Todos somos cómplices de Torbe


Es curioso que, casi cada vez que he denunciado lo que hay detrás del porno me han llamado loca, moralista y puritana (a pesar de ser atea y sexualmente abierta y activa). Esto le ocurre a cada un@ de l@s activistas que enfrentamos la pornografía por las mismas razones por las que ahora Torbe esta en la cárcel.

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Ahora, se destapa el pastel en los medios y juzgados, y todo el mundo se lleva las manos a la cabeza con algo que es, y siempre ha sido, práctica habitual en toda la pornografía.

Yo misma llevo sólo una década denunciándolo, pero much@s llevan más de 30 años haciéndolo; psicólog@s y psiquiatras expert@s en violencia sexual, criminólog@s, sociólog@s, las propias víctimas que hemos sido violadas por los adictos de esas fantasías enfermizas y violentas (que puede que siempre hayan existido, pero no como ahora y no como las promueve masivamente el porno y los medios hoy día), e incluso, las propias ex actrices violadas y prostituídas por la industria que ahora son activistas contra la misma.

Es curioso también que, cuando denunciaba, cada una de las películas de Torrente de Santiago Segura, a él mismo y a sus actores, por misóginos y puteros, ocurría un tanto de lo mismo: ‘Ya está esta loca radical con sus desvaríos y exageraciones’.

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Escena de Torrente

Nadie veía ni quería ver algo que era tan evidente, algo que estaba y sigue educando a nuestros niños, mayoría de los cuales han crecido adoctrinados por esa masculinidad vil y destructora, y muchos de los cuales son ahora puteros bien entrenados, e incluso violadores de menores, a parte de jugadores de la Selección Española, profesores, parados, orgullosos padres de familia, tíos y abuelos bonachones, ingenieros, bedeles, funcionarios, vividores, cantantes, famosos del tres al cuarto, monitores infantiles, educadores. En resumen, hombres de todos los niveles culturales y estratos sociales…

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David Bisbal en Torrente 4

Nosotrxs éramos l@s loc@s y ellos, Torbe, Santiago Segura, Kiko Rivera.., los ídolos de España, y también reflejo de la basura humana y de la estupidez de la mayoría.

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Kiko Rivera, putero reconocido, en Torrente

Pero la cosa no se queda en nuestras fronteras, lo mismo ocurre en todos lados con los Michael Jacksons, Roman Polanskis, Woody Allens, Bill Cosbys, y tantos otros personajes públicos y anónimos- que son los más y los más peligrosos, precisamente por la invisibilidad e impunidad que les da el anonimato y la legitimación cultural-. Los más peligrosos también, porque no sabemos quiénes son, porque están por todos lados, me atrevería decir que hay alguno/os en cada familia, empresa, Universidad, colegio…

Exactamente lo mismo que ocurría con Torrente, pasa con esa horrorosa oda a la misoginia llamada JUEGO DE TRONOS, y con muchas series y contenidos de corte similar. Este engendro machista (ya pueden comenzar a llamarme, una vez más, exagerada, radical, puritana.., estoy acostumbrada) camuflado de igualdad porque, para variar, hay mujeres que mandan y asesinan como hombres (eso es igualdad y personajes ricos y complejos según algunxs, igualdad y no más Patriarcado, ¡ja!) Peeero, (y aquí viene el pero, o a caso creíais que iban a darnos el derecho de ser y existir sin ser para otros…), a parte, claro está, que no se nos olvide ser objetos sexuales y agujeros de semen para el placer único y exclusivo de los hombres, especialmente de los hombres heterosexuales. Porque, qué te habías creído, no se puede ser mujer empoderada, o cualquier cosa que aspiremos a ser las mujeres, sin hacer y ser todo lo demás.

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Prostituta asesinada en Juego de Tronos

Si cojo esta serie como ejemplo, a parte de porque me ha causado conflictos personales, y por haber llorado muchas veces del asco y la impotencia viéndola, como pocas veces lo he hecho en mi vida (y les aseguro que he visto series y películas deleznables), es por ser uno más, aunque de los peores ejemplos que he visto, de los productos de ese cáncer machista con metástasis que ha invadido toda la cultura.

J.T. es la nueva ‘ídola de masas’, nivel secta (por el fanatismo, la violencia y la virulencia con que la defienden sus seguidores), exactamente como ocurrió con Torbe, Torrente, Michael Jackson, Polanski, Bill Cosby, Allen…

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Aunque en distintos contextos y situaciones, es el mismo fenómeno en cuanto a la negación, el autoengaño, la vista gorda en lo que a violencia machista implícita, sexual, gráfica, psicológica, y simbólica se refiere.

Eso no es simple fantasía, como lo justifican siempre todos los amantes de nuestra denigración artística y cultural. Eso se llama Patriarcado del peor y del viejo. Nada menos que con más de 10.000 años de antigüedad cuenta el señor.

Por algo ha llegado tan lejos, hasta convertirse en uno de los sistemas opresores más longevos y con más salud de la Historia, porque ha logrado hacer su transmisión invisible, aparentemente inocua, especialmente para quienes tienen el poder y los privilegios, convirtiendo, sigilosamente, la barbarie en lo natural sin que tan siquiera nos demos cuenta.

El machismo de J.T. NO es un mero reflejo de la Historia, ni de una época “épica”. No, la serie ES VIOLENCIA MACHISTA en sí misma, a parte de reflejarla, normalizarla y transmitirla.

NO es una mera ilusión ajena a la realidad, al igual que no lo era Torrente, ni Garganta Profunda, mito erótico de los 70, no: Son los pensamientos reales y las acciones de sus creadores, de sus autores y del pensamiento dominante cultural y social del que han mamado los mismos.

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Linda Lovelace en Garganta Profunda

El mismo pensamiento dominante que nos está obligando a tragar a tod@s directa o indirectamente, exactamente de la misma forma. O mejor dicho, de formas más sofisticadas, porque ahora, además de tener el poder los de siempre, cuentan con la tecnología para llegar a las masas, con lo cual, el lavado de cerebro es mucho más expansivo, globalizado, temprano, rápido y efectivo.

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Una de tantas escenas con prostitutas de Juego de Tronos

NO ES SOLO FANTASIA, es, no sólo lo que piensan, sino lo que hacen con las mujeres, no sólo delante, sino también detrás de las cámaras, por algo contratan prostitutas y al menos 7 actrices porno en la vida real. Los mismos directores de la serie reconocen que, según ellos, que son sus paridores y los más capacitados para hablar de SU trabajo, (y no los fans cegados por su fanatismo y su autoengaño) que no hay violencia sexual en la serie, sino ‘sexo consentido’, dando a entender que la violencia sexual, el sometimiento de la mujer, su cosificación, su esclavitud sexual en sus cansinos y abundantes hasta aburrir burdeles, mujeres prostituídas y sus violaciones, todo eso, son ‘sexo’ a secas ‘escenas calientes’, palabras textuales de su director.

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Escena de supuesto “sexo consentido”, según el director de Juego de Tronos

Será sexo del que ‘les pone’ a ellos, a los monstru@s que fabrica el Patriarcado que, por lo que parece son una amplia mayoría silenciosa (como diría Rajoy) gustosa de ver contenidos culturales educando a las masas, que defecan y se mofan una y otra vez en los derechos humanos de más la mitad de la humanidad: las mujeres y niñ@s.

Tiempo al tiempo, ya llegará el momento de llevarse, una vez más, las manos a la cabeza, ante la descarada evidencia que los privilegios, la ignorancia y el auto engaño no dejan VER a muchos.

