Lo llaman fantasía… Andrea Dworkin


MÁS QUE HARTAS de oír la FALACIA “el porno es fantasía”. No, no es fantasía, y eso sin meternos a criticar el efecto nocivo que tiene sobre nosotras la representación y la violencia que se ejerce contra la mujer en la pornografía.

 

 

El ataque de la industria del sexo contra las feministas


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Los pornógrafos llevan mucho tiempo defendiendo como “libre expresión” los productos y prácticas de su extremadamente lucrativa industria, incluso cuando estos sexualizan el poder y la violencia de los hombres contra las mujeres. De modo parecido, quienes defienden la prostitución, a la que estratégicamente llaman “trabajo sexual”, plantean el movimiento a favor su legalización y normalización como liberador.
Pero estos grupos solo apoyan la libre expresión y las libertades en la medida en que sirven a sus intereses. Aquellos que se manifiestan contra la industria del sexo están excluidos de su versión de “libertad”.Tuvimos pruebas de ello en marzo, cuando varios lobbies de la prostitución amenazaron con boicotear una conferencia en Vancouver, Columbia Británica, que iba a contar con la presencia de Chris Hedges, destacado periodista y columnista de Truthdig, como ponente principal. Estos grupos de presión intentaron impedir su participación por haber escrito un artículo en el que definía la prostitución como “la quintaesencia del capitalismo global”, y lo habrían conseguido si no hubiera sido por la respuesta apasionada de grupos locales de mujeres.Las campañas de desprestigio contra las feministas y sus aliados que se atreven a decir la verdad sobre el poder y la violencia de los hombres no son algo nuevo. En los años noventa los pornógrafos lanzaron una campaña contra la profesora Catharine MacKinnon y la feminista Andrea Dworkin comparándolas con los nazis y acusándolas de suprimir la libre expresión cuando, en realidad, la ordenanza anti-pornografía que ellas habían redactado en Minneapolis en 1983 – definiendo la pornografía como una violación de los derechos civiles de las mujeres– no fue un intento de censurar la libre expresión sino de abordar el daño causado a las mujeres por la industria de la pornografía.Para atraer a los progresistas bienintencionados, se inventó un movimiento por los “derechos de las trabajadoras sexuales” en oposición a aquellas feministas que creían que la prostitución era la extensión y la perpetuación del poder y la violencia del hombre. El lobby de la prostitución adoptó el lenguaje del movimiento obrero para defender los derechos de los hombres a abrir burdeles y a comprar servicios sexuales de las mujeres, y también el lenguaje del movimiento feminista para plantear la prostitución como una elección de la mujer.Estos grupos de presión tienen a los medios de comunicación de su parte, así como a los proxenetas y los puteros. De acuerdo a sus intereses capitalistas, los medios oficiales presentan la pornografía y la prostitución como iniciativas empresariales y, en consonancia con sus bases patriarcales, aceptan como norma la idea de los cuerpos de las mujeres como objetos consumibles.

En los últimos años la industria del sexo ha colaborado con los medios para descontextualizar completamente el sistema de la prostitución. Este enfoque neoliberal es parte de un esfuerzo constante para desarmar a los movimientos que desafían los sistemas de poder: si somos simplemente individuos que miran por su propio empoderamiento (empowerment) personal y, por lo tanto, los únicos responsables de nuestros propios “éxitos” y “fracasos”, entonces no hay necesidad de organizarse colectivamente. Y esto es precisamente lo que quería decir Margaret Thatcher al afirmar que no existe la sociedad, solo individuos que ante todo deben ocuparse de sí mismos.

Al plantear un sistema que canaliza a las mujeres –particularmente a las mujeres marginadas– hacia la prostitución no solo como una elección de las propias mujeres sino como potencialmente liberador, estos grupos consiguen ocultar el modo en que la pornografía sostiene el poder de los hombres, descargando la responsabilidad de la subordinación de las mujeres en las propias mujeres. Al señalar la presión social para la auto-objetivación como empoderamiento, se permite a la sociedad ignorar las razones por las que las mujeres buscan empoderarse a través de la sexualización y la mirada masculina. Al centrarnos en la capacidad de acción consciente (agency) de las mujeres, pasamos por alto el comportamiento de los hombres.

Lo que verdaderamente están defendiendo los grupos que piden hacer presión a favor de los “derechos de las trabajadoras sexuales” no son, desde luego, los derechos humanos de las mujeres sino los intereses económicos y sexuales de los hombres. Y por eso en el discurso se evita deliberadamente abordar el daño que causan estos hombres.

La campaña para presentar la presión a favor de la prostitución como un esfuerzo de base para ayudar a las mujeres marginadas ha sido todo un éxito. Al ignorar la dinámica de poder inherente a la compra por parte de un hombre de los servicios sexuales de una mujer, y llevar el debate hacia la elección de las mujeres, quienes podrían considerarse a sí mismas feministas se ven en una encrucijada: “¿Debo defender el derecho de las mujeres a elegir?” La respuesta obvia es sí. Pero esa pregunta es engañosa. La verdadera pregunta es: “¿Apoyo el derecho de las mujeres pobres y marginadas a tener una vida mejor que la que les ofrecen los hombres explotadores?”

Si bien el lenguaje manipulador diseñado para atraer a las masas liberales es una parte fundamental de la iniciativa para despenalizar a los proxenetas y a los puteros, otro componente clave es la fácil derrota de las feministas que desafían ese discurso.

