🔸¿Cuál es el problema con el porno?🔸 


Respondiendo a los argumentos pro-porno más comunes.

Tratándose de pornografía las opiniones son variadas. Hemos compilado los argumentos más comúnmente usados por los defensores del porno.

 “El porno es sólo una fantasía, no es real”

El porno no es sólo una fantasía. Una fantasía tiene lugar en la mente. Una escena protagonizada por una mujer siendo ahorcada, no pudo existir de no haber una mujer de carne y hueso ahorcada, para el disfrute del hombre espectador.

Cuando actos de violencia sexual y crueldad son ejecutados sobre los cuerpos de mujeres, esto deja de ser una fantasía; se convierte en realidad.
Es importante hacer notar que muchos actos sexuales en la pornografía son de naturaleza violenta, actos que las mujeres informan ser dolorosos y degradantes, que no disfrutan y aún más, actos que los hombres no esperan que ellas disfruten.

Seguramente esto nos lleva a cuestionarnos, ¿por qué la crueldad, humillación y agresión sexualizada por hombres en contra de mujeres, son una fantasía?, ¿por qué este trato deshumanizante hacia las mujeres excita sexualmente a los hombres consumidores?

Como Robert Jensen explica, “los hombres obtienen algo muy concreto de la pornografía: orgasmos…pero tiene un costo; ese costo es nuestra propia humanidad”.

“Seguro, cierto porno es malo, pero no demonices toda la industria”

Algunas veces los defensores del porno argumentan que sus críticos escogen con pinza los peores y más extremos casos. Sin embargo, nuestro enfoque es hacia la pornografía más consumida, que en años recientes se ha vuelto más violenta que nunca. La investigadora Rebecca Wishnant* notó que, “en la pornografía popular actual, la agresión contra las mujeres es la regla más que la que le excepción…[esto] es tan normal que sería difícil que un consumirdor regular pudiera evitarla”.

Algunos de los actos asentados en la pornografía popular son, descritos así por la investigadora Maree Crabbe*, arcadas inducidas mediante felación, sexo anal heterosexual, eyaculación en la cara y pechos de las mujeres, doble penetración -donde una mujer es penetrada vaginal y analmente al mismo tiempo. La pornografía popular promueve la dominación de la mujer por el hombre, en ella las mujeres son llamadas frecuentemente perras, putas, prostitutas y “basureros de semen”.

Es chocante lo racista y sexista que es. En cualquier otro medio, dichos estereotipos causarían conmoción, pero en el porno son aceptados.

En un estudio de contenido realizado el año 2010*, respecto a la pornografía que mejor se rentaba y más se vendía en USA, se encontró que la agresión física y verbal en contra de las mujeres es rampante, la agresión física tiene lugar en el 88% de las escenas, y de ello, el 94% de la agresión física y verbal es dirigida a la mujer.
Uno no tiene que ir más allá de las estadísticas proveídas por la propia industria pornográfica, como en Adult Vídeo News, para darse cuenta que los vídeos porno más vendidos incluyen violencia sexualizada hacia las mujeres, misoginia, incesto, racismo y pornografía pseudo-infantil, con títulos como (advertencia, contenido explícito):
“Penetración profunda con niñas jóvenes, Gape me 2 [se refiere a abrir el ano de forma tal que luego de la penetración no se cierra], Quiero penetrar el culo de tu hija (16), Ella no estaba lista, Mi nuevo padrastro negro (21)”

“Las mujeres también ven porno”

 Las investigaciones demuestran* que los hombres son mucho más propensos a ver porno para excitarse sexualmente y masturbarse, que las mujeres. Y aunque la vasta mayoría del porno está hecho para hombres heterosexuales, algunas mujeres ven porno.

En ABC, la psicóloga Laura McNally* señala que “en efecto, algunas mujeres gustan del porno. La mayoría de la gente obtiene placer de hábitos que en último término son dañinos, como el alcohol, el tabaco o las drogas. Las mujeres no tienen un imperativo moral especial de apoyar solo a industrias que cumplen los propósitos del feminismo”.
Algunas mujeres participan en actividades e industrias que son sexistas y dañinas para las mujeres en su conjunto. Que algunas mujeres sean partícipes, no cambia la realidad de que la violencia sexualizada en contra de las mujeres en la pornografía, impacta el estatus de las mujeres en general, tanto en su proceso de producción como de consunción por los hombres.
Muchas mujeres, sin embargo, dan cuenta de el impacto negativo del porno, en particular del efecto negativo en sus relaciones personales y matrimonios, y la presión de verse y actuar de acuerdo la estética pornográfica. De hecho, el porno ha sido nombrado como factor en el aumento de prácticas* tales como depilación brasileña y  cirugías estéticas, incluyendo la labioplastía, en la medida que mujeres y niñas comparan sus vulvas a las de las mujeres en la pornografía.

Médicos han denunciado*  que están viniendo a consulta niñas de 12 años con heridas sexuales inspiradas por el porno, y mujeres y niñas informan ser presionadas a someterse a actos indeseados y humillantes que han sido normalizados por la pornografía.

[Lee las experiencias de mujeres reportando coerción y presión de parte de sus parejas hombres para someterse a actos sexuales inspirados en el porno*.]

“Estas fiscalizando/ humillando/ dictando lo que adultos que consienten puede hacer”


Estamos haciendo en un análisis crítico de una industria que, por dinero, explota y deshumanizada a mujeres y niñas. Dicho análisis puede incluir preguntas tales como, ¿por qué los hombres usuarios de porno encuentran placer al consumir violencia o subordinación y humillación de otra persona?
Es relevante analizar la noción de “adultos que consienten”, teniendo en cuenta que muchos de los actos más populares en la pornografía son violentos, degradantes y actos que la mayoría de mujeres no hallan placenteros.

Muchos de los actos comunes en la pornografía son diseñados para infligir el máximo daño físico posible en las mujeres. En efecto, basándose en el material promocional de las películas más populares en el sitio de AVN, pareciera ser que el daño perpetrado en los cuerpos de las mujeres es una forma eficiente de atraer a hombres consumidores: (Advertencia, leguaje explícito)

“Rojo, brillante prolapso anal”

“Anos abiertos”

“Prolapso rectal”

“Su ano empalado en su erección”

“En Pure Filth [pura suciedad] sabemos exactamente lo que quieres, y te lo damos. Chicas siendo penetradas por el culo hasta que sus esfínteres estén rosados, blandos y totalmente reventados. En la tienda, le esperan pañales de adultos a estas putas una vez que su trabajo haya terminado” (Copia promocional de “Putas destrozadas analmente”)*

“Es asunto de los padres evitar que sus hijos accedan al porno”


Aunque ciertamente los padres deben tomar un rol activo, tener conversaciones apropiadas a la edad de sus hijos e hijas, y aprender acerca de seguridad en las redes, se ha vuelto casi imposible para los padres evitar que sus niños sean expuestos a imágenes y mensajes pornográficos, debido al avance de la tecnología y al espacio público cada vez más saturado de pornografía.
La juventud se encuentra con la pornografía en revistas en el supermercado, gasolineras, diarios, en vídeos hiper-sexualizados,  comerciales soft-porn y en la cultura popular en general. La industria publicitaria en Australia se regula a si misma, desechando frecuentemente reclamos por avisos inspirados en el porno, incluyendo anuncios de clubes de strip y sexpo, fuera de las escuelas, determinando que ese contenido no es inapropiado para niños.
Muchos niños encuentran porno incluso por accidente, otros son expuestos a porno hardcore en casa de amigos o hasta en el colegio. Expertos creen que la edad promedio de exposición al porno son 11 años. Los días en que era difícil acceder al porno se han ido -ahora es imposible evitarlo.

Desafortunadamente, no todos los padres están en condiciones o dispuestos a tomar las medidas necesarias para evitar que sus hijos sean expuestos a la pornografía. Creemos que todos los niños tienen derecho a una infancia libre de pornografía, y que el gobierno y los  legisladores deben sostener estrategias para asegurar el interés de todos los niños.

“Tú solo eres anti-sexo”

Los propulsores de las industria del sexo usualmente califican las críticas a la pornografía como oposición al sexo. Esta es una táctica baja, que mezcla el abuso sexualizado de mujeres en la pornografía, con el sexo, como si fueran la misma cosa.
Los defensores de la industria del sexo arguyen que quienes son críticos de la misma simplemente están reprimidos, son cerrados de mente y estirados tratándose de sexo, como si participar u obtener ganancias de la exploración de mujeres fuese progresivo.
Si se supone que el porno representa libertad, ¿la libertad de quién representa?, ¿libertad para las mujeres reducidas a agujeros que los hombres pueden brutalizar?, ¿para la gente de color, sometida a estereotipos racistas y convertidas en fetiches? Pareciera que está ‘libertad’ esta limitada a lo hombres que obtienen ganancias del porno y lo consumen, hombres que encuentran sexualmente gratificante ver a mujeres reducidas y abusadas. Esta es la libertad por la que luchan los defensores de la industria del porno.
Quienes apoyan una posición anti-porno reconocen que la pornografía es la mercantilización de la sexualidad humana. Es producido por una industria que no se preocupa de la liberación o sexualidad auténticas, sino maximizar sus ganancias. Como la profesora de sociología y escritora Gail Dines argumenta, “la pornografía es al sexo, lo que McDonalds es a la comida. Una versión plástica, genérica de lo que es real”.