Y luego ponemos el grito en el cielo al ver  De Geas, Muniains.., aunque en esta lista cabría poner como ejemplo a muchos de mis exs y los de mis amigas y conocidas. Estos hombres tan bien entrenados por el pensamiento patriarcal dominante a través de la cultura y la sociedad en su conjunto, están por todos lados.

Sigamos con la venda en los ojos, hasta que la evidencia sea tan abrumadora que se nos caiga la cara de vergüenza y asco, o no, los hay que ni empatía ni remordimientos tienen. Mientras, el Patriarcado, sus aliad@s y sus beneficiarios seguirán buscando mil y una formas de camuflar, perpetuar y legitimar su privilegio ancestral de vulnerar nuestros derechos humanos de las maneras más viles, retorcidas, sibilinas y consentidas por esa mayoría, a veces ciega, a veces sorda, a veces muda, a veces virulenta y reaccionaria, pero siempre, siempre cómplice.

A. A.

Neoliberalismo sexual. El mito de la libre elección


“La desigualdad ya no se reproduce por la coacción explícita de las leyes, ni por la aceptación de ideas sobre “la inferioridad de la mujer”, sino a través de la “libre elección” de aquello a lo que nos han encaminado…”

Ana de Miguel.

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El último libro de la profesora Ana de Miguel, Neoliberalismo sexual, nos interpela directamente a nosotros -“Agradeceríamos a nuestros hermanos, los hombres, que se sentaran a pensar quiénes son, qué hace la sociedad patriarcal con ellos y qué quieren llegar a ser, que plantaran cara a lo que el sistema espera de ellos”- , tras haberse preguntado “dónde está el hombre nuevo”. Esa es una de las conclusiones a las que llega la filósofa feminista tras haber reflexionado sobre la perversión de un momento histórico en el que vivimos “sociedades formalmente igualitarias” pero en las que asistimos a una permanente reproducción de las relaciones de poder propias del patriarcado.

Un orden cultural y simbólico que se ha convertido, siguiendo la brillante categorización de Alicia Puleo, en un “patriarcado por consentimiento”, es decir, en un orden que propicia la aceptación de la desigualdad mediante la socialización diferencial encubierta, las arraigadas prácticas discriminatorias en el mercado laboral y la difusión de mitos patriarcales a través de los medios de comunicación. Esta suma de factores ha visto potenciadas sus negativas consecuencias en un momento en el que, con el pretexto de la crisis económica y la “necesidad” de políticas de austeridad, se está abriendo la puerta a una cada vez más descarada discriminación, directa e indirecta, de la mitad de la Humanidad.

El subtítulo del libro, El mito de la libre elección, nos sitúa ante la clave a la que pretende dar respuesta la autora, que no es otra que la conversión de una aparente libertad “en igualdad de condiciones” en la justificación perversa de la prórroga de un sistema sexo/género que continúa situando a las mujeres en inferioridad de condiciones.

Por más que muchas de ellas se crean libres hasta para equivocarse y por más que algunos nos hagan creer interesadamente que hemos alcanzado la plena igualdad. La libertad que no atiende a los condicionantes estructurales, y que por tanto permanece ciega a la subordiscriminación que sufren las mujeres, se ha convertido en el lazo perfecto que suma las prepotencias del mercado con los poderes masculinos. Un contexto en el que asistimos a la vuelta del rosa y del azul, es decir, a una socialización diferenciada en razón del sexo y en el que el mercado continúa convirtiendo, ahora con más radicalidad que nunca, el cuerpo de las mujeres en cuerpos disponibles para ser usados, disfrutados o maltratados por la mitad masculina.Ana de Miguel analiza tres ámbitos en los que en la actualidad no solo se prorrogan, sino que incluso se potencian, los esquemas patriarcales: el amor, el sexo y la prostitución. Este triángulo de la virilidad hegemónica continúa frenando la autonomía de las mujeres, cosificándolas y haciéndolas parte de relaciones en las que falta reciprocidad. Todo ello mientras aumentan los discursos que justifican ciertas prácticas en nombre de una pretendida liberación sexual -que responde a los intereses del varón como sujeto dominante– y que incluso justifican la prostitución identificándola como una mera prestación de servicios. De esta manera, y como dice Celia Amorós, el cuerpo de las mujeres continúa siendo el libro abierto donde se inscriben las reglas del patriarcado.

 

“La ideología neoliberal tiene el objetivo de convertir la vida en mercancía, incluso a los seres humanos. En ese sentido, la conversión de los cuerpos de las mujeres en mercancía es el medio más eficaz para difundir y refor­zar la ideología neoliberal. La pode­rosa industria del sexo patriarcal avanza apoyándose en dos ideas complementarias. Por un lado, en la teoría de la libre elección: ahora que las mujeres “ya son libres”, “ya tienen igualdad”, ya pueden “elegir” vivir de su cuerpo, o de trozos de su cuerpo. Por otro lado, y para contrarrestar cualquier crítica, esta tesis se envuelve en cierta retórica transgresora y posmoderna: toda relación es aceptable si hay “sexo consentido” por medio.

Este libro defiende que ni hay libertad ni hay igualdad. Hay nuevas formas de reproducción de la desigualdad, una vuelta acrítica a los valores más rancios del rosa y el azul. No vamos a resignarnos ante la conversión del ser humano en mercancía.”

Autora: Ana de Miguel
Ediciones Cátedra
Colección: Feminismos
Páginas: 352
Publicación: 08 de Octubre de 2015
ISBN: 978-84-376-3456-2

Versión papel y ebook

ÍNDICE

. Introducción. Del control de las leyes al mercado de los cuerpos

PRIMERA PARTE
DÓNDE ESTAMOS: DESIGUALDAD Y CONSENTIMIENTO

- Capítulo primero, feminismo y juventud en las sociedades formalmente igualitarias

. El mundo en el que han nacido las jóvenes
. El estigma de la palabra “feminismo”. Entre el desconocimiento y la descalificación
. Una teoría, un movimiento social y una forma de vivir la vida.
. Las armas del sistema patriarcal: entre la invisibilidad y la coacción
. El amor romántico, la violencia y la prostitución como factores de socialización diferencial
. El amor en las revistas para adolescentes/¿as?
. La violencia contra las mujeres
. El tráfico de chicas jóvenes: la prostitución y sus “clientes”
. Jóvenes y feministas: una minoría activa (como siempre)
. Conclusión

- Capítulo 2. Reacción: la vuelta al rosa y al azul

. La marca física, los pendientes
. La marca simbólica, el apellido del padre
. Las cosas de casa
. La adolescencia o cómo volver locas a las chicas: ahora Barbie es un insulto
. El determinismo biológico clásico: la ideología de la naturaleza diferente y complementaria de los sexos
. El nuevo determinismo biológico: hormonas, genes y callo rugoso
. Soy feminista pero no quiero dejar de ser femenina. De lo femenino y lo masculino
. Ni mujeres ni hombres, personas: más empatía para los chicos, más realismo para las chicas
. Frente al timo de la igualdad, lo que la igualdad ha hecho por ti

- Capítulo 3. Del amor como proyecto de vida al amor como un valor en la vida

. Amor e igualdad: una relación contradictoria
. El amor: un clásico del feminismo
. La diferencia atrae, pero lo que retiene es la semejanza
. La mujer nueva y el amor en la sociedad comunista
. Los radicales años sesenta: lo personal es político
. Críticas al amor romántico y propuestas poliamorosas
. Elementos para una visión crítica (no negativa) del amor

- Capítulo 4. ¿Revolución sexual o revolución sexual patriarcal?