Los defensores de esa industria no se detendrán ante nada para silenciar las voces de quienes se pronuncien en contra de sus intereses. Tachadas de mojigatas, conservadoras religiosas, opresoras y fanáticas, la guerra contra estas feministas culminó recientemente en el intento generalizado de impedir que quienes disienten de su proyecto tengan acceso a plataformas desde las que expresar sus puntos de vista.

Cuando hace un año la periodista sueca Kajsa Ekis Ekman iba a presentar en Londres su libro “Being and Being Bought: Prostitution, Surrogacy and the Split Self” [“El ser y la mercancía: prostitución, vientres de alquiler y disociación”], la librería que organizaba el acto fue amenazada con boicots.

El clima actual en el feminismo anglosajón es el que apoya la caza de brujas, me dijo Ekman. Esa caza de brujas comienza con “campañas difamatorias, parece que viene ‘de abajo’, y sobre las feministas famosas dice que están obnubiladas por el poder tildándolas de elitistas, ‘cis-sexistas’, racistas y ‘putafóbicas'”, explicó. “Luego lleva adelante auténticas campañas de silenciamiento, amenazas de boicot, demandas, y aislamiento de cualquiera que se ponga del lado de las feministas y, por asociación, del lado de la culpa”.

En el año 2003, Melissa Farley, una psicóloga clínica y fundadora de la organización sin ánimo de lucro Prostitution Research and Education, dirigió una investigación en Nueva Zelanda sobre la violencia y los trastornos de estrés postraumático en personas prostituidas, y después tuvo que declarar ante el Parlamento de aquel país por las entrevistas que había realizado. Un defensor de la prostitución neozelandés que estaba en desacuerdo con su investigación presentó una queja contra ella ante la Asociación Americana de Psicología (APA, por sus siglas en inglés). La queja fue ignorada por la APA y no fue tenida en cuenta por sus colegas, pero ellobby de la prostitución la presenta como legítima y la utiliza como excusa para presionar a otros para que descarten su exhaustiva e iluminadora investigación.

Julie Bindel, periodista feminista que lleva años informando sobre el comercio sexual mundial, ha revelado que el Sindicato Internacional de Trabajadoras del Sexo en Gran Bretaña era poco más que un portavoz de los proxenetas y los dueños de burdeles. También ha estado informando sobre los importantes fallos de la legalización de la prostitución en Amsterdam. En marzo, después de las quejas emitidas por los grupos de presión a favor de la prostitución, su nombre fue retirado de un panel de discusión de una película estadounidense sobre prostitución.

Las supervivientes de la prostitución también se ven enfrentadas a una campaña de silenciamiento. Bridget Perrier, educadora indígena y co-fundadora de la organización Sextrade101 de supervivientes del comercio sexual y abolicionistas con sede en Toronto, explicó que los esfuerzos del lobby a favor de la prostitución se centran en invalidar las experiencias de las mujeres que han abandonado el negocio, a menudo poniendo en duda sus historias.

Rachel Moran sobrevivió siete años a la explotación sexual en Irlanda y ha publicado un libro sobre sus experiencias, en el que aborda muchos de los mitos y las mentiras que ha perpetuado el lobby del trabajo sexual. Por su delito –contar la verdad– ha sido objeto de acoso continuo y acusada en más de una ocasión de inventarse su historia.

“He sido difamada, calumniada, amenazada, atacada físicamente y gritada”, me dijo Moran. “Mi dirección postal, los detalles de mi cuenta bancaria y mi dirección de correo electrónico personal han estando circulando entre las personas aparentemente más desequilibradas, las cuales me han tuiteado partes de mi dirección postal con ese estilo claramente amenazante del tipo ‘sabemos donde encontrarte'”.

Y añadió: “Sistemáticamente se alega que yo nunca estuve en la prostitución, aunque los registros que prueban que lo estuve están en manos de los servicios sociales irlandeses y del Juzgado de Distrito de Dublín de Menores”.

Negar verdades que podrían perjudicar el intento de presentar una versión expurgada de la industria del sexo, que vende la prostitución como “simplemente un trabajo como cualquier otro”, es un elemento clave de la campaña a favor de su legalización.

Moran me contó que le había impactado muchísimo la falta de compasión que mostraron hacia ella los defensores del negocio del sexo que aseguran tener un interés particular en la seguridad de las mujeres. “Sencillamente les importa un bledo estar llevando a cabo una campaña deliberada y organizada de intimidación contra una mujer que fue sistemáticamente abusada sexualmente por hombres adultos desde los quince años”, manifestó. “Mis verdades no les gustan, por eso hay que silenciarlas”.

Desesperados, sin ser capaces y sin estar dispuestos a responder a los argumentos feministas y socialistas básicos contra el negocio del sexo –a saber, que se ha levantado sobre la base del poder del hombre y del capitalismo, perpetuando ideas misóginas sobre las “necesidades” del hombre y los cuerpos de las mujeres como los objetos para satisfacer esos deseos socializados– sus lobbies recurren a las mentiras y a la calumnia.

Estos grupos intentan hacer pasar las campañas difamatorias por “crítica”, pero son cualquier cosa meno eso, señaló Ekman, la periodista sueca. “Lo que está ocurriendo no tiene nada que ver con la crítica. Recuerda más bien a una revolución cultural maoísta a gran escala”.

