Lo llaman fantasía… Andrea Dworkin


MÁS QUE HARTAS de oír la FALACIA “el porno es fantasía”. No, no es fantasía, y eso sin meternos a criticar el efecto nocivo que tiene sobre nosotras la representación y la violencia que se ejerce contra la mujer en la pornografía.

 

 

Neoliberalismo sexual. El mito de la libre elección


“La desigualdad ya no se reproduce por la coacción explícita de las leyes, ni por la aceptación de ideas sobre “la inferioridad de la mujer”, sino a través de la “libre elección” de aquello a lo que nos han encaminado…”

Ana de Miguel.

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El último libro de la profesora Ana de Miguel, Neoliberalismo sexual, nos interpela directamente a nosotros -“Agradeceríamos a nuestros hermanos, los hombres, que se sentaran a pensar quiénes son, qué hace la sociedad patriarcal con ellos y qué quieren llegar a ser, que plantaran cara a lo que el sistema espera de ellos”- , tras haberse preguntado “dónde está el hombre nuevo”. Esa es una de las conclusiones a las que llega la filósofa feminista tras haber reflexionado sobre la perversión de un momento histórico en el que vivimos “sociedades formalmente igualitarias” pero en las que asistimos a una permanente reproducción de las relaciones de poder propias del patriarcado.

Un orden cultural y simbólico que se ha convertido, siguiendo la brillante categorización de Alicia Puleo, en un “patriarcado por consentimiento”, es decir, en un orden que propicia la aceptación de la desigualdad mediante la socialización diferencial encubierta, las arraigadas prácticas discriminatorias en el mercado laboral y la difusión de mitos patriarcales a través de los medios de comunicación. Esta suma de factores ha visto potenciadas sus negativas consecuencias en un momento en el que, con el pretexto de la crisis económica y la “necesidad” de políticas de austeridad, se está abriendo la puerta a una cada vez más descarada discriminación, directa e indirecta, de la mitad de la Humanidad.

El subtítulo del libro, El mito de la libre elección, nos sitúa ante la clave a la que pretende dar respuesta la autora, que no es otra que la conversión de una aparente libertad “en igualdad de condiciones” en la justificación perversa de la prórroga de un sistema sexo/género que continúa situando a las mujeres en inferioridad de condiciones.

Por más que muchas de ellas se crean libres hasta para equivocarse y por más que algunos nos hagan creer interesadamente que hemos alcanzado la plena igualdad. La libertad que no atiende a los condicionantes estructurales, y que por tanto permanece ciega a la subordiscriminación que sufren las mujeres, se ha convertido en el lazo perfecto que suma las prepotencias del mercado con los poderes masculinos. Un contexto en el que asistimos a la vuelta del rosa y del azul, es decir, a una socialización diferenciada en razón del sexo y en el que el mercado continúa convirtiendo, ahora con más radicalidad que nunca, el cuerpo de las mujeres en cuerpos disponibles para ser usados, disfrutados o maltratados por la mitad masculina.Ana de Miguel analiza tres ámbitos en los que en la actualidad no solo se prorrogan, sino que incluso se potencian, los esquemas patriarcales: el amor, el sexo y la prostitución. Este triángulo de la virilidad hegemónica continúa frenando la autonomía de las mujeres, cosificándolas y haciéndolas parte de relaciones en las que falta reciprocidad. Todo ello mientras aumentan los discursos que justifican ciertas prácticas en nombre de una pretendida liberación sexual -que responde a los intereses del varón como sujeto dominante– y que incluso justifican la prostitución identificándola como una mera prestación de servicios. De esta manera, y como dice Celia Amorós, el cuerpo de las mujeres continúa siendo el libro abierto donde se inscriben las reglas del patriarcado.

 

“La ideología neoliberal tiene el objetivo de convertir la vida en mercancía, incluso a los seres humanos. En ese sentido, la conversión de los cuerpos de las mujeres en mercancía es el medio más eficaz para difundir y refor­zar la ideología neoliberal. La pode­rosa industria del sexo patriarcal avanza apoyándose en dos ideas complementarias. Por un lado, en la teoría de la libre elección: ahora que las mujeres “ya son libres”, “ya tienen igualdad”, ya pueden “elegir” vivir de su cuerpo, o de trozos de su cuerpo. Por otro lado, y para contrarrestar cualquier crítica, esta tesis se envuelve en cierta retórica transgresora y posmoderna: toda relación es aceptable si hay “sexo consentido” por medio.

Este libro defiende que ni hay libertad ni hay igualdad. Hay nuevas formas de reproducción de la desigualdad, una vuelta acrítica a los valores más rancios del rosa y el azul. No vamos a resignarnos ante la conversión del ser humano en mercancía.”