. Combatir el sistema y la celulitis
. La denuncia de la doble moral sexual: primeras críticas a la sexualidad patriarcal.
. ¿Revolución sexual o revolución sexual patriarcal?
. La sexualidad no tiene género: Gayle Rubin
. El enfoque queer o hay una sexualidad antisistema
. La pornografía como el modelo de sexualidad

- Capítulo 5. La prostitución de mujeres, una escuela de desigualdad humana

. Prostitución y autoconciencia de la especie
. Las prostituidas son mujeres, los puteros son hombres: la perspectiva de género
. La tolerancia con la prostitución, la ideología de la prostitución
. Desplazando el debate: del enfoque del consentimiento de las prostituidas a la agencia del cliente prostituidor
. Algunas consecuencias de la normalización y legalización de la prostitución desde la perspectiva de clase
. La prostitución como escuela de desigualdad entre chicas y chicos
. Visibilizar y teorizar al “cliente”: poner un espejo ante los hombres que van de putas

SEGUNDA PARTE
DE DÓNDE VENIMOS Y CÓMO LO HEMOS HECHO

- Capítulo 6. Los nuevos movimientos sociales

. Del Sujeto Histórico a los nuevos movimientos sociales
. Concepto y características
. Radicalismo y reformismo
. Aportaciones de los distintos enfoques teóricos
Primeros enfoques
El modelo pionero de Smelser
Teorías de la privación relativa
Enfoques de la elección racional
Panorama actual
Enfoques de la movilización de recursos y de la oportunidad política
Enfoques constructivistas e interaccionistas: entre lo político y el giro cultural
La ciudadanía activa, los medios de comunicación y las nuevas tecnologías

- Capítulo 7. El feminismo como movimiento social: políticas de redefinición y políticas reivindicativas

. Praxis cognitiva y redes de acción colectiva
. La democracia sin mujeres: el contrato sexual
. Las políticas de inclusión en la esfera pública: el movimiento feminista en el XIX
. Lo personal es político: hacia una redefinición de la política
. La redefinición de la realidad y las políticas reivindicativas
. Las redes del movimiento: la subversión cultural de la realidad

- Capítulo 8. La violencia de género: la construcción de un marco feminista de interpretación

. El movimiento feminista. Políticas reivindicativas y políticas de redefinición
. El marco de interpretación patriarcal sobre la violencia
. Los inicios de un nuevo marco: la violencia contra las mujeres en los clásicos del feminismo
. La elaboración de un marco estructural: los radicales años sesenta
. Del marco teórico a las reivindicaciones políticas: el debate en torno al derecho penal
. La consolidación académica del marco feminista: los estudios de género
. La difusión del marco de la violencia de género en el caso español

- Capítulo 9. La deconstrucción de los mitos patriarcales: del miedo de los hombres a las mujeres

. El miedo como factor de socialización
. Alta filosofía y cultura popular: la extraña pareja
. Del supuesto miedo de los hombres a las mujeres autónomas

TERCERA PARTE
HACIA DÓNDE QUEREMOS IR: MUJERES Y HOMBRES JUNTOS

- Capítulo 10. El sujeto del feminismo: lo que nos une, lo que nos separa, lo que nos hace avanzar

. Lo que nos une, lo que nos separa, lo que nos ha hecho avanzar
. El difícil camino hacia la construcción del “nosotras las mujeres”
. El cuestionamiento de las mujeres como sujeto del feminismo
. Signos de vuelta al “nosotras, las mujeres”
. Conclusiones

- Capítulo 11. Sin feminismo no hay revolución: un mundo con rumbo (una escuela de igualdad)

. La experiencia de las traiciones en las revoluciones
Las democracias masculinas
La causa siempre aplazada
La segunda ola, el Movimiento Antisistema y la autonomía del feminismo
. Todo para el pueblo pero sin las mujeres (al menos sin las pesadas feministas)
. Los privilegios masculinos y los neomachismos: ¿ceguera o resistencia numantina?
. La reacción contra “la ideología de género” y las “feminazis”
. Rebelarse contra la alienación masculina: ¿dónde está el hombre nuevo?


La página de Neoliberalismo Sexual en Facebook

 

Fuentes:

http://www.mujeresenred.net/spip.php?article2208

Artículo del país: Contra el neoliberalismo sexual

 

 

 

 

Esclavas Sexuales del ISIS Vs Esclavas Sexuales de Occidente


Foto de Pilar Aguilar Carrasco.
Foto de Pilar Aguilar Carrasco.

 

Dicen los edictos de ISIS que a los combatientes separados de sus esposas “la gracia divina y maravillosa generosidad les trae las cautivas y esclavas”.
Aun partiendo del mismo supuesto (los varones necesitan follarse de vez en cuando a una mujer) nuestra alternativa occidental es mucho mejor, sin duda. Los hombres tienen que pagar, sí, pero, a cambio, pueden ignorar que las folladas son cautivas y esclavas (palabras que dan mal rollo ¿verdad?). En el fondo, y si se paran a pensar medio minuto, saberlo, lo saben, pero no se paran, claro. Pueden ignorarlo y simplemente llamarlas putas y decidir que están ahí por libre elección.


Nuestro sistema tiene, además, otras ventajas innegables: frente a número limitado de esclavas y cautivas de ISIS (que, para colmo, cuando les quitan el velo pueden parecerles feas o viejas), los puteros gozan de una oferta inigualable que se renueva constantemente (ya se encargan los dueños de los burdeles de intercambiar mercancía periódicamente con los otros burdeles), que incluye africanas, asiáticas, caucásicas, etc. y todas jóvenes.


¡Qué primitivo el sistema de ISIS! ¿verdad?

 

Por Pilar Aguilar Carrasco

El ataque de la industria del sexo contra las feministas


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NEW WOMEN LIBERATION.   LA NUEVA LIBERACIÓN FEMENINA.

Truthdig.com
Traducido del inglés para Rebelión por Sara Plaza.
Los pornógrafos llevan mucho tiempo defendiendo como “libre expresión” los productos y prácticas de su extremadamente lucrativa industria, incluso cuando estos sexualizan el poder y la violencia de los hombres contra las mujeres. De modo parecido, quienes defienden la prostitución, a la que estratégicamente llaman “trabajo sexual”, plantean el movimiento a favor su legalización y normalización como liberador.
Pero estos grupos solo apoyan la libre expresión y las libertades en la medida en que sirven a sus intereses. Aquellos que se manifiestan contra la industria del sexo están excluidos de su versión de “libertad”.Tuvimos pruebas de ello en marzo, cuando varios lobbies de la prostitución amenazaron con boicotear una conferencia en Vancouver, Columbia Británica, que iba a contar con la presencia de Chris Hedges, destacado periodista y columnista de Truthdig, como ponente principal. Estos grupos de presión intentaron impedir su participación por haber escrito un artículo en el que definía la prostitución como “la quintaesencia del capitalismo global”, y lo habrían conseguido si no hubiera sido por la respuesta apasionada de grupos locales de mujeres.Las campañas de desprestigio contra las feministas y sus aliados que se atreven a decir la verdad sobre el poder y la violencia de los hombres no son algo nuevo. En los años noventa los pornógrafos lanzaron una campaña contra la profesora Catharine MacKinnon y la feminista Andrea Dworkin comparándolas con los nazis y acusándolas de suprimir la libre expresión cuando, en realidad, la ordenanza anti-pornografía que ellas habían redactado en Minneapolis en 1983 – definiendo la pornografía como una violación de los derechos civiles de las mujeres– no fue un intento de censurar la libre expresión sino de abordar el daño causado a las mujeres por la industria de la pornografía.Para atraer a los progresistas bienintencionados, se inventó un movimiento por los “derechos de las trabajadoras sexuales” en oposición a aquellas feministas que creían que la prostitución era la extensión y la perpetuación del poder y la violencia del hombre. El lobby de la prostitución adoptó el lenguaje del movimiento obrero para defender los derechos de los hombres a abrir burdeles y a comprar servicios sexuales de las mujeres, y también el lenguaje del movimiento feminista para plantear la prostitución como una elección de la mujer.