“Si eres una destacada feminista, no te escaparás”, continuó. “Si todavía no te han atacado lo harán, o no eres lo suficientemente peligrosa”.

Llevo años escribiendo sobre la industria del sexo y la legislación de la prostitución en Canadá. Los ataques contra mi persona y mi trabajo han sido implacables. En las últimas semanas varios grupos de presión canadienses a favor de este negocio organizaron una importante campaña difamatoria en línea, tachando los argumentos contra la objetivación, explotación y abuso de las mujeres de “fanatismo”, distorsionando intencionalmente mi trabajo y mis opiniones hasta volverlos irreconocibles.

Las acusaciones absurdas e infundadas lanzadas contra mí –”transfóbica”, “putafóbica”, racista y demás–reproducen las utilizadas contra todas las mujeres que desafían el statu quo en este sentido. La intención no es hacer justicia, sino calumniar a las feministas para que sus argumentos puedan ignorarse y descartarse, y también acosar a otros hasta que hagan lo mismo. La única cosa que nunca mencionan es la verdad.

La mujeres que se prostituyen tienen 18 veces más probabilidades de ser asesinadas que la población en general, y los hombres responsables tienen muchas menos probabilidades de ser condenados cuando se trata de una prostituta. En Canadá las mujeres indígenas están sobrerrepresentadas en la prostitución y, en general, sufrenmayores niveles de violencia que las mujeres no-indígenas. La legalización ha demostrado no ser una solución para la explotación, la violencia y el abuso.

Estos individuos y grupos cooptan las luchas de las personas marginadas para defender una industria multimillonaria que cada año se cobra la vida y la humanidad de miles de mujeres y niñas en todo el mundo. Para impedir que quienes manifiestan su desacuerdo amenacen sus intereses con palabras y argumentos, recurren a tácticas poco limpias para silenciar a escritoras y periodistas feministas independientes. Identifican nuestras palabras como “violencia” pero no hacen nada para luchar contra los responsables de la violencia real. Estos grupos nunca han participado en ninguna campaña pública contra un maltratador, nunca han presentado una demanda solicitando el despido de un putero violento, nunca han llamado “fanáticos” a quienes fuerzan a las niñas a prostituirse en burdeles o en las calles. Sus objetivos no son el capitalismo corporativo o los traficantes de sexo, tampoco los reyes del porno o los dueños de los burdeles maltratadores. No. Sus objetivos son las feministas.

En su ensayo “Liberalism and the Death of Feminism” [“Liberalismo y la muerte del feminismo”], MacKinnon escribió que “una vez hubo un movimiento feminista”: un movimiento que entendió que criticar prácticas tales como la violación, el incesto, la prostitución y el abuso no era lo mismo que criticar a las víctimas de esas prácticas. “Era un movimiento que sabía [que] cuando las condiciones materiales descartan el 99% de tus opciones, no tiene sentido llamar al 1% restante –lo que haces– tu elección”. Escribió estas palabras hace 25 años y aún seguimos librando las mismas batallas. Pronunciarse hoy contra los sistemas patriarcales significa que tu medio de vida se verá amenazado, así como tu credibilidad y tu libertad para hablar.

No puedes pretender ser progresista y manifestarte en contra de la democracia. No puedes pretender ser feminista y apoyar el silenciamiento de las mujeres. Este nuevo macartismo no nos liberará. Nos deja en manos de quienes quieren nuestra desaparición.

NEW WOMEN LIBERATION.   LA NUEVA LIBERACIÓN FEMENINA.

Meghan Murphy es una escritora y periodista de Vancouver, Columbia Británica. Su página web es Feminist Current.
Truthdig.com
Traducido del inglés para Rebelión por Sara Plaza.

Fuente: http://www.truthdig.com/report/page3/the_sex_industrys_attack_on_feminists_20150529

Cada vez más hombres prefieren masturbarse frente a una pantalla a tener relaciones con sus parejas


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Según diversos estudios realizados en las consultas de psicólogos/as alrededor de todo el mundo, no deja de aumentar el número de hombres que relegan sus relaciones por fantasías sexistas, que prefieren una pantalla llena de trozos operados y retocados de mujeres, a compartir momentos de placer, conexión e intimidad con la persona real a la que dicen amar.

La mayoría lo oculta, y encima, cuando son descubiertos, las culpan a ellas, por no entender que se metan en una relación cuando en realidad prefieren masturbarse compulsivamente con barbies de silicona, que no dejan de ser víctimas de nuestra cultura machista, esculpidas a medida a golpe de bisturí según los dictados del patriarcado.

Y ya ni siquiera necesitan ver porno, basta con poner el telediario o cualquier programa de sobremesa, porque ese se ha convertido en el único tipo de mujer permitido en los medios. Sólo mujeres aptas para salir en revistas de hombres que cosifican mujeres. Y voilá, casi todas entran por el aro, basta con teclear sus nombres en google para encontrar sus fotos porno-chic esparcidas por toda la red.

Cada vez es mayor el número de hombres, incluso muy jóvenes, que han llegado al punto de ser incapaces de mantener o tener erecciones sin recurrir a esos contenidos, ya sea a través de una pantalla o reponiéndolos en sus propias cabezas. Pueden estar con una pareja sexual, e incluso en esa situación, son incapaces de estar ahí, de disfrutar del momento y la persona que tienen delante, su cabeza está en otro lado.