Quienes están en contra de la pornografía reconocen que la industria lastimas a las mujeres, también a niños y hombres, que tiene efectos negativos en la sexualidad, en el desempeño sexual, las relaciones, salud mental y que lastima  relaciones sexuales saludables, intimidad y conexiones humanas. Como señala la Doctora Dines, “no puedes ser pro-porno y pro-sexo. Tienes que escoger uno”*
Algunas personas erróneamente creen que la pornografía son solo imágenes de cuerpos desnudos, o de adultos que consienten teniendo sexo. La realidad es bastante diferente, el porno está constantemente enviando mensajes acerca del poder entre hombres y mujeres, sexualiza la dominación y agresión masculinas y la subordinación de las mujeres. En vez de hacer el amor, Gail Dines sugiere que el porno es sobre hombres “haciendo el odio” a las mujeres. No es sexo, es explotación sexual. Como nuestra amiga One Angry Girl* dice, “comparar el porno con el sexo es como golpear a alguien con una sartén y decir que estas cocinando”
[Declaraciones hechas por pornógrafos, dejan claro que el placer de la mujer no es su objetivo, sino, el castigo. Lee lo que los pornografos realmente piensan de las mujeres aquí*]

“Las mujeres en la pornografía eligen  trabajar en la industria del sexo” 

Como la sobreviviente del tráfico sexual, Rachel Moran, señala “el concepto de elegir tiene su raíz en privilegio de una alternativa real. Cuando yo pienso en mis alternativas, eran simplemente estas: ten hombres arriba y dentro tuyo, o sigue sufriendo no tener hogar y pasar hambre. Ahora elige. Toma tu ‘decisión’ “.
Algunas mujeres entran voluntariamente a la industria. En ‘Getting Off: Pornography and The End of Masculinity’, el activista anti-porno Robert Jensen argumenta, “su elección es libre, en el sentido de que nadie las amenazó con hacerles daño directamente en caso de elegir otra cosa, pero no está echa bajo condiciones de completa libertad, dado su limitado poder en el sistema”.

Muchas sobrevivientes de la industria, sin embargo, señalan que más que ser una decisión, fue la falta de opciones lo que las llevó a elegir la industria del sexo, siendo las dificultades económicas un factor de fondo para muchas de ellas.
Otras mujeres describieron historias de abuso sexual infantil, y como ese abuso las amoldó y preparó para el comercio sexual -se les enseñó que sus cuerpos no eran suyos, sino de los hombres, para usar y disfrutarlos-, y también a disociarse durante ese abuso, una habilidad útil parar soportar el abuso pagado continuo de los compradores.
Otras mujeres señalan que creen haber elegido entrar a la industria del sexo, pero sin entender por completo a qué estaban pactando, o acordaron bajo ciertas condiciones que luego fueron violadas y se sintieron sin poder para objetar -por ejemplo los actores de porno de tortura del sitio Kink*:

“Las modelos estaban asustadas de que al expresar preocupación fuesen a perder sus trabajos. “Estas en una posición en que si no sigues las órdenes, vas a perder escenas” [Alexander] explica.

“…Concuerda con que el miedo de perder el trabajo es real. Las “listas negras” son reales”, dice. “Puede ser riesgoso hacer llamados de atención”.

“Aaliyah Avatari, que antiguamente participaba bajo el nombre Nikki Blue y famosamente perdió su virginidad durante una transmisión de Link en vivo en enero de 2011, dice que fue puesta en una lista negra luego de la escena. “Son muy minuciosos, si una modelo se queja mucho, no trabajarán con ella nunca más”.

“Me tomó meses sanar luego de perder mi virginidad” declara, “tuve que hacerme una cirugía vaginal reconstructiva. No hubo ninguna compensación por eso. Tuve suerte de tener seguro privado de salud en aquel entonces”.

Los defensores de la industria del sexo usualmente declaran que las mujeres eligen trabajar en pornografía y prostitución, que en vez de explotación, este es un asunto sobre la autonomía corporal de las mujeres, pero son reticentes a discutir las elecciones de los hombres que crean una demanda del abuso de mujeres en la industria.

“El porno puede jugar un rol positivo en la educación sexual”

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Dado el fácil acceso a la pornografía en línea y a la falta de otras alternativas apropiadas de educación sexual, el porno ha empezado a funcionar como una de las formas primarias de educación sexual para la juventud. Sin embargo el porno es una herramienta educativa muy pobre –“una distorsión de la sexualidad que se basa en el respeto”- según la doctora Abigail Bray y Melinda Tankard Reist, co editoras de ‘Big Porn Inc: Exposing the harms of global Pornography Industry’. 

El porno falla en promover sexo seguro, consentimiento, respeto o placer mutuo. En cambio, presenta a los hombres como dominantes y sexualmente agresivos, que tienen derecho a usar los cuerpos de las mujeres de cualquier forma que deseen. Las mujeres son presentadas como objetos sexuales que jamás dicen ‘no’ y que disfrutan con dolorosas, degradantes y crueles prácticas sexuales.
El porno le da a los hombres expectativas irrealistas al relacionarse sexualmente con mujeres. Un niño de quince años describe como el porno lo preparó para el fracaso [vídeo en el artículo original]:

“La primera vez que tuve sexo, como había visto tanto porno, pensé todas las chicas quieren esto, a todas les gusta aquello, todas lo quieren por aquí, lo aman ahí, así que traté todas esas cosas y terminó mal”

“Después de tener sexo por 20 minutos más o menos y decidí ir por sexo anal  [a ella] no le gustó eso! Lo saqué. Decidí que yo quería sexo oral, traté de que ella me lo chupara [a ella] no le gustó. Me vine sobre ella, [a ella] no le gustó”

El doctor Michael Flood señala que el porno es “educación sexista”, la pornografía influencia a la gente joven en la aceptación de “construcciones sobre el género y la sexualidad sexistas y estereotípicas” y de “el entendimiento sexualizado de comportamientos en mujeres y niñas”

“Si la pornografía nos hiciera saludables, ya estaríamos sanos” – Doctora Mary Anne Layden.

“El problema es que los niños tengan acceso al material para adultos”


Este dibujo, por Jacky Fleming, establece un gran punto [imagen en el artículo original: un hombre en traje le dice a una madre con su hijo “hemos acordado poner las revistas que degradan a las mujeres fuera del alcance de los niños”, la madre responde “genial, ¿alguna idea de cuántos años debería tener para poder ver imágenes que degraden a las mujeres?, ¿8?, ¿11?, ¿15?, ¿25?”

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“A las mujeres en el porno les gusta”


Puede ser incómodo para el consumidor regular de porno reconocer su papel en la perpetuación de la explotación de las mujeres en la pornografía. Por tanto, no es sorpresivo que sea preferible creer que las  mujeres en la industria disfrutan de actos sexuales doloroso, humillantes y degradantes, en vez de reconocer que ellos encuentran goce sexual en el tratamiento abusivo de las mujeres.

El estudio de Bridges* de 2010, descubrió que, al ser agredidos el 95% de los sujetos respondieron con expresiones de placer o neutrales. Esto no significa que actos de violencia tales como ahorcar o abofetear sean placenteras, pero sí refuerza lo que las mujeres en la industria del sexo saben -que sus trabajos dependen de dar la impresión de que disfrutan de actos de agresión practicados en su contra.

