​¿Son Amarna Miller y la pornografía feministas?


Origen: ¿Son Amarna Miller y la pornografía feministas?

Por supuesto que no. Nos hemos tomado la molestia de buscar sus vídeos para poder opinar con conocimiento. No nos hemos equivocado, no vemos feminismo por ninguna parte. No hay diferencias entre la pornografía misógina de siempre y lo que Miller hace. Añadiremos más: no encontramos diferencias entre lo que ella hace y lo que publica en Tumblr “Dominación machista”, un/as persona/s que aboga/n por la subordinación de la mujer al hombre y que publica/n fotos donde se humilla a las mujeres.

Como veremos a continuación, las imágenes de esa página y los vídeos de Miller son idénticos, así que formulamos la siguiente pregunta: si Miller dice ser feminista y el porno que hace es machista, ¿por qué ha habido tantas denuncias por la existencia de “Dominación machista”? ¿Por qué se considera eso machismo y no las mismas escenas violentas o que erotizan las violaciones que aparecen en la pornografía o en las películas de Miller? ¿Justificamos el porno de Miller diciendo que ella es libre para hacer lo que le da la gana? En ese caso, la/s persona/s de “Dominación machista” es/son libre/s también para hacer lo que le/s da la gana, incluso las mujeres que aparecen en las fotografías atadas con una correa o siendo golpeadas son también libres para hacerlo. ¿Justificamos a Miller alegando que, una acusación de machismo es, en realidad, una interpretación subjetiva y dependiente de quien ve sus “trabajos”, pudiendo ser para algunas personas machistas y para otras no? Entonces, “Dominación machista” sólo es machista si así lo interpreta quien entre en la página. Si hay que aceptar todo lo que la mujer hace porque hay que sobreentender que por ser mujer es feminista no podemos denunciar entonces la página de “Dominación Machista”. ¿O es que sólo se puede denunciar si es un hombre quien la crea? ¿Y si ese hombre, al igual que ha hecho Miller, dice ser feminista? Es una coartada utilísima para hacer lo que se nos pega la gana y librarnos se la sospecha de machismo.

Con un feminismo crítico de verdad, se vería sin ninguna duda que esa manera de representar el sexo se basa en la misoginia y se sustenta sobre la existencia de ella. En una sociedad igualitaria no habría lugar para que toda la pornografía denigrase a la mujer, porque a nadie le interesaría ver tales cosas. ¿A quién le interesaría ver continuamente películas de maltrato y violación de personas negras? Las justificaciones de Miller no tienen sentido: “Es algo ficticio, la gente tendría que entender eso”. Siguiendo esa lógica “Dominación machista” también es algo ficticio y habría que entenderlo así, no habiendo cabida para denunciar.
Es machismo negar que la mujer sea un sujeto activo, que desea y que tiene derecho al placer sexual. Y es algo que excita a los hombres machistas el dominar a las mujeres. El lenguaje muestra a la mujer como un objeto sexual para el deleite y uso del hombre, negando que sean sujetas activas, a la vez que es obsceno y humillante. También es usual ver a las mujeres como simples cuerpos en los que eyacular, por eso se habla de sus nacionalidades o de sus edades, lo que añade más morbo a juicio de un hombre machista. Buscando páginas donde aparecen vídeos pornográficos de Miller encontramos todo, absolutamente todo eso.

 

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No suele quejarse Miller de la imagen que la pornografía da de la mujer y de ella misma como objeto, como pasiva y como “guarra”, como podemos ver en las siguiente imágenes (“la española más guarra de la actualidad”, “Reventando a la española Amarna Miller”…). Y eso que Miller es la primera en quejarse de la gente que llama guarras a las actrices porno. Y es cierto que la eso sucede, y, de hecho, las primeras personas que lo hacen y piensan son las que forman parte de la pornografía.

No hay que olvidar que Miller también acepta que el porno es machista, que lo que tiene éxito y se quiere ver es machismo, cuando dice que si sólo rodara porno feminista no pagaría ni media factura.

 

 

Es curioso que diga que se “empodera” con la pornografía y es la sujeta activa, cuando siempre aparece en un segundo plano, alguien la “folla”, es follada por, etc.

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Las siguientes imágenes las podéis encontrar en “Dominación machista”. En la primera aparece una mujer arrodillada ante el hombre haciéndole una felación mientras él la agarra del pelo. En la segunda un hombre golpea a una mujer, dejando su piel enrojecida.

 

Estas dos imágenes pertenecen a dos anuncios también denunciados por machistas.

Y, a continuación, aparece el supuesto porno feminista de la supuesta feminista Miller que nada dista de lo que hemos visto anteriormente.

Está claro que no hay nada más erótico y agradable que alguien te aplaste de esa manera la cara.

 

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Las eyaculaciones en la cara y bukakes son también una manera de humillar a la mujer y tampoco faltan en los vídeos de Miller.

 

Y todo esto se presenta como una relación sexual “normal”. Casualmente a Miller siempre le toca ser la dominada, la manejada. El hombre la mueve de un sitio a otro, le da vuelta, etc. Y el lenguaje empleado también siempre le da a ella el lugar de la dominada. Además, las fantasías del hombre machista siempre se hacen realidad, por ejemplo esa de que la mujer “la coma toda”, aunque le den arcadas.

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Por supuesto, no falta el hombre que, con brusquedad, mueve la cabeza de la mujer para asegurarse que la “coma toda”.

 

Hasta dar un beso se muestra como algo obsceno, animal y que sirve para dominar a la mujer. Agarrar por el cuello refleja la dominación, la imposición y que el sujeto activo es el hombre. Esto es el feminismo del que habla Miller, ¿no?

No faltan, obviamente, las bofetadas, algo que para los hombres machistas da un plus de excitación y morbo. Y siempre, siempre, siempre, las recibe Miller, nunca él. Y hasta parece que a ellas les gusta ser golpeadas mientras practican sexo, justo como se decía antaño: el hombre maltrata a la mujer para satisfacer la necesidad que ella tiene de sufrir.

 

 

Cuando se quiere cambiar de postura no es necesario hablarlo con la otra persona y pactarlo, sino que, directamente se la coge del cuello y se la levanta (primera imagen). Y, si se desea que la otra persona se acueste o se siente, no hay más que arrojarla con brusquedad (segunda imagen). ¡Qué relación sexual tan feminista!

 

 

Y tan feminista es que el hombre, sin preguntar, gira a la mujer para penetrarla analmente. Y no sólo no pregunta, sino que la gira con violencia, la penetra sin más y la mantiene sujeta.

De tanta bofetada y palmada, la piel de Miller ha adquirido el mismo color que la mujer golpeada por un hombre que “Dominación machista” muestra en su página.

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Por supuesto, toda esta violencia, imposición y desigualdad se reviste de erotismo y de innumerables orgasmos, porque, como las mujeres hemos nacido para sufrir, gozamos muchísimo sufriendo.

 

Y aquí vemos la cara de placer del hombre, un placer obtenido, sin duda, del ver gozar a la mujer, no de estar sometiendo a nadie y obtenerlo mediante la dominación, no, en absoluto.

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Y, como sabe que nos gusta sufrir, él, cuya misión es satisfacer esa necesidad nuestra, agarra del cuello a Miller para que goce más todavía.

 

 

También puede variar y agarrarle la cara.

 

 

Realmente todas las fantasías y tópicos machistas aparecen en los vídeos de Miller. ¿Qué es lo feminista? Debería ser ficticio todo lo que se muestra, sí, pero no lo es. No lo es porque hay una sociedad machista detrás que contextualiza esa “ficción” y la hace real. En una sociedad machista no se puede diferenciar la ficción machista de la realidad machista, ambas son una. Esta clase de pornografía sólo avala y refuerza el machismo. Y no vale la excusa de que es para entretener, ¿a quién? ¿A los hombres machistas? Ni siquiera el cine basura trata siempre la misma temática. Es obvio que la pornografía es machista, ¿quién en su sano juicio pasaría el día viendo y sentiría atracción por un sexo mostrado de esta manera?