Estos grupos de presión tienen a los medios de comunicación de su parte, así como a los proxenetas y los puteros. De acuerdo a sus intereses capitalistas, los medios oficiales presentan la pornografía y la prostitución como iniciativas empresariales y, en consonancia con sus bases patriarcales, aceptan como norma la idea de los cuerpos de las mujeres como objetos consumibles.

En los últimos años la industria del sexo ha colaborado con los medios para descontextualizar completamente el sistema de la prostitución. Este enfoque neoliberal es parte de un esfuerzo constante para desarmar a los movimientos que desafían los sistemas de poder: si somos simplemente individuos que miran por su propio empoderamiento (empowerment) personal y, por lo tanto, los únicos responsables de nuestros propios “éxitos” y “fracasos”, entonces no hay necesidad de organizarse colectivamente. Y esto es precisamente lo que quería decir Margaret Thatcher al afirmar que no existe la sociedad, solo individuos que ante todo deben ocuparse de sí mismos.

Al plantear un sistema que canaliza a las mujeres –particularmente a las mujeres marginadas– hacia la prostitución no solo como una elección de las propias mujeres sino como potencialmente liberador, estos grupos consiguen ocultar el modo en que la pornografía sostiene el poder de los hombres, descargando la responsabilidad de la subordinación de las mujeres en las propias mujeres. Al señalar la presión social para la auto-objetivación como empoderamiento, se permite a la sociedad ignorar las razones por las que las mujeres buscan empoderarse a través de la sexualización y la mirada masculina. Al centrarnos en la capacidad de acción consciente (agency) de las mujeres, pasamos por alto el comportamiento de los hombres.

Lo que verdaderamente están defendiendo los grupos que piden hacer presión a favor de los “derechos de las trabajadoras sexuales” no son, desde luego, los derechos humanos de las mujeres sino los intereses económicos y sexuales de los hombres. Y por eso en el discurso se evita deliberadamente abordar el daño que causan estos hombres.

La campaña para presentar la presión a favor de la prostitución como un esfuerzo de base para ayudar a las mujeres marginadas ha sido todo un éxito. Al ignorar la dinámica de poder inherente a la compra por parte de un hombre de los servicios sexuales de una mujer, y llevar el debate hacia la elección de las mujeres, quienes podrían considerarse a sí mismas feministas se ven en una encrucijada: “¿Debo defender el derecho de las mujeres a elegir?” La respuesta obvia es sí. Pero esa pregunta es engañosa. La verdadera pregunta es: “¿Apoyo el derecho de las mujeres pobres y marginadas a tener una vida mejor que la que les ofrecen los hombres explotadores?”

Si bien el lenguaje manipulador diseñado para atraer a las masas liberales es una parte fundamental de la iniciativa para despenalizar a los proxenetas y a los puteros, otro componente clave es la fácil derrota de las feministas que desafían ese discurso.

Los defensores de esa industria no se detendrán ante nada para silenciar las voces de quienes se pronuncien en contra de sus intereses. Tachadas de mojigatas, conservadoras religiosas, opresoras y fanáticas, la guerra contra estas feministas culminó recientemente en el intento generalizado de impedir que quienes disienten de su proyecto tengan acceso a plataformas desde las que expresar sus puntos de vista.

Cuando hace un año la periodista sueca Kajsa Ekis Ekman iba a presentar en Londres su libro “Being and Being Bought: Prostitution, Surrogacy and the Split Self” [“El ser y la mercancía: prostitución, vientres de alquiler y disociación”], la librería que organizaba el acto fue amenazada con boicots.

El clima actual en el feminismo anglosajón es el que apoya la caza de brujas, me dijo Ekman. Esa caza de brujas comienza con “campañas difamatorias, parece que viene ‘de abajo’, y sobre las feministas famosas dice que están obnubiladas por el poder tildándolas de elitistas, ‘cis-sexistas’, racistas y ‘putafóbicas'”, explicó. “Luego lleva adelante auténticas campañas de silenciamiento, amenazas de boicot, demandas, y aislamiento de cualquiera que se ponga del lado de las feministas y, por asociación, del lado de la culpa”.

En el año 2003, Melissa Farley, una psicóloga clínica y fundadora de la organización sin ánimo de lucro Prostitution Research and Education, dirigió una investigación en Nueva Zelanda sobre la violencia y los trastornos de estrés postraumático en personas prostituidas, y después tuvo que declarar ante el Parlamento de aquel país por las entrevistas que había realizado. Un defensor de la prostitución neozelandés que estaba en desacuerdo con su investigación presentó una queja contra ella ante la Asociación Americana de Psicología (APA, por sus siglas en inglés). La queja fue ignorada por la APA y no fue tenida en cuenta por sus colegas, pero ellobby de la prostitución la presenta como legítima y la utiliza como excusa para presionar a otros para que descarten su exhaustiva e iluminadora investigación.

Julie Bindel, periodista feminista que lleva años informando sobre el comercio sexual mundial, ha revelado que el Sindicato Internacional de Trabajadoras del Sexo en Gran Bretaña era poco más que un portavoz de los proxenetas y los dueños de burdeles. También ha estado informando sobre los importantes fallos de la legalización de la prostitución en Amsterdam. En marzo, después de las quejas emitidas por los grupos de presión a favor de la prostitución, su nombre fue retirado de un panel de discusión de una película estadounidense sobre prostitución.

Las supervivientes de la prostitución también se ven enfrentadas a una campaña de silenciamiento. Bridget Perrier, educadora indígena y co-fundadora de la organización Sextrade101 de supervivientes del comercio sexual y abolicionistas con sede en Toronto, explicó que los esfuerzos del lobby a favor de la prostitución se centran en invalidar las experiencias de las mujeres que han abandonado el negocio, a menudo poniendo en duda sus historias.

Rachel Moran sobrevivió siete años a la explotación sexual en Irlanda y ha publicado un libro sobre sus experiencias, en el que aborda muchos de los mitos y las mentiras que ha perpetuado el lobby del trabajo sexual. Por su delito –contar la verdad– ha sido objeto de acoso continuo y acusada en más de una ocasión de inventarse su historia.

“He sido difamada, calumniada, amenazada, atacada físicamente y gritada”, me dijo Moran. “Mi dirección postal, los detalles de mi cuenta bancaria y mi dirección de correo electrónico personal han estando circulando entre las personas aparentemente más desequilibradas, las cuales me han tuiteado partes de mi dirección postal con ese estilo claramente amenazante del tipo ‘sabemos donde encontrarte'”.

Y añadió: “Sistemáticamente se alega que yo nunca estuve en la prostitución, aunque los registros que prueban que lo estuve están en manos de los servicios sociales irlandeses y del Juzgado de Distrito de Dublín de Menores”.

Negar verdades que podrían perjudicar el intento de presentar una versión expurgada de la industria del sexo, que vende la prostitución como “simplemente un trabajo como cualquier otro”, es un elemento clave de la campaña a favor de su legalización.

Moran me contó que le había impactado muchísimo la falta de compasión que mostraron hacia ella los defensores del negocio del sexo que aseguran tener un interés particular en la seguridad de las mujeres. “Sencillamente les importa un bledo estar llevando a cabo una campaña deliberada y organizada de intimidación contra una mujer que fue sistemáticamente abusada sexualmente por hombres adultos desde los quince años”, manifestó. “Mis verdades no les gustan, por eso hay que silenciarlas”.