Ciertamente, los testimonios de actores retirados y vigentes de la pornografía no son pocos, referidos a la violencia, ETS y el trauma que soportaron en la industria. ¿Hay alguna otra industria en que esta manera de tratar a los trabajadores sea permitida?
[Lee aquí historias sobre la violencia, abuso y trauma vividas por actrices y actores porno*]

 “El porno ‘feminista’ o ‘ético’ es la solución”


Rechazamos la noción de que las mujeres puedan ser cosificadas, y sus cuerpos y sexualidad mercantilizados, de una buena manera, una forma que sea ética. La industria del porno está construida sobre violencia sexual, crueldad, humillación y brutalización de las mujeres, en pocas palabras, sobre el sufrimiento humano. La respuesta no es mejorar las condiciones de una industria así, sino abolirla.
La vasta mayoría del porno erotiza la inequidad y la violencia masculina en contra de las mujeres. El llamado porno “feminista” es estadísticamente irrelevante -pese a la discusión acerca de porno ético, no es el porno ético el que las personas están viendo, no es el porno “feminista” tampoco el que mantiene activa está industria de 200 billones.
El neurocientífico Ogi Ogas, respecto a la pornografía feminista*:

“Lo fascinante es que las mujeres comúnmente promueven la idea de porno feminista y socialmente quieren creérselo. Los activistas arguyen que tiene que existir más de él, las mujeres lo apoyan públicamente…pero a fin de cuentas, no es lo que les interesa mirar”.
Incluso si aceptáramos que existe algo cómo porno ético o feminista, su contenido es usualmente indistinguible del contenido del porno más popular. En un crítica al trabajo de Tristan Taormino*, un supuesto pornógrafo “feminista”, se hace notar que muestras de violencia en contra de las mujeres, tales como arcadas inducidas, ahorcamiento, bofetadas e insultos misóginos, eran igualmente prevalentes en su porno ‘feminista’ -“O es ético y honorable  ‘jugar con’ y promover dinámicas de humillación y violencia que terrorisan, lastiman y matan mujeres a diario, o no lo es”, concluyó el estudio*.
La investigadora australiana, doctora Megan Tyler le dijo a ABC,  que la noción de porno ético no es más que un punto de venta para la industria:

“Las aserciones sobre un porno ético, en este punto, son más bien propaganda de la industria que otra cosa y son -y serían con justa razón reconocidas en cualquier otro ámbito- como un lavado de imagen empresarial.
Es para un pequeño segmento de consumidores que quieren creer que su consumo de pornografía no es problemático y les gustaría pensar que lo que hacen es completamente diferente a lo que otros hacen, cuando en realidad todo alimenta la misma industria del comercio sexual.
Si existen consumidores realmente preocupados por las condiciones de quienes ejecutan el porno, sugiero dejar de ver pornografía”
***

POR CAITLIN ROPER

Fuente: http://www.collectiveshout.org/whats_the_problem_with_porn_responding_to_common_pro_porn_arguments

Todos somos cómplices de Torbe


Es curioso que, casi cada vez que he denunciado lo que hay detrás del porno me han llamado loca, moralista y puritana (a pesar de ser atea y sexualmente abierta y activa). Esto le ocurre a cada un@ de l@s activistas que enfrentamos la pornografía por las mismas razones por las que ahora Torbe esta en la cárcel.

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Ahora, se destapa el pastel en los medios y juzgados, y todo el mundo se lleva las manos a la cabeza con algo que es, y siempre ha sido, práctica habitual en toda la pornografía.

Yo misma llevo sólo una década denunciándolo, pero much@s llevan más de 30 años haciéndolo; psicólog@s y psiquiatras expert@s en violencia sexual, criminólog@s, sociólog@s, las propias víctimas que hemos sido violadas por los adictos de esas fantasías enfermizas y violentas (que puede que siempre hayan existido, pero no como ahora y no como las promueve masivamente el porno y los medios hoy día), e incluso, las propias ex actrices violadas y prostituídas por la industria que ahora son activistas contra la misma.

Es curioso también que, cuando denunciaba, cada una de las películas de Torrente de Santiago Segura, a él mismo y a sus actores, por misóginos y puteros, ocurría un tanto de lo mismo: ‘Ya está esta loca radical con sus desvaríos y exageraciones’.

Torrente

Escena de Torrente

Nadie veía ni quería ver algo que era tan evidente, algo que estaba y sigue educando a nuestros niños, mayoría de los cuales han crecido adoctrinados por esa masculinidad vil y destructora, y muchos de los cuales son ahora puteros bien entrenados, e incluso violadores de menores, a parte de jugadores de la Selección Española, profesores, parados, orgullosos padres de familia, tíos y abuelos bonachones, ingenieros, bedeles, funcionarios, vividores, cantantes, famosos del tres al cuarto, monitores infantiles, educadores. En resumen, hombres de todos los niveles culturales y estratos sociales…

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Nosotrxs éramos l@s loc@s y ellos, Torbe, Santiago Segura, Kiko Rivera.., los ídolos de España, y también reflejo de la basura humana y de la estupidez de la mayoría.

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Kiko Rivera, putero reconocido, en Torrente

Pero la cosa no se queda en nuestras fronteras, lo mismo ocurre en todos lados con los Michael Jacksons, Roman Polanskis, Woody Allens, Bill Cosbys, y tantos otros personajes públicos y anónimos- que son los más y los más peligrosos, precisamente por la invisibilidad e impunidad que les da el anonimato y la legitimación cultural-. Los más peligrosos también, porque no sabemos quiénes son, porque están por todos lados, me atrevería decir que hay alguno/os en cada familia, empresa, Universidad, colegio…

Exactamente lo mismo que ocurría con Torrente, pasa con esa horrorosa oda a la misoginia llamada JUEGO DE TRONOS, y con muchas series y contenidos de corte similar. Este engendro machista (ya pueden comenzar a llamarme, una vez más, exagerada, radical, puritana.., estoy acostumbrada) camuflado de igualdad porque, para variar, hay mujeres que mandan y asesinan como hombres (eso es igualdad y personajes ricos y complejos según algunxs, igualdad y no más Patriarcado, ¡ja!) Peeero, (y aquí viene el pero, o a caso creíais que iban a darnos el derecho de ser y existir sin ser para otros…), a parte, claro está, que no se nos olvide ser objetos sexuales y agujeros de semen para el placer único y exclusivo de los hombres, especialmente de los hombres heterosexuales. Porque, qué te habías creído, no se puede ser mujer empoderada, o cualquier cosa que aspiremos a ser las mujeres, sin hacer y ser todo lo demás.

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Prostituta asesinada en Juego de Tronos

Si cojo esta serie como ejemplo, a parte de porque me ha causado conflictos personales, y por haber llorado muchas veces del asco y la impotencia viéndola, como pocas veces lo he hecho en mi vida (y les aseguro que he visto series y películas deleznables), es por ser uno más, aunque de los peores ejemplos que he visto, de los productos de ese cáncer machista con metástasis que ha invadido toda la cultura.

J.T. es la nueva ‘ídola de masas’, nivel secta (por el fanatismo, la violencia y la virulencia con que la defienden sus seguidores), exactamente como ocurrió con Torbe, Torrente, Michael Jackson, Polanski, Bill Cosby, Allen…

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Aunque en distintos contextos y situaciones, es el mismo fenómeno en cuanto a la negación, el autoengaño, la vista gorda en lo que a violencia machista implícita, sexual, gráfica, psicológica, y simbólica se refiere.

Eso no es simple fantasía, como lo justifican siempre todos los amantes de nuestra denigración artística y cultural. Eso se llama Patriarcado del peor y del viejo. Nada menos que con más de 10.000 años de antigüedad cuenta el señor.

Por algo ha llegado tan lejos, hasta convertirse en uno de los sistemas opresores más longevos y con más salud de la Historia, porque ha logrado hacer su transmisión invisible, aparentemente inocua, especialmente para quienes tienen el poder y los privilegios, convirtiendo, sigilosamente, la barbarie en lo natural sin que tan siquiera nos demos cuenta.

El machismo de J.T. NO es un mero reflejo de la Historia, ni de una época “épica”. No, la serie ES VIOLENCIA MACHISTA en sí misma, a parte de reflejarla, normalizarla y transmitirla.

NO es una mera ilusión ajena a la realidad, al igual que no lo era Torrente, ni Garganta Profunda, mito erótico de los 70, no: Son los pensamientos reales y las acciones de sus creadores, de sus autores y del pensamiento dominante cultural y social del que han mamado los mismos.

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Linda Lovelace en Garganta Profunda

El mismo pensamiento dominante que nos está obligando a tragar a tod@s directa o indirectamente, exactamente de la misma forma. O mejor dicho, de formas más sofisticadas, porque ahora, además de tener el poder los de siempre, cuentan con la tecnología para llegar a las masas, con lo cual, el lavado de cerebro es mucho más expansivo, globalizado, temprano, rápido y efectivo.

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Una de tantas escenas con prostitutas de Juego de Tronos

NO ES SOLO FANTASIA, es, no sólo lo que piensan, sino lo que hacen con las mujeres, no sólo delante, sino también detrás de las cámaras, por algo contratan prostitutas y al menos 7 actrices porno en la vida real. Los mismos directores de la serie reconocen que, según ellos, que son sus paridores y los más capacitados para hablar de SU trabajo, (y no los fans cegados por su fanatismo y su autoengaño) que no hay violencia sexual en la serie, sino ‘sexo consentido’, dando a entender que la violencia sexual, el sometimiento de la mujer, su cosificación, su esclavitud sexual en sus cansinos y abundantes hasta aburrir burdeles, mujeres prostituídas y sus violaciones, todo eso, son ‘sexo’ a secas ‘escenas calientes’, palabras textuales de su director.