¿De qué sirve que las mujeres del porno digan ser feministas si sólo continúan con lo que ya se hacía? La persona a quien se dirigen los vídeos está claro que son machistas. Las mujeres no tienen una sexualidad propia, el machismo ha inventado una para ellas, una que se basa en ser humilladas y dominadas con el fin de gustar al hombre. ¿Es una mujer feminista por adoptar eso? ¿Cómo es posible que todas las actrices porno gocen y se “empoderen” de esa forma?

En resumen, aquí vemos una recopilación de todo eso: vídeos dirigidos a hombres machistas; placer y sexo basados en la dominación y agresividad; vocabulario obsceno; relacionar a una mujer que practica sexo con una guarra, puta o ramera; mujeres que sólo son cuerpos: pelirrojas, rubias, tetudas, dominicanas, jóvenes, maduras, viejas, coños follados, coños peludos. No hay una sola alusión a “pollas peludas”, maduros, viejos, guarros, dominicano follado por mujer, etc.

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El porno no es artificial, está reflejando, reforzando y perpetuando el machismo. Miller, sabes perfectamente que la inexistencia de educación sexual lleva a los adolescentes a buscar respuestas en el porno, te damos las gracias por seguir colaborando en esa enseñanza que le das, orientada a que el orden machista continúe. Gracias en nombre del patriarcado.

 

 

Lo llaman fantasía… Andrea Dworkin


MÁS QUE HARTAS de oír la FALACIA “el porno es fantasía”. No, no es fantasía, y eso sin meternos a criticar el efecto nocivo que tiene sobre nosotras la representación y la violencia que se ejerce contra la mujer en la pornografía.

 

 

Todos somos cómplices de Torbe


Es curioso que, casi cada vez que he denunciado lo que hay detrás del porno me han llamado loca, moralista y puritana (a pesar de ser atea y sexualmente abierta y activa). Esto le ocurre a cada un@ de l@s activistas que enfrentamos la pornografía por las mismas razones por las que ahora Torbe esta en la cárcel.

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Ahora, se destapa el pastel en los medios y juzgados, y todo el mundo se lleva las manos a la cabeza con algo que es, y siempre ha sido, práctica habitual en toda la pornografía.

Yo misma llevo sólo una década denunciándolo, pero much@s llevan más de 30 años haciéndolo; psicólog@s y psiquiatras expert@s en violencia sexual, criminólog@s, sociólog@s, las propias víctimas que hemos sido violadas por los adictos de esas fantasías enfermizas y violentas (que puede que siempre hayan existido, pero no como ahora y no como las promueve masivamente el porno y los medios hoy día), e incluso, las propias ex actrices violadas y prostituídas por la industria que ahora son activistas contra la misma.

Es curioso también que, cuando denunciaba, cada una de las películas de Torrente de Santiago Segura, a él mismo y a sus actores, por misóginos y puteros, ocurría un tanto de lo mismo: ‘Ya está esta loca radical con sus desvaríos y exageraciones’.

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Escena de Torrente

Nadie veía ni quería ver algo que era tan evidente, algo que estaba y sigue educando a nuestros niños, mayoría de los cuales han crecido adoctrinados por esa masculinidad vil y destructora, y muchos de los cuales son ahora puteros bien entrenados, e incluso violadores de menores, a parte de jugadores de la Selección Española, profesores, parados, orgullosos padres de familia, tíos y abuelos bonachones, ingenieros, bedeles, funcionarios, vividores, cantantes, famosos del tres al cuarto, monitores infantiles, educadores. En resumen, hombres de todos los niveles culturales y estratos sociales…

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David Bisbal en Torrente 4

Nosotrxs éramos l@s loc@s y ellos, Torbe, Santiago Segura, Kiko Rivera.., los ídolos de España, y también reflejo de la basura humana y de la estupidez de la mayoría.

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Kiko Rivera, putero reconocido, en Torrente

Pero la cosa no se queda en nuestras fronteras, lo mismo ocurre en todos lados con los Michael Jacksons, Roman Polanskis, Woody Allens, Bill Cosbys, y tantos otros personajes públicos y anónimos- que son los más y los más peligrosos, precisamente por la invisibilidad e impunidad que les da el anonimato y la legitimación cultural-. Los más peligrosos también, porque no sabemos quiénes son, porque están por todos lados, me atrevería decir que hay alguno/os en cada familia, empresa, Universidad, colegio…

Exactamente lo mismo que ocurría con Torrente, pasa con esa horrorosa oda a la misoginia llamada JUEGO DE TRONOS, y con muchas series y contenidos de corte similar. Este engendro machista (ya pueden comenzar a llamarme, una vez más, exagerada, radical, puritana.., estoy acostumbrada) camuflado de igualdad porque, para variar, hay mujeres que mandan y asesinan como hombres (eso es igualdad y personajes ricos y complejos según algunxs, igualdad y no más Patriarcado, ¡ja!) Peeero, (y aquí viene el pero, o a caso creíais que iban a darnos el derecho de ser y existir sin ser para otros…), a parte, claro está, que no se nos olvide ser objetos sexuales y agujeros de semen para el placer único y exclusivo de los hombres, especialmente de los hombres heterosexuales. Porque, qué te habías creído, no se puede ser mujer empoderada, o cualquier cosa que aspiremos a ser las mujeres, sin hacer y ser todo lo demás.

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Prostituta asesinada en Juego de Tronos

Si cojo esta serie como ejemplo, a parte de porque me ha causado conflictos personales, y por haber llorado muchas veces del asco y la impotencia viéndola, como pocas veces lo he hecho en mi vida (y les aseguro que he visto series y películas deleznables), es por ser uno más, aunque de los peores ejemplos que he visto, de los productos de ese cáncer machista con metástasis que ha invadido toda la cultura.

J.T. es la nueva ‘ídola de masas’, nivel secta (por el fanatismo, la violencia y la virulencia con que la defienden sus seguidores), exactamente como ocurrió con Torbe, Torrente, Michael Jackson, Polanski, Bill Cosby, Allen…

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Aunque en distintos contextos y situaciones, es el mismo fenómeno en cuanto a la negación, el autoengaño, la vista gorda en lo que a violencia machista implícita, sexual, gráfica, psicológica, y simbólica se refiere.

Eso no es simple fantasía, como lo justifican siempre todos los amantes de nuestra denigración artística y cultural. Eso se llama Patriarcado del peor y del viejo. Nada menos que con más de 10.000 años de antigüedad cuenta el señor.

Por algo ha llegado tan lejos, hasta convertirse en uno de los sistemas opresores más longevos y con más salud de la Historia, porque ha logrado hacer su transmisión invisible, aparentemente inocua, especialmente para quienes tienen el poder y los privilegios, convirtiendo, sigilosamente, la barbarie en lo natural sin que tan siquiera nos demos cuenta.

El machismo de J.T. NO es un mero reflejo de la Historia, ni de una época “épica”. No, la serie ES VIOLENCIA MACHISTA en sí misma, a parte de reflejarla, normalizarla y transmitirla.

NO es una mera ilusión ajena a la realidad, al igual que no lo era Torrente, ni Garganta Profunda, mito erótico de los 70, no: Son los pensamientos reales y las acciones de sus creadores, de sus autores y del pensamiento dominante cultural y social del que han mamado los mismos.

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Linda Lovelace en Garganta Profunda

El mismo pensamiento dominante que nos está obligando a tragar a tod@s directa o indirectamente, exactamente de la misma forma. O mejor dicho, de formas más sofisticadas, porque ahora, además de tener el poder los de siempre, cuentan con la tecnología para llegar a las masas, con lo cual, el lavado de cerebro es mucho más expansivo, globalizado, temprano, rápido y efectivo.

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Una de tantas escenas con prostitutas de Juego de Tronos

NO ES SOLO FANTASIA, es, no sólo lo que piensan, sino lo que hacen con las mujeres, no sólo delante, sino también detrás de las cámaras, por algo contratan prostitutas y al menos 7 actrices porno en la vida real. Los mismos directores de la serie reconocen que, según ellos, que son sus paridores y los más capacitados para hablar de SU trabajo, (y no los fans cegados por su fanatismo y su autoengaño) que no hay violencia sexual en la serie, sino ‘sexo consentido’, dando a entender que la violencia sexual, el sometimiento de la mujer, su cosificación, su esclavitud sexual en sus cansinos y abundantes hasta aburrir burdeles, mujeres prostituídas y sus violaciones, todo eso, son ‘sexo’ a secas ‘escenas calientes’, palabras textuales de su director.