Desesperados, sin ser capaces y sin estar dispuestos a responder a los argumentos feministas y socialistas básicos contra el negocio del sexo –a saber, que se ha levantado sobre la base del poder del hombre y del capitalismo, perpetuando ideas misóginas sobre las “necesidades” del hombre y los cuerpos de las mujeres como los objetos para satisfacer esos deseos socializados– sus lobbies recurren a las mentiras y a la calumnia.

Estos grupos intentan hacer pasar las campañas difamatorias por “crítica”, pero son cualquier cosa meno eso, señaló Ekman, la periodista sueca. “Lo que está ocurriendo no tiene nada que ver con la crítica. Recuerda más bien a una revolución cultural maoísta a gran escala”.

“Si eres una destacada feminista, no te escaparás”, continuó. “Si todavía no te han atacado lo harán, o no eres lo suficientemente peligrosa”.

Llevo años escribiendo sobre la industria del sexo y la legislación de la prostitución en Canadá. Los ataques contra mi persona y mi trabajo han sido implacables. En las últimas semanas varios grupos de presión canadienses a favor de este negocio organizaron una importante campaña difamatoria en línea, tachando los argumentos contra la objetivación, explotación y abuso de las mujeres de “fanatismo”, distorsionando intencionalmente mi trabajo y mis opiniones hasta volverlos irreconocibles.

Las acusaciones absurdas e infundadas lanzadas contra mí –”transfóbica”, “putafóbica”, racista y demás–reproducen las utilizadas contra todas las mujeres que desafían el statu quo en este sentido. La intención no es hacer justicia, sino calumniar a las feministas para que sus argumentos puedan ignorarse y descartarse, y también acosar a otros hasta que hagan lo mismo. La única cosa que nunca mencionan es la verdad.

La mujeres que se prostituyen tienen 18 veces más probabilidades de ser asesinadas que la población en general, y los hombres responsables tienen muchas menos probabilidades de ser condenados cuando se trata de una prostituta. En Canadá las mujeres indígenas están sobrerrepresentadas en la prostitución y, en general, sufrenmayores niveles de violencia que las mujeres no-indígenas. La legalización ha demostrado no ser una solución para la explotación, la violencia y el abuso.

Estos individuos y grupos cooptan las luchas de las personas marginadas para defender una industria multimillonaria que cada año se cobra la vida y la humanidad de miles de mujeres y niñas en todo el mundo. Para impedir que quienes manifiestan su desacuerdo amenacen sus intereses con palabras y argumentos, recurren a tácticas poco limpias para silenciar a escritoras y periodistas feministas independientes. Identifican nuestras palabras como “violencia” pero no hacen nada para luchar contra los responsables de la violencia real. Estos grupos nunca han participado en ninguna campaña pública contra un maltratador, nunca han presentado una demanda solicitando el despido de un putero violento, nunca han llamado “fanáticos” a quienes fuerzan a las niñas a prostituirse en burdeles o en las calles. Sus objetivos no son el capitalismo corporativo o los traficantes de sexo, tampoco los reyes del porno o los dueños de los burdeles maltratadores. No. Sus objetivos son las feministas.

En su ensayo “Liberalism and the Death of Feminism” [“Liberalismo y la muerte del feminismo”], MacKinnon escribió que “una vez hubo un movimiento feminista”: un movimiento que entendió que criticar prácticas tales como la violación, el incesto, la prostitución y el abuso no era lo mismo que criticar a las víctimas de esas prácticas. “Era un movimiento que sabía [que] cuando las condiciones materiales descartan el 99% de tus opciones, no tiene sentido llamar al 1% restante –lo que haces– tu elección”. Escribió estas palabras hace 25 años y aún seguimos librando las mismas batallas. Pronunciarse hoy contra los sistemas patriarcales significa que tu medio de vida se verá amenazado, así como tu credibilidad y tu libertad para hablar.

No puedes pretender ser progresista y manifestarte en contra de la democracia. No puedes pretender ser feminista y apoyar el silenciamiento de las mujeres. Este nuevo macartismo no nos liberará. Nos deja en manos de quienes quieren nuestra desaparición.

Meghan Murphy es una escritora y periodista de Vancouver, Columbia Británica. Su página web es Feminist Current.

Fuente: http://www.truthdig.com/report/page3/the_sex_industrys_attack_on_feminists_20150529

La pornografía, íntimamente ligada al tráfico sexual.


“Con el resurgimiento del capitalismo y la aparición de la industria del porno a gran escala, la pornografía se convirtió en la principal agencia de prostitución y tráfico de personas con fines de explotación sexual. El porno, y gran parte de los medios de comunicación, son actualmente los principales creadores de demanda tanto de prostitución adulta como de menores”.

Gail Dines, Doctora en Sociología, profesora y escritora feminista.

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A continuación les mostramos la carta de una mujer víctima del tráfico sexual que fue remitida a nuestros compañeros de “Stop the new drug”, que relata la realidad que se oculta tras gran parte del porno. A través de su propia experiencia, nos desvela como el porno está inseparablemente conectado a la prostitución, la violación, la trata de personas y otras formas de explotación sexual.

“Hablo desde la experiencia cuando digo que hay víctimas y supervivientes que han sido drogadas y forzadas a hacer lo peor en contra de su voluntad. Soy consciente de que esta afirmación choca con el discurso mono-temático dominante en los medios, el del estereotipo mental de que el porno es algo que eligen las mujeres, o eso de “a ella le gusta”, “pero si lo anda pidiendo”, “ella lo eligió”.

Aunque eso pueda ser cierto en algunos casos, muchas son coaccionadas y aceptan las condiciones que ponen los pornógrafos con tal de seguir con vida.

Yo era drogada antes de cada película, algunas veces con drogas paralizadoras, otras con unas que producen amnesia, otras con calmantes, y otras con una desquiciada combinación de todas ellas.

Nosotras mentimos para esconder la verdad. No encontramos las palabras para hablar porque nuestro dolor es demasiado gráfico, y describir lo que nos ha pasado está cerca de lo imposible.

Lidiamos con la negación y con nuestro propio despido.

Estoy aquí para decirles que algunas de nosotras han sucumbido a más adicciones de drogas, algunas hasta la locura, otras hasta el aislamiento paralizante, y algunas incluso hasta la muerte”.

-La pornografía está íntimamente ligada al tráfico sexual-

 PAREMOS LA DEMANDA

Traducido por Stop a la Cultura del Porno

Tanja Rham, exprostituta y psicóloga: “Mi discurso en el Congreso Abolicionista Internacional de París. La prostitución nunca es una opción libre”.


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Congreso Abolicionista Internacional, Paris 2014

Después de 3 años en prostitución, casi me tiro desde una ventana – desde el tercer piso. Así es como me hacía sentir la prostitución,- como si no tuviera nada por lo que vivir. Había sido violada tantas veces, que ya casi no quedaba nada de mí- ni dentro, ni fuera. No era nada. No tenía ningún valor. Me sentía completamente inútil. Yo era una máquina para el entretenimiento de otros, sus deseos sexuales y su perversa explotación.

Pasé 9 años en terapia para llegar a donde estoy hoy. E incluso aunque siga hablando sobre  la violencia experimentada en la prostitución, aún vivo esos traumas. Pero nosotras, como supervivientes, tenemos que hacerlo. Tenemos que seguir hablando sobre la violencia, para que nadie olvide o sea manipulado para pensar que la prostitución es algo tan siquiera cercano a un trabajo.

La prostitución es una industria que abusa masivamente de gente en circunstancias de vida desesperadas. Es un fenómeno social en el que los dueños de los burdeles, los chulos y los traficantes logran los mayores beneficios en nombre de la desesperación de la gente por obtener un nivel de supervivencia y seguridad económica básicos. Los clientes son la causa directa de la explotación que tiene lugar en prostitución. Ellos son los que demandan el suministro de nuevas jóvenes, mujeres y niñas inocentes.