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Escena de supuesto “sexo consentido”, según el director de Juego de Tronos

Será sexo del que ‘les pone’ a ellos, a los monstru@s que fabrica el Patriarcado que, por lo que parece son una amplia mayoría silenciosa (como diría Rajoy) gustosa de ver contenidos culturales educando a las masas, que defecan y se mofan una y otra vez en los derechos humanos de más la mitad de la humanidad: las mujeres y niñ@s.

Tiempo al tiempo, ya llegará el momento de llevarse, una vez más, las manos a la cabeza, ante la descarada evidencia que los privilegios, la ignorancia y el auto engaño no dejan VER a muchos.

Y luego ponemos el grito en el cielo al ver  De Geas, Muniains.., aunque en esta lista cabría poner como ejemplo a muchos de mis exs y los de mis amigas y conocidas. Estos hombres tan bien entrenados por el pensamiento patriarcal dominante a través de la cultura y la sociedad en su conjunto, están por todos lados.

Sigamos con la venda en los ojos, hasta que la evidencia sea tan abrumadora que se nos caiga la cara de vergüenza y asco, o no, los hay que ni empatía ni remordimientos tienen. Mientras, el Patriarcado, sus aliad@s y sus beneficiarios seguirán buscando mil y una formas de camuflar, perpetuar y legitimar su privilegio ancestral de vulnerar nuestros derechos humanos de las maneras más viles, retorcidas, sibilinas y consentidas por esa mayoría, a veces ciega, a veces sorda, a veces muda, a veces virulenta y reaccionaria, pero siempre, siempre cómplice.

A. A.

El ataque de la industria del sexo contra las feministas


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NEW WOMEN LIBERATION.   LA NUEVA LIBERACIÓN FEMENINA.

Truthdig.com
Traducido del inglés para Rebelión por Sara Plaza.
Los pornógrafos llevan mucho tiempo defendiendo como “libre expresión” los productos y prácticas de su extremadamente lucrativa industria, incluso cuando estos sexualizan el poder y la violencia de los hombres contra las mujeres. De modo parecido, quienes defienden la prostitución, a la que estratégicamente llaman “trabajo sexual”, plantean el movimiento a favor su legalización y normalización como liberador.
Pero estos grupos solo apoyan la libre expresión y las libertades en la medida en que sirven a sus intereses. Aquellos que se manifiestan contra la industria del sexo están excluidos de su versión de “libertad”.Tuvimos pruebas de ello en marzo, cuando varios lobbies de la prostitución amenazaron con boicotear una conferencia en Vancouver, Columbia Británica, que iba a contar con la presencia de Chris Hedges, destacado periodista y columnista de Truthdig, como ponente principal. Estos grupos de presión intentaron impedir su participación por haber escrito un artículo en el que definía la prostitución como “la quintaesencia del capitalismo global”, y lo habrían conseguido si no hubiera sido por la respuesta apasionada de grupos locales de mujeres.Las campañas de desprestigio contra las feministas y sus aliados que se atreven a decir la verdad sobre el poder y la violencia de los hombres no son algo nuevo. En los años noventa los pornógrafos lanzaron una campaña contra la profesora Catharine MacKinnon y la feminista Andrea Dworkin comparándolas con los nazis y acusándolas de suprimir la libre expresión cuando, en realidad, la ordenanza anti-pornografía que ellas habían redactado en Minneapolis en 1983 – definiendo la pornografía como una violación de los derechos civiles de las mujeres– no fue un intento de censurar la libre expresión sino de abordar el daño causado a las mujeres por la industria de la pornografía.Para atraer a los progresistas bienintencionados, se inventó un movimiento por los “derechos de las trabajadoras sexuales” en oposición a aquellas feministas que creían que la prostitución era la extensión y la perpetuación del poder y la violencia del hombre. El lobby de la prostitución adoptó el lenguaje del movimiento obrero para defender los derechos de los hombres a abrir burdeles y a comprar servicios sexuales de las mujeres, y también el lenguaje del movimiento feminista para plantear la prostitución como una elección de la mujer.

Estos grupos de presión tienen a los medios de comunicación de su parte, así como a los proxenetas y los puteros. De acuerdo a sus intereses capitalistas, los medios oficiales presentan la pornografía y la prostitución como iniciativas empresariales y, en consonancia con sus bases patriarcales, aceptan como norma la idea de los cuerpos de las mujeres como objetos consumibles.

En los últimos años la industria del sexo ha colaborado con los medios para descontextualizar completamente el sistema de la prostitución. Este enfoque neoliberal es parte de un esfuerzo constante para desarmar a los movimientos que desafían los sistemas de poder: si somos simplemente individuos que miran por su propio empoderamiento (empowerment) personal y, por lo tanto, los únicos responsables de nuestros propios “éxitos” y “fracasos”, entonces no hay necesidad de organizarse colectivamente. Y esto es precisamente lo que quería decir Margaret Thatcher al afirmar que no existe la sociedad, solo individuos que ante todo deben ocuparse de sí mismos.

Al plantear un sistema que canaliza a las mujeres –particularmente a las mujeres marginadas– hacia la prostitución no solo como una elección de las propias mujeres sino como potencialmente liberador, estos grupos consiguen ocultar el modo en que la pornografía sostiene el poder de los hombres, descargando la responsabilidad de la subordinación de las mujeres en las propias mujeres. Al señalar la presión social para la auto-objetivación como empoderamiento, se permite a la sociedad ignorar las razones por las que las mujeres buscan empoderarse a través de la sexualización y la mirada masculina. Al centrarnos en la capacidad de acción consciente (agency) de las mujeres, pasamos por alto el comportamiento de los hombres.

Lo que verdaderamente están defendiendo los grupos que piden hacer presión a favor de los “derechos de las trabajadoras sexuales” no son, desde luego, los derechos humanos de las mujeres sino los intereses económicos y sexuales de los hombres. Y por eso en el discurso se evita deliberadamente abordar el daño que causan estos hombres.

La campaña para presentar la presión a favor de la prostitución como un esfuerzo de base para ayudar a las mujeres marginadas ha sido todo un éxito. Al ignorar la dinámica de poder inherente a la compra por parte de un hombre de los servicios sexuales de una mujer, y llevar el debate hacia la elección de las mujeres, quienes podrían considerarse a sí mismas feministas se ven en una encrucijada: “¿Debo defender el derecho de las mujeres a elegir?” La respuesta obvia es sí. Pero esa pregunta es engañosa. La verdadera pregunta es: “¿Apoyo el derecho de las mujeres pobres y marginadas a tener una vida mejor que la que les ofrecen los hombres explotadores?”

Si bien el lenguaje manipulador diseñado para atraer a las masas liberales es una parte fundamental de la iniciativa para despenalizar a los proxenetas y a los puteros, otro componente clave es la fácil derrota de las feministas que desafían ese discurso.

Los defensores de esa industria no se detendrán ante nada para silenciar las voces de quienes se pronuncien en contra de sus intereses. Tachadas de mojigatas, conservadoras religiosas, opresoras y fanáticas, la guerra contra estas feministas culminó recientemente en el intento generalizado de impedir que quienes disienten de su proyecto tengan acceso a plataformas desde las que expresar sus puntos de vista.

Cuando hace un año la periodista sueca Kajsa Ekis Ekman iba a presentar en Londres su libro “Being and Being Bought: Prostitution, Surrogacy and the Split Self” [“El ser y la mercancía: prostitución, vientres de alquiler y disociación”], la librería que organizaba el acto fue amenazada con boicots.

El clima actual en el feminismo anglosajón es el que apoya la caza de brujas, me dijo Ekman. Esa caza de brujas comienza con “campañas difamatorias, parece que viene ‘de abajo’, y sobre las feministas famosas dice que están obnubiladas por el poder tildándolas de elitistas, ‘cis-sexistas’, racistas y ‘putafóbicas'”, explicó. “Luego lleva adelante auténticas campañas de silenciamiento, amenazas de boicot, demandas, y aislamiento de cualquiera que se ponga del lado de las feministas y, por asociación, del lado de la culpa”.

En el año 2003, Melissa Farley, una psicóloga clínica y fundadora de la organización sin ánimo de lucro Prostitution Research and Education, dirigió una investigación en Nueva Zelanda sobre la violencia y los trastornos de estrés postraumático en personas prostituidas, y después tuvo que declarar ante el Parlamento de aquel país por las entrevistas que había realizado. Un defensor de la prostitución neozelandés que estaba en desacuerdo con su investigación presentó una queja contra ella ante la Asociación Americana de Psicología (APA, por sus siglas en inglés). La queja fue ignorada por la APA y no fue tenida en cuenta por sus colegas, pero ellobby de la prostitución la presenta como legítima y la utiliza como excusa para presionar a otros para que descarten su exhaustiva e iluminadora investigación.

