prostitución sin embargo no es una idea. La prostitución son boca, vagina y ano, penetrados habitualmente con un pene, a veces manos, a veces objetos, por un hombre y después otro hombre y después otro más y otro más y otro más. Uno de los motores de la prostitución es el odio hacia las mujeres, la agresividad que motiva a un hombre a buscar y utilizar a una mujer prostituida, el profundo desdén que reduce a una vida humana a unos huecos de los que se puede aprovechar sexualmente y con la que un hombre hace lo que le da la gana. La conversión de las mujeres en objetos sexuales es un proceso de deshumanización en cuyo extremo final está la violencia sexual masculina. Es esto lo que la prostitución institucionaliza, ya que el cliente consigue de la persona prostituida (que no ha elegido hacer el amor con él) algo que de otra manera no podría conseguir sino con violencia. El cliente (y con él la sociedad) oculta ante si mismo el hecho de la violencia interponiendo una infraestructura (manejada por los proxenetas) y el dinero.

En la prostitución (al igual que en el caso de las violaciones de grupo o las violaciones masivas en situaciones de guerra) hombres utilizan los cuerpos de mujeres para comunicarse entre ellos mismos y para expresar lo que les une, y que al fin y al cabo se reduce a que ellos no son mujeres. Lo que hace posible, entre otras cosas, para un hombre encontrar una prostituta es el hecho de que antes de él ya había otros hombres que han acudido a ella, y detrás de él habrá otros. De esta manera se convierte el cuerpo de la mujer prostituida (al igual que el de la mujer violada) en ese agente transmisor a través del cual los hombres comparten entre ellos mismos, en palabras y en hechos, su sexualidad. No es por casualidad que muchos hombres al maltratar a su pareja acompañan los golpes y las patadas con sinónimos groseros de la palabra “puta”.

La violencia dirigida a mujeres y niños y la prostitución, junto a su marketing, la pornografía, son manifestaciones de la misma cultura de la dominación masculina.

La prevención de la prostitución pasa necesariamente por la sensibilización de los hombres por su responsabilidad en ese fenómeno, para que afronten los conceptos que han formado de su propio rol y de las verdaderas consecuencias de ellos.

c Péter Szil

E-mail: szil@ctv.es

Péter Szil. Nació en Hungría en 1951. Se formó como psicoterapeuta en Suecia y EEUU. Ha sido uno de los iniciadores de los grupos de concienciación sobre el rol masculino en Suecia a finales de los años 1970. Desde principios de los años 1990 comparte su actividad profesional entre España y Hungría. Es uno de los fundadores del Movimiento por una Hungría sin prostitución.