Muchas de las parejas de esos hombres, a parte de perder totalmente la autoestima y el amor propio que les quedaba, llegan a entrar en un quirófano para parecerse a eso con lo que su novio fantasea, pensando que así pararán. Pero no, porque el problema no está en los cuerpos de ellas, sino en las cabezas de ellos.

Este es un tema tabú, algo de lo que nadie habla, y mucho menos las mujeres, porque es que además no se les permite, se las acalla con toda suerte de micromachismos. Esta es la triste realidad que sufren millones de mujeres que tienen la mala suerte de compartir su vida con machistas insensibles adictos a contenidos sexistas, obsesionados con las mujeres-objeto de plástico y silicona que nos vende el patriarcado. Que desgraciadamente, son la mayoría. Y cada vez son más los hombres que ejercen así su masculinidad, es uno más de sus privilegios patriarcales, y pobre de la que diga algo en contra, porque el chantaje emocional y la culpabilización no tendrá límite. La mayoría de mujeres en relaciones heterosexuales están obligadas a tragar con todo esto sin rechistar.

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Es de tal calado el problema, que en algunos países como Japón o el Reino Unido, aunque no son los únicos, han saltado las alarmas debido a la insatisfacción sexual creciente, los problemas sexuales y psicológicos derivados como la impotencia en ellos, y la falta de autoestima en ellas, se ha disparado al tiempo que disminuye la frecuencia de relaciones sexuales en pareja, afectando incluso a la natalidad, todo debido a esos estereotipos imposibles impuestos. Y la realidad no es que en el resto de países nos libremos, lo mismo está ocurriendo en casi todos lados, lo que no todos los países hacen estudios, porque no interesa.

El sexismo se ha convertido en un mercado al por mayor de insatisfacción e infelicidad sin límites muy lucrativo para unos pocos. Una fábrica de onanistas, de yonkies del sexo enlatado y la misoginia.

Y lo peor es que aún no hemos visto lo peor, lo que ocurrirá con las nuevas generaciones que están mamando esta deshumanización, esta falta total de valores y respeto hacia las mujeres desde la cuna, esos que ya ven a las mujeres como objetos y ven porno duro desde antes incluso de los 8 años.

Aún así, vivimos en esta sociedad que nos ha tocado de la que no podemos escapar, pero no podemos más que preguntarnos ¿por qué complicar las cosas con lo simple que podría ser todo? Si te gusta todo ese sexismo y esa forma de vivir el sexo, sencillamente busca una pareja que comparta tus gustos, lo tienes fácil, sois la mayoría. Y si no, quédate con tu pantalla del ordenador y tu caja de clinex, en lugar de juntarte con alguien que no quiere tener nada que ver ni con la pornografía, ni con el sexismo ni con una forma de vivir la sexualidad machista y compulsiva, para luego hacer todo lo anterior y ocultárselo, porque estás atentando contra la libertad de elección y la salud mental de la otra persona.

Si viviéramos con honestidad independientemente de cuales sean nuestros valores, ideales o gustos sexuales no habría ni que discutir o hablar de estos asuntos, pero no es así, la mayoría calla, oculta y si sale a la luz, miente, niega, ataca y manipula.

Desde aquí defendemos la libertad sexual total, pero hacer lo de arriba es coartar la libertad sexual de quienes no quieren vivir según los mandatos de la sexualidad patriarcal y capitalista imperante.  Insistimos en que no se les pide que dejen de hacer lo que hacen, sino que respeten que haya gente que no quiera vivir con eso en sus vidas ni con las personas que ejercen así su sexualidad, que las dejen en paz.

Con estas letras no se pretende coartar la libertad ni la sexualidad de nadie, así que se pueden ahorrar los insultos machistas de quienes defienden sus privilegios de cosificar sexualmente a otros seres humanos (casi siempre seres humanas) cuando siente peligrar dichos privilegios, tipo “puritana/o”, “anti sexo”, etc.

Ellos, que presumen de libres y liberales son los que no respetan que haya personas no católicas ni religiosas que no quieran en sus vidas ni pornografía ni sexismo, no respetan ni entienden que haya gente a la que le encanta el sexo pero no cosificando al otro, no pasando por encima de la dignidad y los deseos del otro, que es lo que hacen la mayor parte de los medios y la pornografía. Insultan y llaman puritanos a quienes quieren sexo de calidad, sexo con intimidad, sexo con complicidad, con conexión, con emociones, con igualdad, sin toda esa basura sexista, a quienes quieren usar su propia creatividad e imaginación, sin estereotipos ni adoctrinamiento, que lo que desean es más educación sexual y menos cosificación e hipersexualización  mediática, a quienes quieren construir su propia película en su intimidad, su propia sexualidad al margen del machismo, del patriarcado, del sexismo mediático y de la pornografía.

A ver si les queda claro de una vez que que odies la comida basura, no significa que no te encante comer, que odies el porno y el sexismo no significa que no te guste disfrutar al máximo del sexo.

Con respecto a esto, Gloria Steinem da en el clavo con esta reflexión: “Hacer a las mujeres parecer anti-sexo o aburridas si queremos el derecho de ser sexuales sin ser humilladas ni heridas, y hacer parecer a los hombres débiles o impotentes si prefieren la cooperación a la dominación, es claramente una táctica de aislamiento contra cualquiera que intente separar la sexualidad de la violencia y la dominación- que es un reto a la dominación masculina en toda regla.”