Julie Bindel, periodista feminista que lleva años informando sobre el comercio sexual mundial, ha revelado que el Sindicato Internacional de Trabajadoras del Sexo en Gran Bretaña era poco más que un portavoz de los proxenetas y los dueños de burdeles. También ha estado informando sobre los importantes fallos de la legalización de la prostitución en Amsterdam. En marzo, después de las quejas emitidas por los grupos de presión a favor de la prostitución, su nombre fue retirado de un panel de discusión de una película estadounidense sobre prostitución.

Las supervivientes de la prostitución también se ven enfrentadas a una campaña de silenciamiento. Bridget Perrier, educadora indígena y co-fundadora de la organización Sextrade101 de supervivientes del comercio sexual y abolicionistas con sede en Toronto, explicó que los esfuerzos del lobby a favor de la prostitución se centran en invalidar las experiencias de las mujeres que han abandonado el negocio, a menudo poniendo en duda sus historias.

Rachel Moran sobrevivió siete años a la explotación sexual en Irlanda y ha publicado un libro sobre sus experiencias, en el que aborda muchos de los mitos y las mentiras que ha perpetuado el lobby del trabajo sexual. Por su delito –contar la verdad– ha sido objeto de acoso continuo y acusada en más de una ocasión de inventarse su historia.

“He sido difamada, calumniada, amenazada, atacada físicamente y gritada”, me dijo Moran. “Mi dirección postal, los detalles de mi cuenta bancaria y mi dirección de correo electrónico personal han estando circulando entre las personas aparentemente más desequilibradas, las cuales me han tuiteado partes de mi dirección postal con ese estilo claramente amenazante del tipo ‘sabemos donde encontrarte'”.

Y añadió: “Sistemáticamente se alega que yo nunca estuve en la prostitución, aunque los registros que prueban que lo estuve están en manos de los servicios sociales irlandeses y del Juzgado de Distrito de Dublín de Menores”.

Negar verdades que podrían perjudicar el intento de presentar una versión expurgada de la industria del sexo, que vende la prostitución como “simplemente un trabajo como cualquier otro”, es un elemento clave de la campaña a favor de su legalización.

Moran me contó que le había impactado muchísimo la falta de compasión que mostraron hacia ella los defensores del negocio del sexo que aseguran tener un interés particular en la seguridad de las mujeres. “Sencillamente les importa un bledo estar llevando a cabo una campaña deliberada y organizada de intimidación contra una mujer que fue sistemáticamente abusada sexualmente por hombres adultos desde los quince años”, manifestó. “Mis verdades no les gustan, por eso hay que silenciarlas”.

Desesperados, sin ser capaces y sin estar dispuestos a responder a los argumentos feministas y socialistas básicos contra el negocio del sexo –a saber, que se ha levantado sobre la base del poder del hombre y del capitalismo, perpetuando ideas misóginas sobre las “necesidades” del hombre y los cuerpos de las mujeres como los objetos para satisfacer esos deseos socializados– sus lobbies recurren a las mentiras y a la calumnia.

Estos grupos intentan hacer pasar las campañas difamatorias por “crítica”, pero son cualquier cosa meno eso, señaló Ekman, la periodista sueca. “Lo que está ocurriendo no tiene nada que ver con la crítica. Recuerda más bien a una revolución cultural maoísta a gran escala”.

“Si eres una destacada feminista, no te escaparás”, continuó. “Si todavía no te han atacado lo harán, o no eres lo suficientemente peligrosa”.

Llevo años escribiendo sobre la industria del sexo y la legislación de la prostitución en Canadá. Los ataques contra mi persona y mi trabajo han sido implacables. En las últimas semanas varios grupos de presión canadienses a favor de este negocio organizaron una importante campaña difamatoria en línea, tachando los argumentos contra la objetivación, explotación y abuso de las mujeres de “fanatismo”, distorsionando intencionalmente mi trabajo y mis opiniones hasta volverlos irreconocibles.

Las acusaciones absurdas e infundadas lanzadas contra mí –”transfóbica”, “putafóbica”, racista y demás–reproducen las utilizadas contra todas las mujeres que desafían el statu quo en este sentido. La intención no es hacer justicia, sino calumniar a las feministas para que sus argumentos puedan ignorarse y descartarse, y también acosar a otros hasta que hagan lo mismo. La única cosa que nunca mencionan es la verdad.

La mujeres que se prostituyen tienen 18 veces más probabilidades de ser asesinadas que la población en general, y los hombres responsables tienen muchas menos probabilidades de ser condenados cuando se trata de una prostituta. En Canadá las mujeres indígenas están sobrerrepresentadas en la prostitución y, en general, sufrenmayores niveles de violencia que las mujeres no-indígenas. La legalización ha demostrado no ser una solución para la explotación, la violencia y el abuso.

Estos individuos y grupos cooptan las luchas de las personas marginadas para defender una industria multimillonaria que cada año se cobra la vida y la humanidad de miles de mujeres y niñas en todo el mundo. Para impedir que quienes manifiestan su desacuerdo amenacen sus intereses con palabras y argumentos, recurren a tácticas poco limpias para silenciar a escritoras y periodistas feministas independientes. Identifican nuestras palabras como “violencia” pero no hacen nada para luchar contra los responsables de la violencia real. Estos grupos nunca han participado en ninguna campaña pública contra un maltratador, nunca han presentado una demanda solicitando el despido de un putero violento, nunca han llamado “fanáticos” a quienes fuerzan a las niñas a prostituirse en burdeles o en las calles. Sus objetivos no son el capitalismo corporativo o los traficantes de sexo, tampoco los reyes del porno o los dueños de los burdeles maltratadores. No. Sus objetivos son las feministas.

En su ensayo “Liberalism and the Death of Feminism” [“Liberalismo y la muerte del feminismo”], MacKinnon escribió que “una vez hubo un movimiento feminista”: un movimiento que entendió que criticar prácticas tales como la violación, el incesto, la prostitución y el abuso no era lo mismo que criticar a las víctimas de esas prácticas. “Era un movimiento que sabía [que] cuando las condiciones materiales descartan el 99% de tus opciones, no tiene sentido llamar al 1% restante –lo que haces– tu elección”. Escribió estas palabras hace 25 años y aún seguimos librando las mismas batallas. Pronunciarse hoy contra los sistemas patriarcales significa que tu medio de vida se verá amenazado, así como tu credibilidad y tu libertad para hablar.

No puedes pretender ser progresista y manifestarte en contra de la democracia. No puedes pretender ser feminista y apoyar el silenciamiento de las mujeres. Este nuevo macartismo no nos liberará. Nos deja en manos de quienes quieren nuestra desaparición.

Meghan Murphy es una escritora y periodista de Vancouver, Columbia Británica. Su página web es Feminist Current.

Fuente: http://www.truthdig.com/report/page3/the_sex_industrys_attack_on_feminists_20150529

“Hombres, mujeres y niños”, una película sobre el impacto de la pornografía en la infancia y las relaciones.


Se trata de una historia que investiga el efecto de Internet y el porno sobre un grupo de estudiantes de secundaria y también sobre sus padres. Muestra cómo Internet y las nuevas tecnologías han cambiado drásticamente la forma de relacionarse de la gente. Pornografía, blogs y redes sociales serán al mismo tiempo válvula de escape y causa de conflicto dentro de las relaciones y la familia. También toca la problemática de como el porno está causando en los hombres impotencia y problemas de erección a la hora de tener relaciones sexuales reales, incluso en chicos muy jóvenes.

La pornografía, íntimamente ligada al tráfico sexual.


“Con el resurgimiento del capitalismo y la aparición de la industria del porno a gran escala, la pornografía se convirtió en la principal agencia de prostitución y tráfico de personas con fines de explotación sexual. El porno, y gran parte de los medios de comunicación, son actualmente los principales creadores de demanda tanto de prostitución adulta como de menores”.

Gail Dines, Doctora en Sociología, profesora y escritora feminista.

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A continuación les mostramos la carta de una mujer víctima del tráfico sexual que fue remitida a nuestros compañeros de “Stop the new drug”, que relata la realidad que se oculta tras gran parte del porno. A través de su propia experiencia, nos desvela como el porno está inseparablemente conectado a la prostitución, la violación, la trata de personas y otras formas de explotación sexual.

“Hablo desde la experiencia cuando digo que hay víctimas y supervivientes que han sido drogadas y forzadas a hacer lo peor en contra de su voluntad. Soy consciente de que esta afirmación choca con el discurso mono-temático dominante en los medios, el del estereotipo mental de que el porno es algo que eligen las mujeres, o eso de “a ella le gusta”, “pero si lo anda pidiendo”, “ella lo eligió”.