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Escena de supuesto “sexo consentido”, según el director de Juego de Tronos

Será sexo del que ‘les pone’ a ellos, a los monstru@s que fabrica el Patriarcado que, por lo que parece son una amplia mayoría silenciosa (como diría Rajoy) gustosa de ver contenidos culturales educando a las masas, que defecan y se mofan una y otra vez en los derechos humanos de más la mitad de la humanidad: las mujeres y niñ@s.

Tiempo al tiempo, ya llegará el momento de llevarse, una vez más, las manos a la cabeza, ante la descarada evidencia que los privilegios, la ignorancia y el auto engaño no dejan VER a muchos.

Y luego ponemos el grito en el cielo al ver  De Geas, Muniains.., aunque en esta lista cabría poner como ejemplo a muchos de mis exs y los de mis amigas y conocidas. Estos hombres tan bien entrenados por el pensamiento patriarcal dominante a través de la cultura y la sociedad en su conjunto, están por todos lados.

Sigamos con la venda en los ojos, hasta que la evidencia sea tan abrumadora que se nos caiga la cara de vergüenza y asco, o no, los hay que ni empatía ni remordimientos tienen. Mientras, el Patriarcado, sus aliad@s y sus beneficiarios seguirán buscando mil y una formas de camuflar, perpetuar y legitimar su privilegio ancestral de vulnerar nuestros derechos humanos de las maneras más viles, retorcidas, sibilinas y consentidas por esa mayoría, a veces ciega, a veces sorda, a veces muda, a veces virulenta y reaccionaria, pero siempre, siempre cómplice.

A. A.

Neoliberalismo sexual. El mito de la libre elección


“La desigualdad ya no se reproduce por la coacción explícita de las leyes, ni por la aceptación de ideas sobre “la inferioridad de la mujer”, sino a través de la “libre elección” de aquello a lo que nos han encaminado…”

Ana de Miguel.

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El último libro de la profesora Ana de Miguel, Neoliberalismo sexual, nos interpela directamente a nosotros -“Agradeceríamos a nuestros hermanos, los hombres, que se sentaran a pensar quiénes son, qué hace la sociedad patriarcal con ellos y qué quieren llegar a ser, que plantaran cara a lo que el sistema espera de ellos”- , tras haberse preguntado “dónde está el hombre nuevo”. Esa es una de las conclusiones a las que llega la filósofa feminista tras haber reflexionado sobre la perversión de un momento histórico en el que vivimos “sociedades formalmente igualitarias” pero en las que asistimos a una permanente reproducción de las relaciones de poder propias del patriarcado.

Un orden cultural y simbólico que se ha convertido, siguiendo la brillante categorización de Alicia Puleo, en un “patriarcado por consentimiento”, es decir, en un orden que propicia la aceptación de la desigualdad mediante la socialización diferencial encubierta, las arraigadas prácticas discriminatorias en el mercado laboral y la difusión de mitos patriarcales a través de los medios de comunicación. Esta suma de factores ha visto potenciadas sus negativas consecuencias en un momento en el que, con el pretexto de la crisis económica y la “necesidad” de políticas de austeridad, se está abriendo la puerta a una cada vez más descarada discriminación, directa e indirecta, de la mitad de la Humanidad.

El subtítulo del libro, El mito de la libre elección, nos sitúa ante la clave a la que pretende dar respuesta la autora, que no es otra que la conversión de una aparente libertad “en igualdad de condiciones” en la justificación perversa de la prórroga de un sistema sexo/género que continúa situando a las mujeres en inferioridad de condiciones.

Por más que muchas de ellas se crean libres hasta para equivocarse y por más que algunos nos hagan creer interesadamente que hemos alcanzado la plena igualdad. La libertad que no atiende a los condicionantes estructurales, y que por tanto permanece ciega a la subordiscriminación que sufren las mujeres, se ha convertido en el lazo perfecto que suma las prepotencias del mercado con los poderes masculinos. Un contexto en el que asistimos a la vuelta del rosa y del azul, es decir, a una socialización diferenciada en razón del sexo y en el que el mercado continúa convirtiendo, ahora con más radicalidad que nunca, el cuerpo de las mujeres en cuerpos disponibles para ser usados, disfrutados o maltratados por la mitad masculina.Ana de Miguel analiza tres ámbitos en los que en la actualidad no solo se prorrogan, sino que incluso se potencian, los esquemas patriarcales: el amor, el sexo y la prostitución. Este triángulo de la virilidad hegemónica continúa frenando la autonomía de las mujeres, cosificándolas y haciéndolas parte de relaciones en las que falta reciprocidad. Todo ello mientras aumentan los discursos que justifican ciertas prácticas en nombre de una pretendida liberación sexual -que responde a los intereses del varón como sujeto dominante– y que incluso justifican la prostitución identificándola como una mera prestación de servicios. De esta manera, y como dice Celia Amorós, el cuerpo de las mujeres continúa siendo el libro abierto donde se inscriben las reglas del patriarcado.

 

“La ideología neoliberal tiene el objetivo de convertir la vida en mercancía, incluso a los seres humanos. En ese sentido, la conversión de los cuerpos de las mujeres en mercancía es el medio más eficaz para difundir y refor­zar la ideología neoliberal. La pode­rosa industria del sexo patriarcal avanza apoyándose en dos ideas complementarias. Por un lado, en la teoría de la libre elección: ahora que las mujeres “ya son libres”, “ya tienen igualdad”, ya pueden “elegir” vivir de su cuerpo, o de trozos de su cuerpo. Por otro lado, y para contrarrestar cualquier crítica, esta tesis se envuelve en cierta retórica transgresora y posmoderna: toda relación es aceptable si hay “sexo consentido” por medio.

Este libro defiende que ni hay libertad ni hay igualdad. Hay nuevas formas de reproducción de la desigualdad, una vuelta acrítica a los valores más rancios del rosa y el azul. No vamos a resignarnos ante la conversión del ser humano en mercancía.”

Autora: Ana de Miguel
Ediciones Cátedra
Colección: Feminismos
Páginas: 352
Publicación: 08 de Octubre de 2015
ISBN: 978-84-376-3456-2

Versión papel y ebook

ÍNDICE

. Introducción. Del control de las leyes al mercado de los cuerpos

PRIMERA PARTE
DÓNDE ESTAMOS: DESIGUALDAD Y CONSENTIMIENTO

- Capítulo primero, feminismo y juventud en las sociedades formalmente igualitarias

. El mundo en el que han nacido las jóvenes
. El estigma de la palabra “feminismo”. Entre el desconocimiento y la descalificación
. Una teoría, un movimiento social y una forma de vivir la vida.
. Las armas del sistema patriarcal: entre la invisibilidad y la coacción
. El amor romántico, la violencia y la prostitución como factores de socialización diferencial
. El amor en las revistas para adolescentes/¿as?
. La violencia contra las mujeres
. El tráfico de chicas jóvenes: la prostitución y sus “clientes”
. Jóvenes y feministas: una minoría activa (como siempre)
. Conclusión

- Capítulo 2. Reacción: la vuelta al rosa y al azul

. La marca física, los pendientes
. La marca simbólica, el apellido del padre
. Las cosas de casa
. La adolescencia o cómo volver locas a las chicas: ahora Barbie es un insulto
. El determinismo biológico clásico: la ideología de la naturaleza diferente y complementaria de los sexos
. El nuevo determinismo biológico: hormonas, genes y callo rugoso
. Soy feminista pero no quiero dejar de ser femenina. De lo femenino y lo masculino
. Ni mujeres ni hombres, personas: más empatía para los chicos, más realismo para las chicas
. Frente al timo de la igualdad, lo que la igualdad ha hecho por ti

- Capítulo 3. Del amor como proyecto de vida al amor como un valor en la vida

. Amor e igualdad: una relación contradictoria
. El amor: un clásico del feminismo
. La diferencia atrae, pero lo que retiene es la semejanza
. La mujer nueva y el amor en la sociedad comunista
. Los radicales años sesenta: lo personal es político
. Críticas al amor romántico y propuestas poliamorosas
. Elementos para una visión crítica (no negativa) del amor

- Capítulo 4. ¿Revolución sexual o revolución sexual patriarcal?