En resumen, que cada cual haga y viva como le de la gana mientras no atente contra la dignidad, la libertad y los derechos de nadie, que respeten y dejen en paz a quienes quieren vivir el sexo y sus relaciones de pareja de otras maneras no sexistas ni patriarcales. Y eso sólo se logra siendo sinceros desde el comienzo de las relaciones. ¿Empezamos?

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Artículo relacionado de Psychology Today:

“Expertos apuntan a los estereotipos imposibles de belleza como causa del incremento de casos de impotencia, disminución de la libido, insatisfacción sexual y problemas de pareja”

“La adicción a contenidos pornográficos y sexistas entre las principales causas de divorcios y rupturas de pareja según psicólogos y abogados matrimonialistas”

La pornografía, íntimamente ligada al tráfico sexual.


“Con el resurgimiento del capitalismo y la aparición de la industria del porno a gran escala, la pornografía se convirtió en la principal agencia de prostitución y tráfico de personas con fines de explotación sexual. El porno, y gran parte de los medios de comunicación, son actualmente los principales creadores de demanda tanto de prostitución adulta como de menores”.

Gail Dines, Doctora en Sociología, profesora y escritora feminista.

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A continuación les mostramos la carta de una mujer víctima del tráfico sexual que fue remitida a nuestros compañeros de “Stop the new drug”, que relata la realidad que se oculta tras gran parte del porno. A través de su propia experiencia, nos desvela como el porno está inseparablemente conectado a la prostitución, la violación, la trata de personas y otras formas de explotación sexual.

“Hablo desde la experiencia cuando digo que hay víctimas y supervivientes que han sido drogadas y forzadas a hacer lo peor en contra de su voluntad. Soy consciente de que esta afirmación choca con el discurso mono-temático dominante en los medios, el del estereotipo mental de que el porno es algo que eligen las mujeres, o eso de “a ella le gusta”, “pero si lo anda pidiendo”, “ella lo eligió”.

Aunque eso pueda ser cierto en algunos casos, muchas son coaccionadas y aceptan las condiciones que ponen los pornógrafos con tal de seguir con vida.

Yo era drogada antes de cada película, algunas veces con drogas paralizadoras, otras con unas que producen amnesia, otras con calmantes, y otras con una desquiciada combinación de todas ellas.

Nosotras mentimos para esconder la verdad. No encontramos las palabras para hablar porque nuestro dolor es demasiado gráfico, y describir lo que nos ha pasado está cerca de lo imposible.

Lidiamos con la negación y con nuestro propio despido.

Estoy aquí para decirles que algunas de nosotras han sucumbido a más adicciones de drogas, algunas hasta la locura, otras hasta el aislamiento paralizante, y algunas incluso hasta la muerte”.

-La pornografía está íntimamente ligada al tráfico sexual-

 PAREMOS LA DEMANDA

Traducido por Stop a la Cultura del Porno

La historia de la sexualidad


¿Es la sexualidad natural o discursiva? ¿Reprimida o liberada?
En este fascinante libro de Michel Foucault  encontramos respuestas muy sugerentes.

Reino Unido pierde la libido, según revela encuesta sobre sexo


En el Reino Unido está ocurriendo ya lo que lleva años sucediendo en Japón que los expertos relacionan con una sociedad hipersexualizada y estereotipada y con el bombardeo continuo que sufrimos desde la infancia tanto a través del porno como del resto de medios de ideales imposibles físicos, ya sean animados o esculpidos a base se bisturí, así como ideales performativos en el sexo; resistencia sexual, erección continua, expectativas de que la vida real sea como la mentira fingida de la pornografía, de que sus parejas mujeres en la vida real se dejen humillar, someter sexualmente a todos sus antojos como ocurre en el porno…

Muchos expertos llevan años advirtiendo de que la pornografía está causando impotencia en muchos hombres, y como decimos no solo el porno sino ideal único e imposible de belleza (especialmente el de mujer) que fomentan absolutamente todos los medios desde el telediario al cine, que hace que los críos aprendan a excitarse solo con un modelo imposible de mujer esculpido a base de Photoshop y cirugía estética y que las crías odien sus cuerpos y se sientan inseguras, y por tanto disfruten menos del sexo. Ya hay numerosos estudios que demuestran que muchos hombres prefieren masturbarse con porno y recurrir a mujeres prostituidas que encajen en estos ideales físicos y de sometimiento sexual a la vida real, las relaciones igualitarias, que requieran un mínimo esfuerzo y un feedback sexual. En resumen, que las mujeres reales (no operadas o que no encajan en el cánon único de belleza 90-60-90), que demanden respeto y satisfacción sexual mutua ya no logran excitarles.

Encuesta sobre conductas sexuales en el Reino Unido muestra una bajada de la libido y del número de relaciones sexuales, así como un incremento de la insatisfacción sexual:

British sex survey 2014:

http://www.theguardian.com/lifeandstyle/2014/sep/28/british-sex-survey-2014-nation-lost-sexual-swagger

Not tonight, darling: why is Britain having less sex?

http://www.theguardian.com/lifeandstyle/2014/sep/28/-sp-not-tonight-darling-why-britain-having-less-sex

EL PEQUEÑO Y SUCIO SECRETO DEL PORNO


Traducción del artículo: Porn’s dirty little secret

Para los espectadores, la pornografía puede parecer un mundo de placer y emociones, para quienes participan en su elaboración a menudo es una experiencia plagada de drogas, enfermedades, esclavitud, tráfico, violación y abuso.