Aunque eso pueda ser cierto en algunos casos, muchas son coaccionadas y aceptan las condiciones que ponen los pornógrafos con tal de seguir con vida.

Yo era drogada antes de cada película, algunas veces con drogas paralizadoras, otras con unas que producen amnesia, otras con calmantes, y otras con una desquiciada combinación de todas ellas.

Nosotras mentimos para esconder la verdad. No encontramos las palabras para hablar porque nuestro dolor es demasiado gráfico, y describir lo que nos ha pasado está cerca de lo imposible.

Lidiamos con la negación y con nuestro propio despido.

Estoy aquí para decirles que algunas de nosotras han sucumbido a más adicciones de drogas, algunas hasta la locura, otras hasta el aislamiento paralizante, y algunas incluso hasta la muerte”.

-La pornografía está íntimamente ligada al tráfico sexual-

 PAREMOS LA DEMANDA

Traducido por Stop a la Cultura del Porno

LA INFLUENCIA DEL PORNO VIOLENTO (HARDCORE) EN LA CULTURA POP

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PORNO Y VIOLENCIA TAMBIÉN EN LA CULTURA POP

Que Miley Cyrus haya posado desnuda para la revista Rolling de octubre no es ninguna novedad, pero que esta vez se lleve la palma fomentando el odio, el maltrato y la humillación de su propio género, sí, ya que aparece maquillada y posando imitando el look del porno tipo “gagging” tan de moda. Para aquellos que no estén familiarizados con este tipo de pornografía bastante habitual llamada “gagging” o “penetración oral brutal”, en estos momentos es muy popular en la mayoría del porno mainstream, y se resume en que a medida que la mujer prostituida es brutalmente penetrada por vía oral, siempre con un primer plano de la cámara que capta como la chica casi se asfixia a lo que su cuerpo suele responder a esta tortura con un acto reflejo de arcadas (de ahí el término gagging) mientras sus ojos comienzan a lagrimear.

Para darle énfasis al sufrimiento de la mujer, los productores le ponen varias capas de rimel hidrosoluble para que mientras ella llora, el rímel se corra y le manche los ojos. Es deliberado. Y sirve para ilustrar que la tortura es puramente efectiva y es completada en cada envilecimiento – una muestra visual mejorada de la violencia para estimular el consumo del porno.

Los pornógrafos saben que la degradación y la deshumanización de la mujer venden, y la revista Rolling Stones no ha querido ser menos y se ha subido también al carro, la cuestión es vender, cueste lo que cueste. Esta portada de la revista (y el hecho de que los editores parecen saber perfectamente que esto vende) es otro ejemplo sangrante de cómo el porno, y más preocupantemente, el porno violento, está inundando también la publicidad y la cultura en general. Lo más preocupante es que tanto esta cantante, como otras en la misma línea, como Rihanna, etc, son ídolos de masas, especialmente de niños/as y adolescentes.

Este es el ejemplo con el que están creciendo las nuevas generaciones, luego nos llevaremos las manos a la cabeza, y diremos que la violencia machista es obra del espíritu santo y la genética, y que la cultura que nos rodea no tiene nada que ver.

Fuentes: http://www.huffingtonpost.com/2013/09/24/miley-cyrus-rolling-stone-nude-cover_n_3981362.html?utm_hp_ref=mostpopular

Stop Porn Culture Official https://www.facebook.com/pages/Stop-Porn-Culture-Official/597295680316036

Los hombres, la pornografía y la prostitución, por Péter Szil, psicoterapeuta.


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En el debate sobre la prostitución la alternativa de más sustento que los partidarios de la abolición pueden nombrar frente a los argumentos por la legalización/regulación es el modelo sueco de enfocar la legislación en la figura del cliente que se aprovecha de la persona prostituida.  (www.sweden.gov.se/content/1/c6/01/87/73/fa1cf05c.pdf

El tema de la pornografía, intrínsecamente ligado al de la prostitución, ha sido ya anteriormente motivo de estudiar el ejemplo sueco. Suecia ha sido el país pionero en hacer de la pornografía un fenómeno socialmente aceptado. Los promotores de la introducción de la pornografía tanto en la España pos-Franco de la segunda mitad de los años 70, como en los países del bloque soviético después de la caída del muro en los años 90 han usado con predilección los falsos mitos que acompañaban el proceso de la liberalización de la pornografía en la Suecia de los años 60. Estos mitos rezaban que Escandinavia es el ejemplo vivo de que la pornografía tiene un efecto benéfico o que por lo menos es inocuo y que no hay liberación sexual sin dar vía libre a la pornografía. Lo único que estos promotores ignoraban o ocultaban era que entretanto Suecia se adelantó una vez más a los demás países desarrollados del Occidente, esta vez en adoptar una severa legislación respecto a la pornografía, y que la mayoría de los personajes públicos e intelectuales suecos que en los años 60 impulsaban la liberalización de la pornografía, en los años 80 han tomado posturas radicalmente opuestas, asumiendo que la pornografía no llevaba a la esperada autorrealización de los hombres solitarios, sino a la manifestación de las formas más repugnantes del odio y de la violencia hacia las mujeres.

El modelo sueco de tratar la prostitución guarda una relación íntima con el camino que la sociedad sueca ha recorrido en la percepción de la pornografía (y también de la igualdad entre los sexos o de la violencia contra las mujeres y los niños, temas para otras charlas). Sin embargo en la España de hoy siguen prevaleciendo los mitos falsos que en su lugar de origen han sido dejados atrás hace ya décadas. Por eso quisiera comenzar con analizar los rasgos y los efectos principales de la pornografía, y en primer lugar definir la línea divisoria entre pornografía y arte erótico, algo que se ha hecho muy difuso. Esta confusión no es sólo conveniente para los intereses económicos que mueven una de las industrias más rentables de nuestra cultura, sino que está también alimentada por la aceptación ignorante e ingenua de la prensa y de personas que se consideran progresistas y partidarios tanto de la libertad sexual como de la igualdad entre los sexos. Alguien que quiere desmarcarse de la pornografía, fácilmente puede todavía verse remitido al campo del oscurantismo católico o de los enemigos de la libertad de prensa.

La pornografía no es educación sexual, ni refleja las ganas sexuales de los hombres, sino un material a través del cual los hombres aprenden el rol masculino. Las personas que han formado su identidad sexual con la ayuda de la pornografía y por eso no han aprendido la diferencia entre fantasía y realidad, tienen que volver forzosamente a la pornografía para reafirmarse en esa identidad. Por eso muchos hombres viven una vida doble: en el mundo de las fantasías pornográficas y en una relación personal con una mujer, poseedora de una sexualidad propia. Sin embargo, estos dos mundos nunca se tocan, algo que he podido comprobar en muchos casos dolorosos en mi trabajo como psicoterapeuta con individuos y parejas. Sin embargo, hay un mundo donde las fantasías dictadas por el rol aprendido siempre se cumplen, sin que el hombre tenga que enfrentarse a su propia inseguridad o a las dificultades cotidianas de entablar o mantener una relación. Este es el mundo de la prostitución. Por eso hay hombres que se dirigen a prostitutas o aprovechan su hegemonía para crear una cultura en la que las fantasías pornográficas masculinas se convierten en definición y medida de la sexualidad femenina.

Pornografía es un término de origen griego que significa “la descripción (grafia) de la prostituta (porné)”. O sea que la función de la pornografía y de la prostitución viene a ser la misma: con la ayuda de mujeres (o, mucho menos frecuentemente, de hombres), convertidos en objetos sexuales, servir la sexualidad de un espectador/comprador invisible que se está masturbando sobre o dentro de ese objeto. Por eso la línea de demarcación entre arte erótico y pornografía no está entre los desnudos de Interviú o Playboy y las representaciones explícitas del acto sexual. Ambas cosas son pornografía. Los gestos, las posturas y los morritos de las mujeres en las portadas de Interviú transmiten también el mensaje de que ellas están dispuestas a satisfacer gustosamente cualquier deseo imaginado del comprador.

El arte erótico surge cuando un artista se relaciona con su tema de una manera erótica, revela algo de si mismo y nos transmite su propia vivencia. En la pornografía, a diferencia del arte erótico, la relación no surge entre las partes que están embarcadas en el acto representado, sino entre la persona que está mirando (el comprador) y el objeto sexual que se le presenta.