Utilizar el término “trabajo sexual” es una forma de glorificar lo que ocurre en prostitución, y es una forma de seducir a la sociedad para que piense que la prostitución es una opción libre comparable con otras profesiones. El término “trabajo sexual” intenta normalizar e ignorar el daño que causa la prostitución. Utilizando el término trabajo sexual se violan derechos humanos básicos, porque el término “trabajo sexual” quita el foco del daño, la explotación y el abuso que tienen lugar en la prostitución, además de fomentar su comercialización, que cada vez es más y más frecuente, especialmente la del cuerpo y la sexualidad de las mujeres.

El lobby de la prostitución habla de la misma como parte de la liberación sexual de las mujeres. Ellos alegan que la elección de prostituirse es individual, y que esta es una expresión del derecho de las mujeres a hacer con sus cuerpos lo que les plazca. Ellos describen la prostitución como una forma de elegir por sí mismas, en lo que a la comercialización de la sexualidad humana se refiere. El problema es, que ellos eligen en nombre de todas las mujeres del mundo. – Ellos eligen comercializar la sexualidad de las mujeres en general.

No veo ninguna relación entre prostitución y liberación sexual. Considero que la prostitución es tan opresiva como falta de reconocimiento de que las mujeres tienen derecho a una vida donde su sexualidad no sea comercializada, y donde a la sociedad le importe que haya gente que es explotada, abusada y marginalizada como lo son en prostitución. La sociedad debería hacerse responsable de la gente que no tiene opciones y de las mujeres que no tienen voz en el debate de la prostitución. Las mujeres que realmente tienen opciones, tienen la opción de elegir algo más, y muchas mujeres no tienen esa opción.

La prostitución es el mercado de los clientes. La prostitución está basada en las condiciones de los clientes. La prostitución existe en manos de criminales. La prostitución son casas donde se trafican personas, personas vulnerables, personas que se dañan a sí mismas, personas pobres y personas que sufren y en muchos casos han sufrido distintos grados de abuso. La mayoría de personas en prostitución pueden ser incluidas en alguno de esos grupos.

 El 18 de noviembre impulsé un nuevo grupo de supervivientes en Dinamarca. Ninguna de las mujeres con las que he estado en contacto reconoce la imagen que los lobbies de la industria del sexo nos han pintado de la prostitución como “trabajo sexual” o “liberación sexual”. Estas mujeres hablan de la prostitución como una forma de supervivencia, como un comportamiento destructivo y como falta de opciones.

La prostitución no puede ser comparada ni con sexo ni con trabajo porque los servicios sexuales tienen lugar únicamente bajo las premisas del prostituidor, y porque ningún derecho legal ni sindical protegerá nunca a las prostitutas de la violencia sexual que tiene lugar en prostitución.

Una encuesta danesa del año pasado muestra que los hombres que compran sexo son cada vez más y más jóvenes. Hay una relación directa entre la normalización de la cosificación de las mujeres y la actitud liberal hacia comprar sexo. La aceptación de la comercialización del cuerpo de las mujeres reduce a las mujeres a cosas que pueden ser vendidas y compradas.

Las supervivientes de prostitución hemos visto y experimentado como los puteros muestran una visión condescendiente y carente de todo respeto por las mujeres que compran. Esto es porque los hombres que compran sexo pueden permanecer en el anonimato total y no necesitan rendir cuentas por sus acciones. Hablamos de simpáticos maridos y amorosos papás, que muestran partes de su personalidad que esconden al resto del mundo en su vida normal, partes, que son mostradas a las mujeres que están en lo más bajo de la sociedad, las más vulnerables, avergonzadas y marginalizadas. Las prostitutas.

Nunca, ni en mis 3 años en prostitución, ni en los 4 que llevo dando la cara en público, he conocido una sola mujer que se prostituyera habiendo podido elegir libremente, teniendo verdaderas opciones. Ninguna de las mujeres con las que he estado en contacto habla de la prostitución como una forma de liberación sexual. Y ninguna de ellas habla de sexo, placer, o de vidas saludables durante la prostitución.

De lo que ellas hablan es de dolor, del daño que vino en forma de shock, mientras aún estaban dentro o después de que dejaran la prostitución. Hablan de depresión, de ansiedad, de pensamientos suicidas, del Síndrome de Estrés Post Traumático, de tremendos problemas para involucrarse en relaciones personales, relaciones con hombres, y especialmente, problemas con la intimidad y la sexualidad.

La aceptación de una industria donde millones de personas alrededor del mundo son abusadas y explotadas es lo mismo que ignorar el derecho de todas las mujeres a una vida en condiciones seguras, sin ser convertidas en objetos o comercializadas. La prostitución afecta a todas las mujeres y no solo a las mujeres en prostitución. Una sociedad que acepta la prostitución acepta una opresión que no reconoce a las mujeres como seres humanos iguales.

Encuentro interesante que el debate sobre prostitución esté constantemente centrado en las prostitutas y su libertad de elección. ¿No es ya hora de poner el foco en los clientes, de poner la atención en los que sistemáticamente nos exponen a la violencia sexual? ¿Dónde están? ¿Por qué no hablan ellos sobre su libre elección de comprar sexo? ¿Por qué no se les ve más en público? ¿Por qué no cuentan a sus mujeres y familias lo que hacen? ¿Por qué no hablan de su comportamiento agresivo hacia las prostitutas? ¿Por qué no cuentan la violencia que ejercen sobre las prostitutas? ¿Por qué no hablan de sus continuos intentos de exceder todos los límites y condiciones que les ponen las prostitutas?

Pues porque ellos saben que ninguna sociedad aceptaría las acciones que ejercen como compradores. Pero cuando las mujeres que han estado en prostitución hablan de esas acciones, es difícil que la gente  crea que eso realmente ocurre dentro de la prostitución.

La prostitución no tiene nada que ver con el derecho a decidir qué hacer con tu cuerpo. En realidad, tú no decides nada en prostitución. Bueno, quizá decidas el precio, quizá decidas no hacer anal, y quizá decidas no hacerlo sin condón. Pero cuando hablamos de límites, los compradores se los saltarán, harán todo lo posible por excederlos, porque esa es una de las cosas que realmente les pone. Les pone ver lo fácil que es saltárselos, obligar a la prostituta a hacer cosas que ella no quiere o con las que no está de acuerdo, porque él tenía justo el puñado de dinero que hacía falta.

Eso es explotación – eso es poder masculino. Eso es lo que la gente llama “trabajo sexual”. Yo nunca he oído de otra ocupación donde te tengas que disociar a ti mismo de lo que haces. Pero en prostitución tienes que hacerlo, porque no hay ser humano que aguante tantas violaciones.

La prostitución nunca ha ido de prostitutas; La prostitución va del derecho de los hombres a violar mujeres. Comprar sexo degrada el valor de TODAS las mujeres.

Prohibir la compra de sexo es una cuestión de igualdad y derechos humanos, si no por ti y por mí, por nuestros niños, por la seguridad de nuestras hijas. Ellas no han pedido esta violencia, y nosotros tenemos la habilidad de protegerlas de ser cosificadas, comercializadas, mercantilizadas y reducidas a máquinas destinadas a ser propiedad de la sexualidad de los hombres.

Nadie anhela ser prostituta. La prostitución no es una elección, es ausencia de oportunidades. Pongamos la responsabilidad donde tiene que estar. Dejemos que los clientes sean responsables de sus acciones, criminalizándoles. Esa es la única manera de proteger a las personas explotadas en la industria del sexo.