El 80% de las supervivientes de la prostitución reportaron que los clientes les ponían porno para mostrarles lo que querían, la mayoría, escenas de hardcore que implican violencia física, verbal y psicológica contra las mujeres.

El 80% de las supervivientes de la prostitución reportaron que los clientes les ponían porno para mostrarles lo que querían, la mayoría, escenas de hardcore que implican violencia física, verbal y psicológica contra las mujeres.

“Me dieron una jod%*&$#paliza … La mayoría de las chicas comienzan a llorar porque les duele demasiado…No podía respirar. Estaba siendo golpeada y estrangulada. Estaba muy alterada y ellos no paraban. Ellos seguían grabando. [Les pedí que apagaran la cámara] y ellos continuaron.”- Regan Starr.

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En la foto, Luben, otra ex actriz porno, que como Regan Starr y otras muchas ha denunciado haber sufrido abusos. Luben cedió este vídeo sin cortes como denuncia donde aparece llorando y gritándole a su manager  por dejar que le hicieran cosas no pactadas contra su voluntad. Esos gritos/súplicas por supuesto no salen en la película.

La industria de la pornografía trabaja duro para mantener su imagen glamorosa, pero detrás de cámara hay una realidad de violencia, drogas y tráfico de personas. Con un poco de edición y cortes de video, los pornógrafos pueden hacer que en la pantalla,  parezca algo que se está disfrutando. Pero la versión sin cortes es una historia muy diferente. Las actrices porno son constantemente amenazadas y emocional y verbalmente abusadas por agentes y directores que las obligan a hacer cosas que  no quieren. “Eres vista como un objeto y no como un ser humano con espíritu”, escribió Jersey Jaxin, una actriz porno que dejó la industria en el 2007. “Consumen drogas porque no pueden lidiar con la forma en la que son tratadas. El 75% (de actores y actrices porno) y en aumento, consumen drogas. Tienen que engañarse a sí mismxs. Existen médicos específicos en la industria a los que si vas por un resfriado común, te dan Vicodin, Viagra, lo que tú quieras,  lo único que les importa es el dinero. Tú eres un número. Estás marcada. Tienes los ojos negros. Eres violada. Estás atada. Tienes tus adentros saliéndose.” Los pornógrafos no solamente desaparecen las dolorosas experiencias de los actores y actrices, en muchos casos también se encargan de desaparecer que algunos “actores y actrices” no tienen alternativa alguna. Parte de la mentira de los productores de porno, es que buscan que sus clientes crean que el porno que compran es entretenimiento legítimo, hecho por personas glamorosas que lo hacen porque así lo quieren. Está “bien” para el espectador disfrutarlo, porque las personas que está viendo parecen también disfrutarlo. Lo que el espectador no sabe es que las personas aparentan pasarlo bien porque detrás de escenas, muchas tienen un arma apuntándoles en la cabeza. Y si terminan de sonreír, se disparará. Obviamente, el tráfico de personas es un negocio subterráneo, hacer estadísticas confiables no es nada fácil. Pero los hechos en casos que han salido a la luz son escalofriantes. Por ejemplo, en 2011, dos hombres en Miami fueron hallados culpables por pasar 5 años engañando a mujeres para que cayeran en una trampa de tráfico. Ellos les prometían puestos de modelos, cuando las mujeres se acercaban para las pruebas, las drogaban, secuestraban, violaban, grababan toda esa  violencia y les vendían las cintas a las tiendas de pornografía de todo el país.

Muchas actrices porno, al igual que ocurre con muchas mujeres víctimas de trata, son captadas con falsas ofertas de trabajo como modelos, bailarinas o actrices

Muchas actrices porno, al igual que ocurre con muchas mujeres víctimas de trata, son captadas con falsas ofertas de trabajo como modelos, bailarinas o actrices

Ese mismo año, una pareja en Missouri fue sentenciada por obligar a una niña con retraso mental, a producir porno, la golpearon, flagelaron, sofocaron, electrocutaron, ahogaron, mutilaron y estrangularon hasta que ella aceptó. Una de las fotos para las cuales la obligaron a posar, terminó siendo la portada de una publicación de Hustler Magazine Group. Estos casos son sólo la punta del iceberg, muchos casos similares existen, y por cada víctima descubierta, innumerables más sufren en silencio. Otras son introducidas al mundo de la prostitución forzada. Dado que la pornografía hace que la prostitución y explotación sexual parezca normal, no es sorprendente que exista una fuerte relación entre el uso de la pornografía y el acudir a prostitutxs. De hecho, lo hombres que van con prostitutas han visto el doble de porno durante el último año, comparado con la población en general. Tampoco es sorprendente que cuando estos clientes aparecen, muchos ya vienen con imágenes porno en mano y se las muestran a las mujeres que están explotando, la mayoría de las cuales son víctimas de las mafias, controladas por chulos, y que forzarán a recrear esas imágenes. Y ellos no son los únicos en usar el porno como ilustración. “chulos y traficantes usan la pornografía para iniciar a sus víctimas en su nueva vida de esclavitud sexual,” comenta la Dra. Janice Shaw Crouse, representante de Beverley La Haye Institute. A través de la exposición al porno, estas víctimas “se desensibilizan para aceptar lo inevitable y aprender lo que se espera de ellas”. En un estudio de 854 mujeres en prostitución alrededor de 9 países, 49% dijo que se había realizado porno de ellas cuando estaban siendo prostituidas, y un 47% dijo que habían sido dañadas por hombres que las habían obligado o intentado obligar a hacer cosas que ellos habían visto en porno. Al final, el porno impulsa la prostitución, y el porno y la prostitución son los productos que el mercado del sexo ofrece.