A pesar de la fuerte erotización o, mejor dicho, genitalización de las imágenes pornográficas, estas últimas poco tienen que ver con la sexualidad, ya que la pornografía no es un tema (en este caso la sexualidad) sino una relación, la misma que la publicidad intenta establecer entre un comprador y el objeto a vender. Por eso utilizaré aquí dos imágenes de publicidad para ilustrar los códigos intrínsecos de la pornografía. De esta manera evito tener que exponernos una vez más a la denigración de las imágenes pornográficas propiamente dichas y al mismo tiempo aprovecho para entrar en el meollo del tema de la prevención. Al fin y al cabo la definitiva prevención de la prostitución no es otra cosa que la igualdad entre hombres y mujeres. En mi opinión, esta igualdad no surge sólo con la salida de las mujeres al espacio público, sino que precisa la entrada de los hombres en el ámbito doméstico y del cuidado.

La primera imagen es una publicidad comercial de un biberón de la marca Nuk, supuestamente transmisora de una imagen progresista del “hombre nuevo”. La otra es una publicidad no comercial para promover una mayor participación de los padres en la crianza de los niños. En las dos imágenes aparece el mismo motivo: un niño y un hombre juntos, pero en la primera con los códigos de la pornografía y en la segunda con los códigos del arte erótico. ¿Cuál es la diferencia?.

Observemos primero el código primordial, el de la relación de los personajes entre ellos mismos y con el espectador. En la segunda imagen los dos personajes están sumidos en una relación íntima entre ellos, de la cual nosotros sólo somos testigos. En el primer anuncio el niño mira hacia mí, futuro comprador de Nuk, sin más contacto que el meramente físico con el hombre que le sostiene en brazos. Para las finalidades de la publicidad tampoco hace falta más relación entre ellos, ya que el personaje adulto en realidad no está en la imagen porque tenga que ver con el niño, sino para sustentar el mensaje que no tiene que ver con la relación de los dos, sino con el producto que se nos quiere vender.

Para ese mismo fin el hombre “Nuk” está provisto de otros tantos códigos adicionales, también propios de la pornografía. Por ejemplo, está desnudo, lo cual sirve dos funciones. Por una parte vincula el producto a vender con ciertos cánones estéticos requeridos por la cultura dominante, en este caso un cuerpo musculoso, tallado en muchas horas de gimnasio. Por otra parte la desnudez de ambos personajes junto a la ausencia de cualquier entorno alrededor de ellos priva la imagen de referencias que pueden interferir con la idealización a través de la cual se intenta hacer la publicidad más sugerente, mientras que en la otra imagen tanto el hombre como el niño son personas ordinarias, nada de modelos, ambos vestidos de una manera que sugiere cotidianidad. En el anuncio de Nuk todos los elementos de la imagen son reales, sin embargo nada en ella es verdad y el texto que la acompaña (“Ellos también pueden dar el pecho” y “Porque Nuk imita la perfección del pecho de la madre”) hace todavía más patente que se trata de una mentira. Por contraste, el texto del otro anuncio (“Están creciendo en igualdad”) es una simple aplicación del lema de la campaña que pretende divulgar (“Crecemos en igualdad”) a la relación de las dos personas representadas en la imagen.

El primer paso en la prevención y la sensibilización de cualquier violencia es hacer visible lo que tiene quedar invisible para mantener esa violencia. Por eso es importante recalcar que la pornografía es el marketing de la prostitución, hacer ver los códigos que utiliza en cualquiera de sus manifestaciones. Y por eso el modelo sueco de atajar la prostitución parte de que los consumidores de los servicios sexuales son casi exclusivamente hombres, trátese de prostitución heterosexual u homosexual. Hacerles visible no sólo nos lleva a estudiar quienes son estos hombres en concreto, sino también a otras cuestiones igualmente obvias e importantes. ¿Cuál es la visión que hace posible la práctica de la prostitución? ¿En qué medida es esta visión compartida por el resto de la población masculina? ¿Puede ser que la mera existencia de la prostitución (junto a la negación de que las mujeres prostituidas, al igual que las maltratadas, son víctimas trágicas de la dominación masculina) da cierta sensación de seguridad a esa población masculina?

La prostitución institucionaliza las suposiciones más básicas de la dominación masculina como orden social o, incluso, civilizatorio. El proceso de socialización de los hombres está construido sobre la certeza de que su sexo les otorga derecho a disponer de su entorno, del espacio y del tiempo de otros y, en primer lugar, otras. Este derecho se extiende también al cuerpo y a la sexualidad de las mujeres. De allí hay sólo un paso a que, tratándose de un derecho, es legítimo conseguirlo y preservarlo, aunque sea con violencia. En una sociedad basada en estas suposiciones es de interés de los hombres en general la subsistencia de la prostitución. Esta es la explicación del hecho de que aunque la mayoría de los hombres no se sirva de la prostitución, con su silencio y a veces incluso pronunciándose, contribuye a preservarla y a justificar la idea de la misma.

La prostitución sin embargo no es una idea. La prostitución son boca, vagina y ano, penetrados habitualmente con un pene, a veces manos, a veces objetos, por un hombre y después otro hombre y después otro más y otro más y otro más. Uno de los motores de la prostitución es el odio hacia las mujeres, la agresividad que motiva a un hombre a buscar y utilizar a una mujer prostituida, el profundo desdén que reduce a una vida humana a unos huecos de los que se puede aprovechar sexualmente y con la que un hombre hace lo que le da la gana. La conversión de las mujeres en objetos sexuales es un proceso de deshumanización en cuyo extremo final está la violencia sexual masculina. Es esto lo que la prostitución institucionaliza, ya que el cliente consigue de la persona prostituida (que no ha elegido hacer el amor con él) algo que de otra manera no podría conseguir sino con violencia. El cliente (y con él la sociedad) oculta ante si mismo el hecho de la violencia interponiendo una infraestructura (manejada por los proxenetas) y el dinero.

En la prostitución (al igual que en el caso de las violaciones de grupo o las violaciones masivas en situaciones de guerra) hombres utilizan los cuerpos de mujeres para comunicarse entre ellos mismos y para expresar lo que les une, y que al fin y al cabo se reduce a que ellos no son mujeres. Lo que hace posible, entre otras cosas, para un hombre encontrar una prostituta es el hecho de que antes de él ya había otros hombres que han acudido a ella, y detrás de él habrá otros. De esta manera se convierte el cuerpo de la mujer prostituida (al igual que el de la mujer violada) en ese agente transmisor a través del cual los hombres comparten entre ellos mismos, en palabras y en hechos, su sexualidad. No es por casualidad que muchos hombres al maltratar a su pareja acompañan los golpes y las patadas con sinónimos groseros de la palabra “puta”.

La violencia dirigida a mujeres y niños y la prostitución, junto a su marketing, la pornografía, son manifestaciones de la misma cultura de la dominación masculina.

La prevención de la prostitución pasa necesariamente por la sensibilización de los hombres por su responsabilidad en ese fenómeno, para que afronten los conceptos que han formado de su propio rol y de las verdaderas consecuencias de ellos.

c Péter Szil

E-mail: szil@ctv.es

Péter Szil. Nació en Hungría en 1951. Se formó como psicoterapeuta en Suecia y EEUU. Ha sido uno de los iniciadores de los grupos de concienciación sobre el rol masculino en Suecia a finales de los años 1970. Desde principios de los años 1990 comparte su actividad profesional entre España y Hungría. Es uno de los fundadores del Movimiento por una Hungría sin prostitución.

Los fans del hardcore


Ayer vi un documental de la BBC titulado HARDCORE. El equipo de filmación sigue a una chica de 25 años,madre soltera de una niña de 5, que viaja desde Essex, en Inglaterra, hasta Estados Unidos, invitada por una especie de agente o representante (en realidad, poco más que un chulo o proxeneta) para participar en una serie de videos porno.

Como sucede en todo documental, la visión que ofrecen de la realidad está en parte modificada por la presencia del equipo y una queda pensando todo el rato en qué pasaría si no estuvieran allí los dos hombres que filman. Por ejemplo, apenas Felicity, la protagonista, llega al aeropuerto tiene un altercado con su chulo/agente porque él trata de manosearla. En el auto también viajaban el cámara y el asistente y la cosa no pasó a mayores. Pero es difícil no pensar que de no estar ellos, el chulo frena el vehículo, abre la puerta y la tira al costado del camino. Porque después de todo, ¿qué es Felicity para él, más que una posible fuente de ingresos?

A lo largo del video, Felicity es empujada sutilmente a veces, y no tan sutilmente otras a aceptar cada vez peores trabajos. En un momento en que “audiciona” para un director conocido como Max Hardcore, mira a la cámara y dice “me alegro que estén aquí, tengo miedo”. Lo dice sonriendo, como sonríe mientras Max la penetra a los 6 segundos de haberla conocido, preguntando si está asustada y diciéndole que en su casa/set “no esán contentos hasta que ella no esté contenta” y que lo que hace él es ayudar a las chicas a descubrir cuál es su límite. El evento no termina bien y ella se retira a los 30 minutos de haber comenzado a filmar. Entre otras maravillas, el artista intentó asfixiarla. Luego, le habló dulcemente y luego la insultó.