Traducción de Plataforma Anti Patriarcado del discurso de Tanja en el Congreso Abolicionista Internacional, Paris 2014

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tanjaTanja Rahn fue prostituida durante 3 años en diferentes burdeles de Dinamarca. Sufriendo de ansiedad y depresión, consiguió salir con gran trabajo de la prostitución y terminar la carrera de psicología, y recientemente, la de educación social. Actualmente, escribe libros (“Amor y sexualidad de la A-Z”) y artículos, enseña a sus alumnos sobre sexualidad y es una incansable activista social y política contra la prostitución. A pesar de que Tanja no fue forzada “físicamente” a prostituirse por ninguna mafia o chulo, y de que mientras era prostituta afirmaba haber elegido ese camino libremente, después de un largo proceso de terapia, descubrió que su camino hacia la prostitución había sido el resultado de una coerción psicológica, por una niñez disfuncional y una adolescencia plagada de abusos sexuales, que tuvo como resultado una baja autoestima, así como  falta de confianza en sí misma, derivadas de todo lo vivido y de la inestabilidad que la rodeaba. Ahora asegura que La prostitución nunca es una opción libre”.

Rachel Moran, exprostituta, “En todos mis años ejerciendo nunca conocí una mujer prostituida feliz de serlo, que me digan donde están esas mujeres de las que tanto habla la gente y los medios”


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Fuente: Periódico LEVANTE EMV – Comunitat Valenciana

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Otras entrevistas a Rachel Moran (en inglés).

“Hacia una teoría crítica de la prostitución”


Recopilación de ponencias de las “Jornadas Junt@s por una Europa libre de Prostitución” y “de las jornadas de “Trata de mujeres en la puerta de al lado”

Doctora en Filosofía Ana de Miguel, y autora de La Prostitución de mujeres, una escuela de desigualdad humana . Aquí la ponencia completa con el mismo nombre.

Rocío Nieto, Presidenta y Directora de APRAMP (Asociación para la prevención, reinserción y atención de la mujer prostituida).

Pilar Aguilar, investigadora, ensayista y crítica de cine. Socióloga de formación, sus análisis, basados siempre en el imperativo feminista analiza la imagen de la mujer y de la prostitución en el cine. Para ella el cine es tanto un elemento socializador y perpetuador de comportamientos como un reflejo de la sociedad machista y patriarcal en que vivimos.

Soledad Muruaga, psicóloga y activista feminista por la Salud Integral de las mujeres, especialmente por la Salud Sexual y Reproductiva.

Susana Ros, portavoz de la comisión de igualdad por el partido socialista de Castellón

Beatriz Gimeno, escritora, periodista y activista social feminista

Alicia Miyares es doctora en Filosofía y profesora en esta materia.

Erik Pescador,  Red de Hombres por la Igualdad

Amelia Valcarcer, filósofa e investigadora, en agosto de 2006, le fue concedida la medalla de Asturias en su modalidad de plata, en reconocimiento tanto a su labor en el pensamiento feminista español, como a su lucha por la igualdad y “arriesgados planteamientos en el mundo de las ideas”, así como por su comprometida dedicación al mundo de la docencia e investigación1

Los hombres, la pornografía y la prostitución, por Péter Szil, psicoterapeuta.


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En el debate sobre la prostitución la alternativa de más sustento que los partidarios de la abolición pueden nombrar frente a los argumentos por la legalización/regulación es el modelo sueco de enfocar la legislación en la figura del cliente que se aprovecha de la persona prostituida.  (www.sweden.gov.se/content/1/c6/01/87/73/fa1cf05c.pdf

El tema de la pornografía, intrínsecamente ligado al de la prostitución, ha sido ya anteriormente motivo de estudiar el ejemplo sueco. Suecia ha sido el país pionero en hacer de la pornografía un fenómeno socialmente aceptado. Los promotores de la introducción de la pornografía tanto en la España pos-Franco de la segunda mitad de los años 70, como en los países del bloque soviético después de la caída del muro en los años 90 han usado con predilección los falsos mitos que acompañaban el proceso de la liberalización de la pornografía en la Suecia de los años 60. Estos mitos rezaban que Escandinavia es el ejemplo vivo de que la pornografía tiene un efecto benéfico o que por lo menos es inocuo y que no hay liberación sexual sin dar vía libre a la pornografía. Lo único que estos promotores ignoraban o ocultaban era que entretanto Suecia se adelantó una vez más a los demás países desarrollados del Occidente, esta vez en adoptar una severa legislación respecto a la pornografía, y que la mayoría de los personajes públicos e intelectuales suecos que en los años 60 impulsaban la liberalización de la pornografía, en los años 80 han tomado posturas radicalmente opuestas, asumiendo que la pornografía no llevaba a la esperada autorrealización de los hombres solitarios, sino a la manifestación de las formas más repugnantes del odio y de la violencia hacia las mujeres.

El modelo sueco de tratar la prostitución guarda una relación íntima con el camino que la sociedad sueca ha recorrido en la percepción de la pornografía (y también de la igualdad entre los sexos o de la violencia contra las mujeres y los niños, temas para otras charlas). Sin embargo en la España de hoy siguen prevaleciendo los mitos falsos que en su lugar de origen han sido dejados atrás hace ya décadas. Por eso quisiera comenzar con analizar los rasgos y los efectos principales de la pornografía, y en primer lugar definir la línea divisoria entre pornografía y arte erótico, algo que se ha hecho muy difuso. Esta confusión no es sólo conveniente para los intereses económicos que mueven una de las industrias más rentables de nuestra cultura, sino que está también alimentada por la aceptación ignorante e ingenua de la prensa y de personas que se consideran progresistas y partidarios tanto de la libertad sexual como de la igualdad entre los sexos. Alguien que quiere desmarcarse de la pornografía, fácilmente puede todavía verse remitido al campo del oscurantismo católico o de los enemigos de la libertad de prensa.

La pornografía no es educación sexual, ni refleja las ganas sexuales de los hombres, sino un material a través del cual los hombres aprenden el rol masculino. Las personas que han formado su identidad sexual con la ayuda de la pornografía y por eso no han aprendido la diferencia entre fantasía y realidad, tienen que volver forzosamente a la pornografía para reafirmarse en esa identidad. Por eso muchos hombres viven una vida doble: en el mundo de las fantasías pornográficas y en una relación personal con una mujer, poseedora de una sexualidad propia. Sin embargo, estos dos mundos nunca se tocan, algo que he podido comprobar en muchos casos dolorosos en mi trabajo como psicoterapeuta con individuos y parejas. Sin embargo, hay un mundo donde las fantasías dictadas por el rol aprendido siempre se cumplen, sin que el hombre tenga que enfrentarse a su propia inseguridad o a las dificultades cotidianas de entablar o mantener una relación. Este es el mundo de la prostitución. Por eso hay hombres que se dirigen a prostitutas o aprovechan su hegemonía para crear una cultura en la que las fantasías pornográficas masculinas se convierten en definición y medida de la sexualidad femenina.

Pornografía es un término de origen griego que significa “la descripción (grafia) de la prostituta (porné)”. O sea que la función de la pornografía y de la prostitución viene a ser la misma: con la ayuda de mujeres (o, mucho menos frecuentemente, de hombres), convertidos en objetos sexuales, servir la sexualidad de un espectador/comprador invisible que se está masturbando sobre o dentro de ese objeto. Por eso la línea de demarcación entre arte erótico y pornografía no está entre los desnudos de Interviú o Playboy y las representaciones explícitas del acto sexual. Ambas cosas son pornografía. Los gestos, las posturas y los morritos de las mujeres en las portadas de Interviú transmiten también el mensaje de que ellas están dispuestas a satisfacer gustosamente cualquier deseo imaginado del comprador.