. Combatir el sistema y la celulitis
. La denuncia de la doble moral sexual: primeras críticas a la sexualidad patriarcal.
. ¿Revolución sexual o revolución sexual patriarcal?
. La sexualidad no tiene género: Gayle Rubin
. El enfoque queer o hay una sexualidad antisistema
. La pornografía como el modelo de sexualidad

- Capítulo 5. La prostitución de mujeres, una escuela de desigualdad humana

. Prostitución y autoconciencia de la especie
. Las prostituidas son mujeres, los puteros son hombres: la perspectiva de género
. La tolerancia con la prostitución, la ideología de la prostitución
. Desplazando el debate: del enfoque del consentimiento de las prostituidas a la agencia del cliente prostituidor
. Algunas consecuencias de la normalización y legalización de la prostitución desde la perspectiva de clase
. La prostitución como escuela de desigualdad entre chicas y chicos
. Visibilizar y teorizar al “cliente”: poner un espejo ante los hombres que van de putas

SEGUNDA PARTE
DE DÓNDE VENIMOS Y CÓMO LO HEMOS HECHO

- Capítulo 6. Los nuevos movimientos sociales

. Del Sujeto Histórico a los nuevos movimientos sociales
. Concepto y características
. Radicalismo y reformismo
. Aportaciones de los distintos enfoques teóricos
Primeros enfoques
El modelo pionero de Smelser
Teorías de la privación relativa
Enfoques de la elección racional
Panorama actual
Enfoques de la movilización de recursos y de la oportunidad política
Enfoques constructivistas e interaccionistas: entre lo político y el giro cultural
La ciudadanía activa, los medios de comunicación y las nuevas tecnologías

- Capítulo 7. El feminismo como movimiento social: políticas de redefinición y políticas reivindicativas

. Praxis cognitiva y redes de acción colectiva
. La democracia sin mujeres: el contrato sexual
. Las políticas de inclusión en la esfera pública: el movimiento feminista en el XIX
. Lo personal es político: hacia una redefinición de la política
. La redefinición de la realidad y las políticas reivindicativas
. Las redes del movimiento: la subversión cultural de la realidad

- Capítulo 8. La violencia de género: la construcción de un marco feminista de interpretación

. El movimiento feminista. Políticas reivindicativas y políticas de redefinición
. El marco de interpretación patriarcal sobre la violencia
. Los inicios de un nuevo marco: la violencia contra las mujeres en los clásicos del feminismo
. La elaboración de un marco estructural: los radicales años sesenta
. Del marco teórico a las reivindicaciones políticas: el debate en torno al derecho penal
. La consolidación académica del marco feminista: los estudios de género
. La difusión del marco de la violencia de género en el caso español

- Capítulo 9. La deconstrucción de los mitos patriarcales: del miedo de los hombres a las mujeres

. El miedo como factor de socialización
. Alta filosofía y cultura popular: la extraña pareja
. Del supuesto miedo de los hombres a las mujeres autónomas

TERCERA PARTE
HACIA DÓNDE QUEREMOS IR: MUJERES Y HOMBRES JUNTOS

- Capítulo 10. El sujeto del feminismo: lo que nos une, lo que nos separa, lo que nos hace avanzar

. Lo que nos une, lo que nos separa, lo que nos ha hecho avanzar
. El difícil camino hacia la construcción del “nosotras las mujeres”
. El cuestionamiento de las mujeres como sujeto del feminismo
. Signos de vuelta al “nosotras, las mujeres”
. Conclusiones

- Capítulo 11. Sin feminismo no hay revolución: un mundo con rumbo (una escuela de igualdad)

. La experiencia de las traiciones en las revoluciones
Las democracias masculinas
La causa siempre aplazada
La segunda ola, el Movimiento Antisistema y la autonomía del feminismo
. Todo para el pueblo pero sin las mujeres (al menos sin las pesadas feministas)
. Los privilegios masculinos y los neomachismos: ¿ceguera o resistencia numantina?
. La reacción contra “la ideología de género” y las “feminazis”
. Rebelarse contra la alienación masculina: ¿dónde está el hombre nuevo?


La página de Neoliberalismo Sexual en Facebook

 

Fuentes:

http://www.mujeresenred.net/spip.php?article2208

Artículo del país: Contra el neoliberalismo sexual

 

 

 

 

Esclavas Sexuales del ISIS Vs Esclavas Sexuales de Occidente


Foto de Pilar Aguilar Carrasco.
Foto de Pilar Aguilar Carrasco.

 

Dicen los edictos de ISIS que a los combatientes separados de sus esposas “la gracia divina y maravillosa generosidad les trae las cautivas y esclavas”.
Aun partiendo del mismo supuesto (los varones necesitan follarse de vez en cuando a una mujer) nuestra alternativa occidental es mucho mejor, sin duda. Los hombres tienen que pagar, sí, pero, a cambio, pueden ignorar que las folladas son cautivas y esclavas (palabras que dan mal rollo ¿verdad?). En el fondo, y si se paran a pensar medio minuto, saberlo, lo saben, pero no se paran, claro. Pueden ignorarlo y simplemente llamarlas putas y decidir que están ahí por libre elección.


Nuestro sistema tiene, además, otras ventajas innegables: frente a número limitado de esclavas y cautivas de ISIS (que, para colmo, cuando les quitan el velo pueden parecerles feas o viejas), los puteros gozan de una oferta inigualable que se renueva constantemente (ya se encargan los dueños de los burdeles de intercambiar mercancía periódicamente con los otros burdeles), que incluye africanas, asiáticas, caucásicas, etc. y todas jóvenes.


¡Qué primitivo el sistema de ISIS! ¿verdad?

 

Por Pilar Aguilar Carrasco

El ataque de la industria del sexo contra las feministas


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Los pornógrafos llevan mucho tiempo defendiendo como “libre expresión” los productos y prácticas de su extremadamente lucrativa industria, incluso cuando estos sexualizan el poder y la violencia de los hombres contra las mujeres. De modo parecido, quienes defienden la prostitución, a la que estratégicamente llaman “trabajo sexual”, plantean el movimiento a favor su legalización y normalización como liberador.
Pero estos grupos solo apoyan la libre expresión y las libertades en la medida en que sirven a sus intereses. Aquellos que se manifiestan contra la industria del sexo están excluidos de su versión de “libertad”.Tuvimos pruebas de ello en marzo, cuando varios lobbies de la prostitución amenazaron con boicotear una conferencia en Vancouver, Columbia Británica, que iba a contar con la presencia de Chris Hedges, destacado periodista y columnista de Truthdig, como ponente principal. Estos grupos de presión intentaron impedir su participación por haber escrito un artículo en el que definía la prostitución como “la quintaesencia del capitalismo global”, y lo habrían conseguido si no hubiera sido por la respuesta apasionada de grupos locales de mujeres.Las campañas de desprestigio contra las feministas y sus aliados que se atreven a decir la verdad sobre el poder y la violencia de los hombres no son algo nuevo. En los años noventa los pornógrafos lanzaron una campaña contra la profesora Catharine MacKinnon y la feminista Andrea Dworkin comparándolas con los nazis y acusándolas de suprimir la libre expresión cuando, en realidad, la ordenanza anti-pornografía que ellas habían redactado en Minneapolis en 1983 – definiendo la pornografía como una violación de los derechos civiles de las mujeres– no fue un intento de censurar la libre expresión sino de abordar el daño causado a las mujeres por la industria de la pornografía.Para atraer a los progresistas bienintencionados, se inventó un movimiento por los “derechos de las trabajadoras sexuales” en oposición a aquellas feministas que creían que la prostitución era la extensión y la perpetuación del poder y la violencia del hombre. El lobby de la prostitución adoptó el lenguaje del movimiento obrero para defender los derechos de los hombres a abrir burdeles y a comprar servicios sexuales de las mujeres, y también el lenguaje del movimiento feminista para plantear la prostitución como una elección de la mujer.Estos grupos de presión tienen a los medios de comunicación de su parte, así como a los proxenetas y los puteros. De acuerdo a sus intereses capitalistas, los medios oficiales presentan la pornografía y la prostitución como iniciativas empresariales y, en consonancia con sus bases patriarcales, aceptan como norma la idea de los cuerpos de las mujeres como objetos consumibles.