El porno es  a la prostitución lo que el marketing a la publicidad,  una maquinaria normalizadora del uso y abuso de las mujeres como objetos (prostitución) y creadora de la necesidad de ejercer violencia y dominación sobre las mujeres.

El porno es a la prostitución lo que el marketing a la publicidad, una maquinaria normalizadora del uso y abuso de las mujeres como objetos, creadora de puteros y de la necesidad de ver y ejercer violencia y dominación sobre las mujeres para lograr excitación. Violencia que no solo se lleva acabo sobre las mujeres prostituidas de la calle o del porno, sino sobre todas las mujeres, ya que   marca las tendencias y preferencias sexuales de quienes lo visionan, que piden luego hacer lo que ven a sus parejas o a mujeres esclavizadas sexualmente.

*Traducción: Alondra Delgado

Hipersexualización: El control social a través del sexo


Parece que Iker ha cogido nuestro blog para inspirarse en su próximo programa ;), trata prácticamente todos los temas que hemos abordado hasta ahora.

Sin título

Programa completo: “Hipersexualización en la sociedad”.

Aquí el texto de la introducción de abajo en voz.

En este programa de ‘Cuarto Milenio’ hablamos de sexo. Ustedes imagino que no impresionan ante nada. Además están muy acostumbrados a que cualquier programa sea de cocina o de mecánica, o cualquier elemento de nuestra sociedad esté bañado de sexo. Por tanto espero que no haya ninguna voz de sorpresa. Ahora bien, nosotros vamos a hablar de sexo y ustedes dirán “lo que hay que hacer para conseguir audiencia”. Que es lo que muchas veces se hace. Vamos a hacerlo al revés, espero que no perdamos audiencia. Porque creo que ir a contracorriente en este asunto es muy interesante. Nuestro compromiso siempre es mostrarles a ustedes una versión que no es la oficial. Una versión que seguramente no cuente con mucha simpatía, ¿Por qué? Está bien hablar de las clásicas conspiraciones, que en el fondo podemos ver con cierta lejanía. Yo lo he comentado alguna vez en esta mesa. Hay algunas conspiraciones que son las profundas y globales. Las que nos irradian con tal potencia que es muy difícil cuestionarlas. Incluso los que van por la vida de críticos, hasta ellos pueden protestar por el programa de la semana que viene. Dirán que esto no es ninguna conspiración, que es natural. Allí es cuando empieza la conspiración. Cuando nos han convencido completamente de que lo natural es lo antinatural.

¿Cómo abordaremos esto? Quiero darles unas mínimas pautas por si quieren pasar esa noche con nosotros. A un nivel parecido a cuando hicimos la conspiración de educación. No creo que recibamos el mismo eco. El tema es diferente. A mí me sorprendió mucho. Y seguimos recibiendo emails de profesores de todo el mundo que nos animaban en ese cometido. Esto es mucho más delicado porque el sexo es una de las fuerzas primigenias del ser humano. Quizá una de las más poderosas. El sexo y la violencia se han empleado durante siglos para dominar a la masa. El control social a través del sexo es un hecho que conocen muy bien personas que nosotros no conocemos, y que habitualmente diseñan cómo va a ser el futuro. Es tan entretenido para todos nosotros que es muy difícil ver aquí una conspiración.

¿Qué pasa con la hipersexualización de la sociedad? Seguramente muchos estarán pensando que de qué voy. Pero no lo digo yo. Nos vamos a hacer eco de estudios de diferentes países del mundo que son realmente aterradores. Para ver si ustedes están de acuerdo o no. Y, por lo menos, para lanzar una especie de bola cósmica que nadie o casi nadie comenta. Les voy a dar algunos datos a ver qué les parecen. Para que valoren si merece la pena abordar este asunto en ‘Cuarto Milenio’ casi como fin de temporada.

Un último estudio internacional asegura que los niños de 10 años entre las seis palabras que más consultan están pornografía y sexo. Sexo no sería malo. Yo pienso que todos hemos tenido un interés y es algo humano. Pero pornografía es una cosa más turbia. Aunque en los últimos tiempos nos intentan meter a hombres y mujeres que es algo normal. Los grandes éxitos y la forma de relacionarse tiene que ser muy hipersexualizada. ¿Esto indica algo? Puede que haya poderes concretos que hacen que esto sea así. Es difícil la cuestión. Les daré otro dato. La industria pornográfica genera más dinero que Google, Yahoo, Youtube y todas las grandes empresas juntas. Es el negocio más boyante. Pero ya no hablamos de la pornografía que incluso nosotros o mi generación podíamos consultar. Hablamos que según los estudiosos se está produciendo un cambio neurológico. Se comenta que el último estudio con miles de muestras, indica que las personas que consumen diariamente pornografía tienen una disminución en la creación de masa gris. Hay estudios que hablan de la relación de las violaciones masivas en la India, y el contenido en los móviles de las personas que habían cometido esas violaciones. Es arriesgadísimo e injusto decir que por que alguien vea pornografía después puede cometer una violación.