El arte erótico surge cuando un artista se relaciona con su tema de una manera erótica, revela algo de si mismo y nos transmite su propia vivencia. En la pornografía, a diferencia del arte erótico, la relación no surge entre las partes que están embarcadas en el acto representado, sino entre la persona que está mirando (el comprador) y el objeto sexual que se le presenta.

A pesar de la fuerte erotización o, mejor dicho, genitalización de las imágenes pornográficas, estas últimas poco tienen que ver con la sexualidad, ya que la pornografía no es un tema (en este caso la sexualidad) sino una relación, la misma que la publicidad intenta establecer entre un comprador y el objeto a vender. Por eso utilizaré aquí dos imágenes de publicidad para ilustrar los códigos intrínsecos de la pornografía. De esta manera evito tener que exponernos una vez más a la denigración de las imágenes pornográficas propiamente dichas y al mismo tiempo aprovecho para entrar en el meollo del tema de la prevención. Al fin y al cabo la definitiva prevención de la prostitución no es otra cosa que la igualdad entre hombres y mujeres. En mi opinión, esta igualdad no surge sólo con la salida de las mujeres al espacio público, sino que precisa la entrada de los hombres en el ámbito doméstico y del cuidado.

La primera imagen es una publicidad comercial de un biberón de la marca Nuk, supuestamente transmisora de una imagen progresista del “hombre nuevo”. La otra es una publicidad no comercial para promover una mayor participación de los padres en la crianza de los niños. En las dos imágenes aparece el mismo motivo: un niño y un hombre juntos, pero en la primera con los códigos de la pornografía y en la segunda con los códigos del arte erótico. ¿Cuál es la diferencia?.

Observemos primero el código primordial, el de la relación de los personajes entre ellos mismos y con el espectador. En la segunda imagen los dos personajes están sumidos en una relación íntima entre ellos, de la cual nosotros sólo somos testigos. En el primer anuncio el niño mira hacia mí, futuro comprador de Nuk, sin más contacto que el meramente físico con el hombre que le sostiene en brazos. Para las finalidades de la publicidad tampoco hace falta más relación entre ellos, ya que el personaje adulto en realidad no está en la imagen porque tenga que ver con el niño, sino para sustentar el mensaje que no tiene que ver con la relación de los dos, sino con el producto que se nos quiere vender.

Para ese mismo fin el hombre “Nuk” está provisto de otros tantos códigos adicionales, también propios de la pornografía. Por ejemplo, está desnudo, lo cual sirve dos funciones. Por una parte vincula el producto a vender con ciertos cánones estéticos requeridos por la cultura dominante, en este caso un cuerpo musculoso, tallado en muchas horas de gimnasio. Por otra parte la desnudez de ambos personajes junto a la ausencia de cualquier entorno alrededor de ellos priva la imagen de referencias que pueden interferir con la idealización a través de la cual se intenta hacer la publicidad más sugerente, mientras que en la otra imagen tanto el hombre como el niño son personas ordinarias, nada de modelos, ambos vestidos de una manera que sugiere cotidianidad. En el anuncio de Nuk todos los elementos de la imagen son reales, sin embargo nada en ella es verdad y el texto que la acompaña (“Ellos también pueden dar el pecho” y “Porque Nuk imita la perfección del pecho de la madre”) hace todavía más patente que se trata de una mentira. Por contraste, el texto del otro anuncio (“Están creciendo en igualdad”) es una simple aplicación del lema de la campaña que pretende divulgar (“Crecemos en igualdad”) a la relación de las dos personas representadas en la imagen.

El primer paso en la prevención y la sensibilización de cualquier violencia es hacer visible lo que tiene quedar invisible para mantener esa violencia. Por eso es importante recalcar que la pornografía es el marketing de la prostitución, hacer ver los códigos que utiliza en cualquiera de sus manifestaciones. Y por eso el modelo sueco de atajar la prostitución parte de que los consumidores de los servicios sexuales son casi exclusivamente hombres, trátese de prostitución heterosexual u homosexual. Hacerles visible no sólo nos lleva a estudiar quienes son estos hombres en concreto, sino también a otras cuestiones igualmente obvias e importantes. ¿Cuál es la visión que hace posible la práctica de la prostitución? ¿En qué medida es esta visión compartida por el resto de la población masculina? ¿Puede ser que la mera existencia de la prostitución (junto a la negación de que las mujeres prostituidas, al igual que las maltratadas, son víctimas trágicas de la dominación masculina) da cierta sensación de seguridad a esa población masculina?

La prostitución institucionaliza las suposiciones más básicas de la dominación masculina como orden social o, incluso, civilizatorio. El proceso de socialización de los hombres está construido sobre la certeza de que su sexo les otorga derecho a disponer de su entorno, del espacio y del tiempo de otros y, en primer lugar, otras. Este derecho se extiende también al cuerpo y a la sexualidad de las mujeres. De allí hay sólo un paso a que, tratándose de un derecho, es legítimo conseguirlo y preservarlo, aunque sea con violencia. En una sociedad basada en estas suposiciones es de interés de los hombres en general la subsistencia de la prostitución. Esta es la explicación del hecho de que aunque la mayoría de los hombres no se sirva de la prostitución, con su silencio y a veces incluso pronunciándose, contribuye a preservarla y a justificar la idea de la misma.

La prostitución sin embargo no es una idea. La prostitución son boca, vagina y ano, penetrados habitualmente con un pene, a veces manos, a veces objetos, por un hombre y después otro hombre y después otro más y otro más y otro más. Uno de los motores de la prostitución es el odio hacia las mujeres, la agresividad que motiva a un hombre a buscar y utilizar a una mujer prostituida, el profundo desdén que reduce a una vida humana a unos huecos de los que se puede aprovechar sexualmente y con la que un hombre hace lo que le da la gana. La conversión de las mujeres en objetos sexuales es un proceso de deshumanización en cuyo extremo final está la violencia sexual masculina. Es esto lo que la prostitución institucionaliza, ya que el cliente consigue de la persona prostituida (que no ha elegido hacer el amor con él) algo que de otra manera no podría conseguir sino con violencia. El cliente (y con él la sociedad) oculta ante si mismo el hecho de la violencia interponiendo una infraestructura (manejada por los proxenetas) y el dinero.

En la prostitución (al igual que en el caso de las violaciones de grupo o las violaciones masivas en situaciones de guerra) hombres utilizan los cuerpos de mujeres para comunicarse entre ellos mismos y para expresar lo que les une, y que al fin y al cabo se reduce a que ellos no son mujeres. Lo que hace posible, entre otras cosas, para un hombre encontrar una prostituta es el hecho de que antes de él ya había otros hombres que han acudido a ella, y detrás de él habrá otros. De esta manera se convierte el cuerpo de la mujer prostituida (al igual que el de la mujer violada) en ese agente transmisor a través del cual los hombres comparten entre ellos mismos, en palabras y en hechos, su sexualidad. No es por casualidad que muchos hombres al maltratar a su pareja acompañan los golpes y las patadas con sinónimos groseros de la palabra “puta”.

La violencia dirigida a mujeres y niños y la prostitución, junto a su marketing, la pornografía, son manifestaciones de la misma cultura de la dominación masculina.

La prevención de la prostitución pasa necesariamente por la sensibilización de los hombres por su responsabilidad en ese fenómeno, para que afronten los conceptos que han formado de su propio rol y de las verdaderas consecuencias de ellos.

c Péter Szil

E-mail: szil@ctv.es

Péter Szil. Nació en Hungría en 1951. Se formó como psicoterapeuta en Suecia y EEUU. Ha sido uno de los iniciadores de los grupos de concienciación sobre el rol masculino en Suecia a finales de los años 1970. Desde principios de los años 1990 comparte su actividad profesional entre España y Hungría. Es uno de los fundadores del Movimiento por una Hungría sin prostitución.