En los últimos años la industria del sexo ha colaborado con los medios para descontextualizar completamente el sistema de la prostitución. Este enfoque neoliberal es parte de un esfuerzo constante para desarmar a los movimientos que desafían los sistemas de poder: si somos simplemente individuos que miran por su propio empoderamiento (empowerment) personal y, por lo tanto, los únicos responsables de nuestros propios “éxitos” y “fracasos”, entonces no hay necesidad de organizarse colectivamente. Y esto es precisamente lo que quería decir Margaret Thatcher al afirmar que no existe la sociedad, solo individuos que ante todo deben ocuparse de sí mismos.

Al plantear un sistema que canaliza a las mujeres –particularmente a las mujeres marginadas– hacia la prostitución no solo como una elección de las propias mujeres sino como potencialmente liberador, estos grupos consiguen ocultar el modo en que la pornografía sostiene el poder de los hombres, descargando la responsabilidad de la subordinación de las mujeres en las propias mujeres. Al señalar la presión social para la auto-objetivación como empoderamiento, se permite a la sociedad ignorar las razones por las que las mujeres buscan empoderarse a través de la sexualización y la mirada masculina. Al centrarnos en la capacidad de acción consciente (agency) de las mujeres, pasamos por alto el comportamiento de los hombres.

Lo que verdaderamente están defendiendo los grupos que piden hacer presión a favor de los “derechos de las trabajadoras sexuales” no son, desde luego, los derechos humanos de las mujeres sino los intereses económicos y sexuales de los hombres. Y por eso en el discurso se evita deliberadamente abordar el daño que causan estos hombres.

La campaña para presentar la presión a favor de la prostitución como un esfuerzo de base para ayudar a las mujeres marginadas ha sido todo un éxito. Al ignorar la dinámica de poder inherente a la compra por parte de un hombre de los servicios sexuales de una mujer, y llevar el debate hacia la elección de las mujeres, quienes podrían considerarse a sí mismas feministas se ven en una encrucijada: “¿Debo defender el derecho de las mujeres a elegir?” La respuesta obvia es sí. Pero esa pregunta es engañosa. La verdadera pregunta es: “¿Apoyo el derecho de las mujeres pobres y marginadas a tener una vida mejor que la que les ofrecen los hombres explotadores?”

Si bien el lenguaje manipulador diseñado para atraer a las masas liberales es una parte fundamental de la iniciativa para despenalizar a los proxenetas y a los puteros, otro componente clave es la fácil derrota de las feministas que desafían ese discurso.

Los defensores de esa industria no se detendrán ante nada para silenciar las voces de quienes se pronuncien en contra de sus intereses. Tachadas de mojigatas, conservadoras religiosas, opresoras y fanáticas, la guerra contra estas feministas culminó recientemente en el intento generalizado de impedir que quienes disienten de su proyecto tengan acceso a plataformas desde las que expresar sus puntos de vista.

Cuando hace un año la periodista sueca Kajsa Ekis Ekman iba a presentar en Londres su libro “Being and Being Bought: Prostitution, Surrogacy and the Split Self” [“El ser y la mercancía: prostitución, vientres de alquiler y disociación”], la librería que organizaba el acto fue amenazada con boicots.

El clima actual en el feminismo anglosajón es el que apoya la caza de brujas, me dijo Ekman. Esa caza de brujas comienza con “campañas difamatorias, parece que viene ‘de abajo’, y sobre las feministas famosas dice que están obnubiladas por el poder tildándolas de elitistas, ‘cis-sexistas’, racistas y ‘putafóbicas'”, explicó. “Luego lleva adelante auténticas campañas de silenciamiento, amenazas de boicot, demandas, y aislamiento de cualquiera que se ponga del lado de las feministas y, por asociación, del lado de la culpa”.

En el año 2003, Melissa Farley, una psicóloga clínica y fundadora de la organización sin ánimo de lucro Prostitution Research and Education, dirigió una investigación en Nueva Zelanda sobre la violencia y los trastornos de estrés postraumático en personas prostituidas, y después tuvo que declarar ante el Parlamento de aquel país por las entrevistas que había realizado. Un defensor de la prostitución neozelandés que estaba en desacuerdo con su investigación presentó una queja contra ella ante la Asociación Americana de Psicología (APA, por sus siglas en inglés). La queja fue ignorada por la APA y no fue tenida en cuenta por sus colegas, pero ellobby de la prostitución la presenta como legítima y la utiliza como excusa para presionar a otros para que descarten su exhaustiva e iluminadora investigación.

Julie Bindel, periodista feminista que lleva años informando sobre el comercio sexual mundial, ha revelado que el Sindicato Internacional de Trabajadoras del Sexo en Gran Bretaña era poco más que un portavoz de los proxenetas y los dueños de burdeles. También ha estado informando sobre los importantes fallos de la legalización de la prostitución en Amsterdam. En marzo, después de las quejas emitidas por los grupos de presión a favor de la prostitución, su nombre fue retirado de un panel de discusión de una película estadounidense sobre prostitución.

Las supervivientes de la prostitución también se ven enfrentadas a una campaña de silenciamiento. Bridget Perrier, educadora indígena y co-fundadora de la organización Sextrade101 de supervivientes del comercio sexual y abolicionistas con sede en Toronto, explicó que los esfuerzos del lobby a favor de la prostitución se centran en invalidar las experiencias de las mujeres que han abandonado el negocio, a menudo poniendo en duda sus historias.

Rachel Moran sobrevivió siete años a la explotación sexual en Irlanda y ha publicado un libro sobre sus experiencias, en el que aborda muchos de los mitos y las mentiras que ha perpetuado el lobby del trabajo sexual. Por su delito –contar la verdad– ha sido objeto de acoso continuo y acusada en más de una ocasión de inventarse su historia.

“He sido difamada, calumniada, amenazada, atacada físicamente y gritada”, me dijo Moran. “Mi dirección postal, los detalles de mi cuenta bancaria y mi dirección de correo electrónico personal han estando circulando entre las personas aparentemente más desequilibradas, las cuales me han tuiteado partes de mi dirección postal con ese estilo claramente amenazante del tipo ‘sabemos donde encontrarte'”.

Y añadió: “Sistemáticamente se alega que yo nunca estuve en la prostitución, aunque los registros que prueban que lo estuve están en manos de los servicios sociales irlandeses y del Juzgado de Distrito de Dublín de Menores”.

Negar verdades que podrían perjudicar el intento de presentar una versión expurgada de la industria del sexo, que vende la prostitución como “simplemente un trabajo como cualquier otro”, es un elemento clave de la campaña a favor de su legalización.

Moran me contó que le había impactado muchísimo la falta de compasión que mostraron hacia ella los defensores del negocio del sexo que aseguran tener un interés particular en la seguridad de las mujeres. “Sencillamente les importa un bledo estar llevando a cabo una campaña deliberada y organizada de intimidación contra una mujer que fue sistemáticamente abusada sexualmente por hombres adultos desde los quince años”, manifestó. “Mis verdades no les gustan, por eso hay que silenciarlas”.

Desesperados, sin ser capaces y sin estar dispuestos a responder a los argumentos feministas y socialistas básicos contra el negocio del sexo –a saber, que se ha levantado sobre la base del poder del hombre y del capitalismo, perpetuando ideas misóginas sobre las “necesidades” del hombre y los cuerpos de las mujeres como los objetos para satisfacer esos deseos socializados– sus lobbies recurren a las mentiras y a la calumnia.

Estos grupos intentan hacer pasar las campañas difamatorias por “crítica”, pero son cualquier cosa meno eso, señaló Ekman, la periodista sueca. “Lo que está ocurriendo no tiene nada que ver con la crítica. Recuerda más bien a una revolución cultural maoísta a gran escala”.

“Si eres una destacada feminista, no te escaparás”, continuó. “Si todavía no te han atacado lo harán, o no eres lo suficientemente peligrosa”.