Otro productor explicaba, sin mostrar su rostro en cámara, que estos videos de extrema degradación eran “solo otra faceta del amor”. En otra parte dice “romance”. Le pregunta a Felicity si tiene inconveniente en ser insultada y golpeada durante la filmación. Ella sonríe.

De hecho, casi que llora exclusivamente cuando habla por teléfono con su hijita y cuando habla de su padre que la abandonó.

El documental es bastante revelador y seguramente vale la pena verlo. Pueden hacerlo al final de este post en su versión original. Pero lo que más me impresionó fueron los comentarios. Traduzco aquí uno de ellos que refleja sin mayor necesidad de reflexión o análisis posterior el efecto y la retroalimentación de ese efecto que tiene el porno, cómo va alimentando cada vez más lo peor de cada espectador y haciendo que cada vez lo “disfrute” y necesite más.

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Anónimo dice:Buena película. Fui con gusto a conseguir una copia vieja de “Sexo Duro 2” y vi la escena de la puta esa. Fue genial. La destruyeron, como se merece. Amo a Max Hardcore. Saldrá de prisión la semana próxima. Volverá a hacer porno. Ojalá se vaya a Alemania o a algún otro lugar donde pueda ser libre para hacer su maravilloso porno. No puedo esperar a ver el hardcore post-carcelario de Max clavado en la cara de alguna puta estúpida.

Hoy en día, yo miro exclusivamente porno harcore y degradante. Considero que ofrece una liberación maravillosa en un mundo lleno de feminismo. El lugar de una mujer es teniendo una pija dura adentro que la parta en dos como las  putas de mierda que son. Las mujeres son objetos sexuales con tres agujeros listos para follarles.

Me hice una puñeta  viendo la degradación de Felicity y lo disfruté como la puta madre. Felicity, si estás leyendo esto quiero que sepas que creo que es jodidamente gracioso que no puedas nunca retractarte de lo que has hecho en video. Te mascaron y te escupieron como la basura de ayer, puta estúpida. Y todos tus estúpidos dramas con papi, puta, chupa una polla y cierra el puto pico. Siempre habrá otra puta para tomar tu lugar, perra sucia y asquerosa. No vales nada.

Hardcore. Documental BBC

“Profesores revelan a través de una encuesta entre niños que el porno está dañando a los alumnos”

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“Profesores revelan a través de una encuesta entre niños que el porno está dañando a los alumnos”

“Casi patológico” | Por: Irena Barker

Tres cuartas partes de los profesores creen que el fácil acceso de los niños a la pornografía a través de los teléfonos móviles, Internet y otros medios de comunicación está teniendo un efecto perjudicial en sus alumnos, según una encuesta del TES (Sindicato Inglés de Profesores).

De acuerdo con la encuesta, los profesores describen alumnos que “no podían dormir sin ver porno”, niñas de sólo 11 años vistiéndose como “muñecas hinchables” y chicos que desarrollaron actitudes casi “patológicas” sobre el sexo.

El estudio también confirmó que los niños se sienten presionados a realizar actos sexuales, que utilizan un lenguaje sexual despectivo hacia las chicas, junto a un desarrollo de visiones deformadas sobre el sexo y las relaciones.

La encuesta, que reveló que dos tercios de los maestros sienten que la educación sexual no consigue mantenerse al día con los últimos avances tecnológicos, fue llevada a cabo por el presidente del Sindicato NAHT, quién pidió clases sobre el impacto de la pornografía, y que se enseñe a los niños sobre estos riesgos a partir de los 10 años (que es, desde la llegada de Internet a todas las casas, la edad con que muchos niños están empezando a ver pornografía).

La encuesta y los comentarios del sindicato de profesores vinieron a raíz de un reportaje de TES del 5 de octubre sobre el impacto de la pornografía en los jóvenes que provocó un amplio debate.

Un gran número de los 555 niños encuestados, respondieron que los padres ignoraban la cantidad de porno duro al que sus hijos estaban teniendo acceso.

Los maestros también se quejaron de que ver pornografía hace que los alumnos estén cada vez más obsesionados con la imagen corporal y la cirugía estética, más de la mitad de los encuestados dijo conocer a un alumno que quería una cirugía para mejorar su apariencia.

El estudio denunció chicas obsesionadas con el maquillaje y el bronceado, y chicos tomando batidos de proteína en búsqueda del cuerpo perfecto.

Pero los maestros dijo que el problema va más allá de las imágenes del porno: las novelas eróticas como Cincuenta Sombras de Grey y diversas series de televisión fueron acusadas también por el aumento de la sexualización de los menores de 16 años.

Un maestro comentó: “Niñ@s de tan sólo 7 años ya están sobre sexualizad@s”. Sienten una gran presión para realizar actos sexuales “.

Otro maestro añadió: “Un lenguaje excesivamente sexualizado se está convirtiendo en la norma al hablar l@s unos de las otr@s”. Otros afirmaron que ver porno había dado lugar a “horrible” comportamiento de los varones hacia las mujeres jóvenes.

Otro se quejó del “chateo constante e inapropiado” (sexting), y de las extrañas y chocantes prácticas sexuales entre los alumnos más jóvenes”.

Kenny Frederick, directora de la Escuela George Green en el este de Londres, dijo que el fácil acceso a la pornografía es un problema incluso con controles estrictos en las computadoras de la escuela.

“Nuestros alumnos tienen que entregar sus teléfonos al principio del día para que no lo vean en la escuela, pero no podemos controlar lo que hacen fuera de la ella”, dijo.

Ella dijo que el “sexting” – donde los alumnos envían fotos de sus partes del cuerpo desde sus teléfonos – era un tema de especial preocupación.

Lisa Handy, coordinadora del Foro de Educación Sexual, dijo que los jóvenes acceden a la pornografía para obtener “respuestas a sus preguntas”.

“Si los alumnos no tienen acceso a una educación sexual de buena calidad, se van a otras fuentes para obtener respuestas a sus preguntas”, dijo.

“Si tienen acceso a cosas que no están diseñadas para educar, no les darán información realista acerca de lo que es una relación sana.”

Nick Boddington, asesor sujeto a la Asociación PSHE, agregó que las medidas para bloquear el acceso a la pornografía eran “sólo parte de la solución”.

Él dijo: “La sofisticación de la tecnología y el uso de los jóvenes de la misma hace de tales medidas, el gran reto de implementar”.

“Por lo tanto, es importante que los alumnos exploren las cuestiones y preguntas relacionadas con su seguridad y bienestar de manera gradual y a una edad apropiada”.

Los resultados de este estudio se publicaron en un sitio web de educación sexual para adolescentes que fue acusado por activistas de los valores familiares de fomentar “una obsesión enfermiza” por los actos físicos.

Los profesores piden que la asignatura sobre educación sexual y relaciones saludables, sea obligatoria en Inglaterra.

Los padres tienen el derecho de retirar a sus hijos de las clases de educación sexual que ofrecen las escuelas.

Que sean las nuestras las voces que los guíen.

Alex McGrath, directora de la escuela Leighton Park

Estos resultados demuestran la aplastante preocupación de los profesores sobre el impacto perjudicial de la pornografía en los niños debido a su inmediatez, accesibilidad y naturaleza gráfica.

En esta generación basada en pantallas, maestros y padres deben ser conscientes del poder de estos dispositivos en las manos de los niños. Esto no es simplemente acerca de la modernización de nuestro plan de estudios: se requiere un enfoque integral de la escuela a la cuestión emergente del fácil acceso de los niños a la pornografía, junto a la honestidad y la integridad a la hora de tratar esta cuestión con los jóvenes.

En 2003, la profesora Jane Longhurst fue asesinada por un hombre con un interés obsesivo por la pornografía violenta, y su madre lanzó una exitosa campaña para pedir leyes que regularan dicho material. Sin embargo, en 2012, estas leyes se han quedado obsoletas y no protegen de que nuestros niños se conviertan en víctimas o perpetradores. Quizá la voluntad de las escuelas de educar sobre este tema lo consiga.

Nuestras escuelas tienen una responsabilidad con la comunidad en general, de educar jóvenes que desarrollan una brújula moral durante el tiempo que estén con nosotros. No se trata de decirles a los niños lo que deben creer – que será su elección. Sin embargo, cuando toman decisiones a lo largo de su vida en la escuela y fuera de ella, nuestros valores pueden guiarles.

Las escuelas tienen un compromiso con estos valores, que deben estar presentes en nuestro día a día de trabajo, para responder adecuadamente a lo que es hoy un problema muy real.

FUENTE: ARTICULO ORIGINAL EN INGLÉS DEL SINDICATO DE PROFESORES T.E.S.: http://www.tes.co.uk/article.aspx?storycode=6297630