De lo que hablan algunos expertos es de la terrible, delgada y tabú historia que no se puede comentar de las personas que están en un límite y lo que provoca en ellos cierto tipo de imágenes. Porque yo no soy ningún experto pero analizando con los expertos hemos visto que el cambio en los últimos años ha sido tremendo. Hemos ido hacia una pornografía más degradante donde la mujer se emplea más todavía como un objeto con cierta violencia y agresividad. Los que saben de eso aseguran que lo que triunfa es eso. Ese arquetipo global. La mujer es un complemento. Y pobre de la mujer que no se someta a ese tipo de prácticas para ser reconocida. El éxito de cierto tipo de literatura y de ciertas conductas las pone como objeto decorativo e incluso a merced del sadismo con las gracias del amante de turno. Para muchos es irritante. ¿Qué habrá de verdad? Les daré más datos. Aseguran informes concretos de neurólogos que cuando un joven ve por accidente o queriendo temas pornográficos, no son para nada los que podían ver hace 15 o 20 años. Son imágenes de un contenido bastante humillante, degradante y violento. Eso puede generar unos daños neurológicos o una forma de relacionarse diferente.

Les daré otro dato. En Japón, que es la industria del porno más poderosa del mundo, ocurre que es el país con menos relaciones sexuales del mundo. Las personas se están acostumbrando a la demanda del sexo virtual. Como han visto tal cantidad de cosas, algunas muy bárbaras, ya no disfrutan de la pareja normal. Lo que exigen es ese nivel de dopamina. La dopamina se convierte en una prácticamente una droga. Si uno ha acostumbrado a su cerebro a ese contenido humillante, degradante, vejatorio donde la persona casi parece que sufre, genera unos cambios. Creo que hay un tema de máxima actualidad y que muchos piensan que es una forma de manejar a la masa y de aborregarla. De convertirnos en los zombis definitivos. La desensibilización. Ver al otro sexo como un puro objeto para satisfacer nuestros deseos más íntimos y primarios. Además, desgajados de cualquier afectividad. A eso hemos llegado. Y esto lo hemos asumido con total naturalidad y estamos bombardeados de sexo constantemente. El sexo es positivo, es sano y bueno, pero algo ha cambiado. ¿Quién está interesado y por qué en que estemos atados a lo más primitivo? Dice mi compañero Santiago Camacho que hemos pasado de la prohibición a la obligación. Ambas cosas, como los extremos, no deben ser muy buenas. No es muy natural lo que está pasando. Como ustedes saben, esto no le interesará a nadie. Nosotros, por mucho que nos critiquen, vamos a hablar del tema porque es sumamente interesante. ¿Qué les parece el reto, se atreven? Hasta dentro de siete días amigos…

Porno en el cerebro. Documental de la BBC



Estudio de Cambridge convertido en documental para la BBC confirma los peligros de la pornografía y sus efectos, especialmente dañinos en niños y adolescentes. Los menores conforman ya más de la mitad de los consumidores del porno actual, entre los cuales se han multiplicado las agresiones sexuales en los últimos años. Vivimos en un tiempo donde el porno y la violencia sexual en tv, que antes era accesible solo para adultos, inunda ahora la cultura pop y la publicidad sin restricciones para los menores. Éstos tienen acceso libre al porno más duro y violento, y a contenido inapropiado para su edad las 24h a través de Internet, desde sus pc’s y especialmente desde sus móviles. La pornografía se ha convertido en educadora afectivo sexual de una sociedad donde existe nula educación sexual para contrarestar la violencia y el machismo que nos vende. Estas son algunas de sus consecuencias.

Otro de los datos que aporta el estudio es que las personas que son adictas a la pornografía muestran una actividad cerebral parecida a la de los alcohólicos o drogadictos, según un nuevo estudio de la científica en neurociencia, Dra. Valerie Voon, de la Universidad de Cambridge. Los hallazgos del estudio se presentaron en el Canal 4 británico, en un documental para la televisión titulado “Porno en el cerebro”, que se transmitió el pasado 30 de septiembre.

La Dra. Valerie Voon, que se especializa en estudios sobre adicciones, examinó la actividad cerebral de diecinueve usuarios con un muy alto grado de adicción de la pornografía frente a un grupo de control que no eran consumidores compulsivos. Al mostrar imágenes pornográficas, el centro de recompensa del cerebro de los voluntarios normales apenas reaccionó, pero el de los usuarios compulsivos respondió con fuerza, mostrando claras semejanzas con aquellos que sufren adicciones a sustancias.

Martin Daubney, ex director de una revista que publica desnudos y fotos eróticas, y a quien le encargaron ser el presentador y parte de la investigación de este documental, comentó su experiencia en el periódico británico Daily Mail.

Daubney, quien ha defendido la pornografía en el pasado, diciendo que era nuestra libertad de elección optar verla y que en realidad podría ayudar a aumentar las relaciones sexuales de adultos, dice que durante la producción de “Porno en el cerebro”, ha cambiado su opinión para siempre. En su artículo de opinión, hizo un llamado de acción a los padres, e incluyó que dejar que los niños estén expuestos a la pornografía libremente era como “dejar heroína por toda la casa, o repartir vodka en las puertas de la escuela, además de aumentar la violencia machista y poner en riesgo la integridad física y sexual de las niñas al enseñar a los niños a obtener excitación con la violencia ejercida sobre éstas”.