Llevo años escribiendo sobre la industria del sexo y la legislación de la prostitución en Canadá. Los ataques contra mi persona y mi trabajo han sido implacables. En las últimas semanas varios grupos de presión canadienses a favor de este negocio organizaron una importante campaña difamatoria en línea, tachando los argumentos contra la objetivación, explotación y abuso de las mujeres de “fanatismo”, distorsionando intencionalmente mi trabajo y mis opiniones hasta volverlos irreconocibles.

Las acusaciones absurdas e infundadas lanzadas contra mí –”transfóbica”, “putafóbica”, racista y demás–reproducen las utilizadas contra todas las mujeres que desafían el statu quo en este sentido. La intención no es hacer justicia, sino calumniar a las feministas para que sus argumentos puedan ignorarse y descartarse, y también acosar a otros hasta que hagan lo mismo. La única cosa que nunca mencionan es la verdad.

La mujeres que se prostituyen tienen 18 veces más probabilidades de ser asesinadas que la población en general, y los hombres responsables tienen muchas menos probabilidades de ser condenados cuando se trata de una prostituta. En Canadá las mujeres indígenas están sobrerrepresentadas en la prostitución y, en general, sufrenmayores niveles de violencia que las mujeres no-indígenas. La legalización ha demostrado no ser una solución para la explotación, la violencia y el abuso.

Estos individuos y grupos cooptan las luchas de las personas marginadas para defender una industria multimillonaria que cada año se cobra la vida y la humanidad de miles de mujeres y niñas en todo el mundo. Para impedir que quienes manifiestan su desacuerdo amenacen sus intereses con palabras y argumentos, recurren a tácticas poco limpias para silenciar a escritoras y periodistas feministas independientes. Identifican nuestras palabras como “violencia” pero no hacen nada para luchar contra los responsables de la violencia real. Estos grupos nunca han participado en ninguna campaña pública contra un maltratador, nunca han presentado una demanda solicitando el despido de un putero violento, nunca han llamado “fanáticos” a quienes fuerzan a las niñas a prostituirse en burdeles o en las calles. Sus objetivos no son el capitalismo corporativo o los traficantes de sexo, tampoco los reyes del porno o los dueños de los burdeles maltratadores. No. Sus objetivos son las feministas.

En su ensayo “Liberalism and the Death of Feminism” [“Liberalismo y la muerte del feminismo”], MacKinnon escribió que “una vez hubo un movimiento feminista”: un movimiento que entendió que criticar prácticas tales como la violación, el incesto, la prostitución y el abuso no era lo mismo que criticar a las víctimas de esas prácticas. “Era un movimiento que sabía [que] cuando las condiciones materiales descartan el 99% de tus opciones, no tiene sentido llamar al 1% restante –lo que haces– tu elección”. Escribió estas palabras hace 25 años y aún seguimos librando las mismas batallas. Pronunciarse hoy contra los sistemas patriarcales significa que tu medio de vida se verá amenazado, así como tu credibilidad y tu libertad para hablar.

No puedes pretender ser progresista y manifestarte en contra de la democracia. No puedes pretender ser feminista y apoyar el silenciamiento de las mujeres. Este nuevo macartismo no nos liberará. Nos deja en manos de quienes quieren nuestra desaparición.

NEW WOMEN LIBERATION.   LA NUEVA LIBERACIÓN FEMENINA.

Meghan Murphy es una escritora y periodista de Vancouver, Columbia Británica. Su página web es Feminist Current.
Truthdig.com
Traducido del inglés para Rebelión por Sara Plaza.

Fuente: http://www.truthdig.com/report/page3/the_sex_industrys_attack_on_feminists_20150529

Russell Brand habla sobre sexo, porno y la cultura hipersexualizada


Cada vez más hombres prefieren masturbarse frente a una pantalla a tener relaciones con sus parejas


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Según diversos estudios realizados en las consultas de psicólogos/as alrededor de todo el mundo, no deja de aumentar el número de hombres que relegan sus relaciones por fantasías sexistas, que prefieren una pantalla llena de trozos operados y retocados de mujeres, a compartir momentos de placer, conexión e intimidad con la persona real a la que dicen amar.

La mayoría lo oculta, y encima, cuando son descubiertos, las culpan a ellas, por no entender que se metan en una relación cuando en realidad prefieren masturbarse compulsivamente con barbies de silicona, que no dejan de ser víctimas de nuestra cultura machista, esculpidas a medida a golpe de bisturí según los dictados del patriarcado.

Y ya ni siquiera necesitan ver porno, basta con poner el telediario o cualquier programa de sobremesa, porque ese se ha convertido en el único tipo de mujer permitido en los medios. Sólo mujeres aptas para salir en revistas de hombres que cosifican mujeres. Y voilá, casi todas entran por el aro, basta con teclear sus nombres en google para encontrar sus fotos porno-chic esparcidas por toda la red.

Cada vez es mayor el número de hombres, incluso muy jóvenes, que han llegado al punto de ser incapaces de mantener o tener erecciones sin recurrir a esos contenidos, ya sea a través de una pantalla o reponiéndolos en sus propias cabezas. Pueden estar con una pareja sexual, e incluso en esa situación, son incapaces de estar ahí, de disfrutar del momento y la persona que tienen delante, su cabeza está en otro lado.

Muchas de las parejas de esos hombres, a parte de perder totalmente la autoestima y el amor propio que les quedaba, llegan a entrar en un quirófano para parecerse a eso con lo que su novio fantasea, pensando que así pararán. Pero no, porque el problema no está en los cuerpos de ellas, sino en las cabezas de ellos.

Este es un tema tabú, algo de lo que nadie habla, y mucho menos las mujeres, porque es que además no se les permite, se las acalla con toda suerte de micromachismos. Esta es la triste realidad que sufren millones de mujeres que tienen la mala suerte de compartir su vida con machistas insensibles adictos a contenidos sexistas, obsesionados con las mujeres-objeto de plástico y silicona que nos vende el patriarcado. Que desgraciadamente, son la mayoría. Y cada vez son más los hombres que ejercen así su masculinidad, es uno más de sus privilegios patriarcales, y pobre de la que diga algo en contra, porque el chantaje emocional y la culpabilización no tendrá límite. La mayoría de mujeres en relaciones heterosexuales están obligadas a tragar con todo esto sin rechistar.

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Es de tal calado el problema, que en algunos países como Japón o el Reino Unido, aunque no son los únicos, han saltado las alarmas debido a la insatisfacción sexual creciente, los problemas sexuales y psicológicos derivados como la impotencia en ellos, y la falta de autoestima en ellas, se ha disparado al tiempo que disminuye la frecuencia de relaciones sexuales en pareja, afectando incluso a la natalidad, todo debido a esos estereotipos imposibles impuestos. Y la realidad no es que en el resto de países nos libremos, lo mismo está ocurriendo en casi todos lados, lo que no todos los países hacen estudios, porque no interesa.

El sexismo se ha convertido en un mercado al por mayor de insatisfacción e infelicidad sin límites muy lucrativo para unos pocos. Una fábrica de onanistas, de yonkies del sexo enlatado y la misoginia.

Y lo peor es que aún no hemos visto lo peor, lo que ocurrirá con las nuevas generaciones que están mamando esta deshumanización, esta falta total de valores y respeto hacia las mujeres desde la cuna, esos que ya ven a las mujeres como objetos y ven porno duro desde antes incluso de los 8 años.

Aún así, vivimos en esta sociedad que nos ha tocado de la que no podemos escapar, pero no podemos más que preguntarnos ¿por qué complicar las cosas con lo simple que podría ser todo? Si te gusta todo ese sexismo y esa forma de vivir el sexo, sencillamente busca una pareja que comparta tus gustos, lo tienes fácil, sois la mayoría. Y si no, quédate con tu pantalla del ordenador y tu caja de clinex, en lugar de juntarte con alguien que no quiere tener nada que ver ni con la pornografía, ni con el sexismo ni con una forma de vivir la sexualidad machista y compulsiva, para luego hacer todo lo anterior y ocultárselo, porque estás atentando contra la libertad de elección y la salud mental de la otra persona.

Si viviéramos con honestidad independientemente de cuales sean nuestros valores, ideales o gustos sexuales no habría ni que discutir o hablar de estos asuntos, pero no es así, la mayoría calla, oculta y si sale a la luz, miente, niega, ataca y manipula.

Desde aquí defendemos la libertad sexual total, pero hacer lo de arriba es coartar la libertad sexual de quienes no quieren vivir según los mandatos de la sexualidad patriarcal y capitalista imperante.  Insistimos en que no se les pide que dejen de hacer lo que hacen, sino que respeten que haya gente que no quiera vivir con eso en sus vidas ni con las personas que ejercen así su sexualidad, que las dejen en paz.

Con estas letras no se pretende coartar la libertad ni la sexualidad de nadie, así que se pueden ahorrar los insultos machistas de quienes defienden sus privilegios de cosificar sexualmente a otros seres humanos (casi siempre seres humanas) cuando siente peligrar dichos privilegios, tipo “puritana/o”, “anti sexo”, etc.

Ellos, que presumen de libres y liberales son los que no respetan que haya personas no católicas ni religiosas que no quieran en sus vidas ni pornografía ni sexismo, no respetan ni entienden que haya gente a la que le encanta el sexo pero no cosificando al otro, no pasando por encima de la dignidad y los deseos del otro, que es lo que hacen la mayor parte de los medios y la pornografía. Insultan y llaman puritanos a quienes quieren sexo de calidad, sexo con intimidad, sexo con complicidad, con conexión, con emociones, con igualdad, sin toda esa basura sexista, a quienes quieren usar su propia creatividad e imaginación, sin estereotipos ni adoctrinamiento, que lo que desean es más educación sexual y menos cosificación e hipersexualización  mediática, a quienes quieren construir su propia película en su intimidad, su propia sexualidad al margen del machismo, del patriarcado, del sexismo mediático y de la pornografía.

A ver si les queda claro de una vez que que odies la comida basura, no significa que no te encante comer, que odies el porno y el sexismo no significa que no te guste disfrutar al máximo del sexo.

Con respecto a esto, Gloria Steinem da en el clavo con esta reflexión: “Hacer a las mujeres parecer anti-sexo o aburridas si queremos el derecho de ser sexuales sin ser humilladas ni heridas, y hacer parecer a los hombres débiles o impotentes si prefieren la cooperación a la dominación, es claramente una táctica de aislamiento contra cualquiera que intente separar la sexualidad de la violencia y la dominación- que es un reto a la dominación masculina en toda regla.”

En resumen, que cada cual haga y viva como le de la gana mientras no atente contra la dignidad, la libertad y los derechos de nadie, que respeten y dejen en paz a quienes quieren vivir el sexo y sus relaciones de pareja de otras maneras no sexistas ni patriarcales. Y eso sólo se logra siendo sinceros desde el comienzo de las relaciones. ¿Empezamos?

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Artículo relacionado de Psychology Today:

“Expertos apuntan a los estereotipos imposibles de belleza como causa del incremento de casos de impotencia, disminución de la libido, insatisfacción sexual y problemas de pareja”

“La adicción a contenidos pornográficos y sexistas entre las principales causas de divorcios y rupturas de pareja según psicólogos y abogados matrimonialistas”

EL PEQUEÑO Y SUCIO SECRETO DEL PORNO


Traducción del artículo: Porn’s dirty little secret

Para los espectadores, la pornografía puede parecer un mundo de placer y emociones, para quienes participan en su elaboración a menudo es una experiencia plagada de drogas, enfermedades, esclavitud, tráfico, violación y abuso.

El 80% de las supervivientes de la prostitución reportaron que los clientes les ponían porno para mostrarles lo que querían, la mayoría, escenas de hardcore que implican violencia física, verbal y psicológica contra las mujeres.

El 80% de las supervivientes de la prostitución reportaron que los clientes les ponían porno para mostrarles lo que querían, la mayoría, escenas de hardcore que implican violencia física, verbal y psicológica contra las mujeres.

“Me dieron una jod%*&$#paliza … La mayoría de las chicas comienzan a llorar porque les duele demasiado…No podía respirar. Estaba siendo golpeada y estrangulada. Estaba muy alterada y ellos no paraban. Ellos seguían grabando. [Les pedí que apagaran la cámara] y ellos continuaron.”- Regan Starr.

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En la foto, Luben, otra ex actriz porno, que como Regan Starr y otras muchas ha denunciado haber sufrido abusos. Luben cedió este vídeo sin cortes como denuncia donde aparece llorando y gritándole a su manager  por dejar que le hicieran cosas no pactadas contra su voluntad. Esos gritos/súplicas por supuesto no salen en la película.

La industria de la pornografía trabaja duro para mantener su imagen glamorosa, pero detrás de cámara hay una realidad de violencia, drogas y tráfico de personas. Con un poco de edición y cortes de video, los pornógrafos pueden hacer que en la pantalla,  parezca algo que se está disfrutando. Pero la versión sin cortes es una historia muy diferente. Las actrices porno son constantemente amenazadas y emocional y verbalmente abusadas por agentes y directores que las obligan a hacer cosas que  no quieren. “Eres vista como un objeto y no como un ser humano con espíritu”, escribió Jersey Jaxin, una actriz porno que dejó la industria en el 2007. “Consumen drogas porque no pueden lidiar con la forma en la que son tratadas. El 75% (de actores y actrices porno) y en aumento, consumen drogas. Tienen que engañarse a sí mismxs. Existen médicos específicos en la industria a los que si vas por un resfriado común, te dan Vicodin, Viagra, lo que tú quieras,  lo único que les importa es el dinero. Tú eres un número. Estás marcada. Tienes los ojos negros. Eres violada. Estás atada. Tienes tus adentros saliéndose.” Los pornógrafos no solamente desaparecen las dolorosas experiencias de los actores y actrices, en muchos casos también se encargan de desaparecer que algunos “actores y actrices” no tienen alternativa alguna. Parte de la mentira de los productores de porno, es que buscan que sus clientes crean que el porno que compran es entretenimiento legítimo, hecho por personas glamorosas que lo hacen porque así lo quieren. Está “bien” para el espectador disfrutarlo, porque las personas que está viendo parecen también disfrutarlo. Lo que el espectador no sabe es que las personas aparentan pasarlo bien porque detrás de escenas, muchas tienen un arma apuntándoles en la cabeza. Y si terminan de sonreír, se disparará. Obviamente, el tráfico de personas es un negocio subterráneo, hacer estadísticas confiables no es nada fácil. Pero los hechos en casos que han salido a la luz son escalofriantes. Por ejemplo, en 2011, dos hombres en Miami fueron hallados culpables por pasar 5 años engañando a mujeres para que cayeran en una trampa de tráfico. Ellos les prometían puestos de modelos, cuando las mujeres se acercaban para las pruebas, las drogaban, secuestraban, violaban, grababan toda esa  violencia y les vendían las cintas a las tiendas de pornografía de todo el país.

Muchas actrices porno, al igual que ocurre con muchas mujeres víctimas de trata, son captadas con falsas ofertas de trabajo como modelos, bailarinas o actrices

Muchas actrices porno, al igual que ocurre con muchas mujeres víctimas de trata, son captadas con falsas ofertas de trabajo como modelos, bailarinas o actrices

Ese mismo año, una pareja en Missouri fue sentenciada por obligar a una niña con retraso mental, a producir porno, la golpearon, flagelaron, sofocaron, electrocutaron, ahogaron, mutilaron y estrangularon hasta que ella aceptó. Una de las fotos para las cuales la obligaron a posar, terminó siendo la portada de una publicación de Hustler Magazine Group. Estos casos son sólo la punta del iceberg, muchos casos similares existen, y por cada víctima descubierta, innumerables más sufren en silencio. Otras son introducidas al mundo de la prostitución forzada. Dado que la pornografía hace que la prostitución y explotación sexual parezca normal, no es sorprendente que exista una fuerte relación entre el uso de la pornografía y el acudir a prostitutxs. De hecho, lo hombres que van con prostitutas han visto el doble de porno durante el último año, comparado con la población en general. Tampoco es sorprendente que cuando estos clientes aparecen, muchos ya vienen con imágenes porno en mano y se las muestran a las mujeres que están explotando, la mayoría de las cuales son víctimas de las mafias, controladas por chulos, y que forzarán a recrear esas imágenes. Y ellos no son los únicos en usar el porno como ilustración. “chulos y traficantes usan la pornografía para iniciar a sus víctimas en su nueva vida de esclavitud sexual,” comenta la Dra. Janice Shaw Crouse, representante de Beverley La Haye Institute. A través de la exposición al porno, estas víctimas “se desensibilizan para aceptar lo inevitable y aprender lo que se espera de ellas”. En un estudio de 854 mujeres en prostitución alrededor de 9 países, 49% dijo que se había realizado porno de ellas cuando estaban siendo prostituidas, y un 47% dijo que habían sido dañadas por hombres que las habían obligado o intentado obligar a hacer cosas que ellos habían visto en porno. Al final, el porno impulsa la prostitución, y el porno y la prostitución son los productos que el mercado del sexo ofrece.

El porno es  a la prostitución lo que el marketing a la publicidad,  una maquinaria normalizadora del uso y abuso de las mujeres como objetos (prostitución) y creadora de la necesidad de ejercer violencia y dominación sobre las mujeres.

El porno es a la prostitución lo que el marketing a la publicidad, una maquinaria normalizadora del uso y abuso de las mujeres como objetos, creadora de puteros y de la necesidad de ver y ejercer violencia y dominación sobre las mujeres para lograr excitación. Violencia que no solo se lleva acabo sobre las mujeres prostituidas de la calle o del porno, sino sobre todas las mujeres, ya que   marca las tendencias y preferencias sexuales de quienes lo visionan, que piden luego hacer lo que ven a sus parejas o a mujeres esclavizadas sexualmente.

*Traducción: Alondra Delgado

Hipersexualización: El control social a través del sexo


Parece que Iker ha cogido nuestro blog para inspirarse en su próximo programa ;), trata prácticamente todos los temas que hemos abordado hasta ahora.

Sin título

Programa completo: “Hipersexualización en la sociedad”.

Aquí el texto de la introducción de abajo en voz.

En este programa de ‘Cuarto Milenio’ hablamos de sexo. Ustedes imagino que no impresionan ante nada. Además están muy acostumbrados a que cualquier programa sea de cocina o de mecánica, o cualquier elemento de nuestra sociedad esté bañado de sexo. Por tanto espero que no haya ninguna voz de sorpresa. Ahora bien, nosotros vamos a hablar de sexo y ustedes dirán “lo que hay que hacer para conseguir audiencia”. Que es lo que muchas veces se hace. Vamos a hacerlo al revés, espero que no perdamos audiencia. Porque creo que ir a contracorriente en este asunto es muy interesante. Nuestro compromiso siempre es mostrarles a ustedes una versión que no es la oficial. Una versión que seguramente no cuente con mucha simpatía, ¿Por qué? Está bien hablar de las clásicas conspiraciones, que en el fondo podemos ver con cierta lejanía. Yo lo he comentado alguna vez en esta mesa. Hay algunas conspiraciones que son las profundas y globales. Las que nos irradian con tal potencia que es muy difícil cuestionarlas. Incluso los que van por la vida de críticos, hasta ellos pueden protestar por el programa de la semana que viene. Dirán que esto no es ninguna conspiración, que es natural. Allí es cuando empieza la conspiración. Cuando nos han convencido completamente de que lo natural es lo antinatural.

¿Cómo abordaremos esto? Quiero darles unas mínimas pautas por si quieren pasar esa noche con nosotros. A un nivel parecido a cuando hicimos la conspiración de educación. No creo que recibamos el mismo eco. El tema es diferente. A mí me sorprendió mucho. Y seguimos recibiendo emails de profesores de todo el mundo que nos animaban en ese cometido. Esto es mucho más delicado porque el sexo es una de las fuerzas primigenias del ser humano. Quizá una de las más poderosas. El sexo y la violencia se han empleado durante siglos para dominar a la masa. El control social a través del sexo es un hecho que conocen muy bien personas que nosotros no conocemos, y que habitualmente diseñan cómo va a ser el futuro. Es tan entretenido para todos nosotros que es muy difícil ver aquí una conspiración.

¿Qué pasa con la hipersexualización de la sociedad? Seguramente muchos estarán pensando que de qué voy. Pero no lo digo yo. Nos vamos a hacer eco de estudios de diferentes países del mundo que son realmente aterradores. Para ver si ustedes están de acuerdo o no. Y, por lo menos, para lanzar una especie de bola cósmica que nadie o casi nadie comenta. Les voy a dar algunos datos a ver qué les parecen. Para que valoren si merece la pena abordar este asunto en ‘Cuarto Milenio’ casi como fin de temporada.

Un último estudio internacional asegura que los niños de 10 años entre las seis palabras que más consultan están pornografía y sexo. Sexo no sería malo. Yo pienso que todos hemos tenido un interés y es algo humano. Pero pornografía es una cosa más turbia. Aunque en los últimos tiempos nos intentan meter a hombres y mujeres que es algo normal. Los grandes éxitos y la forma de relacionarse tiene que ser muy hipersexualizada. ¿Esto indica algo? Puede que haya poderes concretos que hacen que esto sea así. Es difícil la cuestión. Les daré otro dato. La industria pornográfica genera más dinero que Google, Yahoo, Youtube y todas las grandes empresas juntas. Es el negocio más boyante. Pero ya no hablamos de la pornografía que incluso nosotros o mi generación podíamos consultar. Hablamos que según los estudiosos se está produciendo un cambio neurológico. Se comenta que el último estudio con miles de muestras, indica que las personas que consumen diariamente pornografía tienen una disminución en la creación de masa gris. Hay estudios que hablan de la relación de las violaciones masivas en la India, y el contenido en los móviles de las personas que habían cometido esas violaciones. Es arriesgadísimo e injusto decir que por que alguien vea pornografía después puede cometer una violación.

De lo que hablan algunos expertos es de la terrible, delgada y tabú historia que no se puede comentar de las personas que están en un límite y lo que provoca en ellos cierto tipo de imágenes. Porque yo no soy ningún experto pero analizando con los expertos hemos visto que el cambio en los últimos años ha sido tremendo. Hemos ido hacia una pornografía más degradante donde la mujer se emplea más todavía como un objeto con cierta violencia y agresividad. Los que saben de eso aseguran que lo que triunfa es eso. Ese arquetipo global. La mujer es un complemento. Y pobre de la mujer que no se someta a ese tipo de prácticas para ser reconocida. El éxito de cierto tipo de literatura y de ciertas conductas las pone como objeto decorativo e incluso a merced del sadismo con las gracias del amante de turno. Para muchos es irritante. ¿Qué habrá de verdad? Les daré más datos. Aseguran informes concretos de neurólogos que cuando un joven ve por accidente o queriendo temas pornográficos, no son para nada los que podían ver hace 15 o 20 años. Son imágenes de un contenido bastante humillante, degradante y violento. Eso puede generar unos daños neurológicos o una forma de relacionarse diferente.

Les daré otro dato. En Japón, que es la industria del porno más poderosa del mundo, ocurre que es el país con menos relaciones sexuales del mundo. Las personas se están acostumbrando a la demanda del sexo virtual. Como han visto tal cantidad de cosas, algunas muy bárbaras, ya no disfrutan de la pareja normal. Lo que exigen es ese nivel de dopamina. La dopamina se convierte en una prácticamente una droga. Si uno ha acostumbrado a su cerebro a ese contenido humillante, degradante, vejatorio donde la persona casi parece que sufre, genera unos cambios. Creo que hay un tema de máxima actualidad y que muchos piensan que es una forma de manejar a la masa y de aborregarla. De convertirnos en los zombis definitivos. La desensibilización. Ver al otro sexo como un puro objeto para satisfacer nuestros deseos más íntimos y primarios. Además, desgajados de cualquier afectividad. A eso hemos llegado. Y esto lo hemos asumido con total naturalidad y estamos bombardeados de sexo constantemente. El sexo es positivo, es sano y bueno, pero algo ha cambiado. ¿Quién está interesado y por qué en que estemos atados a lo más primitivo? Dice mi compañero Santiago Camacho que hemos pasado de la prohibición a la obligación. Ambas cosas, como los extremos, no deben ser muy buenas. No es muy natural lo que está pasando. Como ustedes saben, esto no le interesará a nadie. Nosotros, por mucho que nos critiquen, vamos a hablar del tema porque es sumamente interesante. ¿Qué les parece el reto, se atreven? Hasta dentro de siete días amigos…