Autora: Ana de Miguel
Ediciones Cátedra
Colección: Feminismos
Páginas: 352
Publicación: 08 de Octubre de 2015
ISBN: 978-84-376-3456-2

Versión papel y ebook

ÍNDICE

. Introducción. Del control de las leyes al mercado de los cuerpos

PRIMERA PARTE
DÓNDE ESTAMOS: DESIGUALDAD Y CONSENTIMIENTO

- Capítulo primero, feminismo y juventud en las sociedades formalmente igualitarias

. El mundo en el que han nacido las jóvenes
. El estigma de la palabra “feminismo”. Entre el desconocimiento y la descalificación
. Una teoría, un movimiento social y una forma de vivir la vida.
. Las armas del sistema patriarcal: entre la invisibilidad y la coacción
. El amor romántico, la violencia y la prostitución como factores de socialización diferencial
. El amor en las revistas para adolescentes/¿as?
. La violencia contra las mujeres
. El tráfico de chicas jóvenes: la prostitución y sus “clientes”
. Jóvenes y feministas: una minoría activa (como siempre)
. Conclusión

- Capítulo 2. Reacción: la vuelta al rosa y al azul

. La marca física, los pendientes
. La marca simbólica, el apellido del padre
. Las cosas de casa
. La adolescencia o cómo volver locas a las chicas: ahora Barbie es un insulto
. El determinismo biológico clásico: la ideología de la naturaleza diferente y complementaria de los sexos
. El nuevo determinismo biológico: hormonas, genes y callo rugoso
. Soy feminista pero no quiero dejar de ser femenina. De lo femenino y lo masculino
. Ni mujeres ni hombres, personas: más empatía para los chicos, más realismo para las chicas
. Frente al timo de la igualdad, lo que la igualdad ha hecho por ti

- Capítulo 3. Del amor como proyecto de vida al amor como un valor en la vida

. Amor e igualdad: una relación contradictoria
. El amor: un clásico del feminismo
. La diferencia atrae, pero lo que retiene es la semejanza
. La mujer nueva y el amor en la sociedad comunista
. Los radicales años sesenta: lo personal es político
. Críticas al amor romántico y propuestas poliamorosas
. Elementos para una visión crítica (no negativa) del amor

- Capítulo 4. ¿Revolución sexual o revolución sexual patriarcal?

. Combatir el sistema y la celulitis
. La denuncia de la doble moral sexual: primeras críticas a la sexualidad patriarcal.
. ¿Revolución sexual o revolución sexual patriarcal?
. La sexualidad no tiene género: Gayle Rubin
. El enfoque queer o hay una sexualidad antisistema
. La pornografía como el modelo de sexualidad

- Capítulo 5. La prostitución de mujeres, una escuela de desigualdad humana

. Prostitución y autoconciencia de la especie
. Las prostituidas son mujeres, los puteros son hombres: la perspectiva de género
. La tolerancia con la prostitución, la ideología de la prostitución
. Desplazando el debate: del enfoque del consentimiento de las prostituidas a la agencia del cliente prostituidor
. Algunas consecuencias de la normalización y legalización de la prostitución desde la perspectiva de clase
. La prostitución como escuela de desigualdad entre chicas y chicos
. Visibilizar y teorizar al “cliente”: poner un espejo ante los hombres que van de putas

SEGUNDA PARTE
DE DÓNDE VENIMOS Y CÓMO LO HEMOS HECHO

- Capítulo 6. Los nuevos movimientos sociales

. Del Sujeto Histórico a los nuevos movimientos sociales
. Concepto y características
. Radicalismo y reformismo
. Aportaciones de los distintos enfoques teóricos
Primeros enfoques
El modelo pionero de Smelser
Teorías de la privación relativa
Enfoques de la elección racional
Panorama actual
Enfoques de la movilización de recursos y de la oportunidad política
Enfoques constructivistas e interaccionistas: entre lo político y el giro cultural
La ciudadanía activa, los medios de comunicación y las nuevas tecnologías

- Capítulo 7. El feminismo como movimiento social: políticas de redefinición y políticas reivindicativas

. Praxis cognitiva y redes de acción colectiva
. La democracia sin mujeres: el contrato sexual
. Las políticas de inclusión en la esfera pública: el movimiento feminista en el XIX
. Lo personal es político: hacia una redefinición de la política
. La redefinición de la realidad y las políticas reivindicativas
. Las redes del movimiento: la subversión cultural de la realidad

- Capítulo 8. La violencia de género: la construcción de un marco feminista de interpretación

. El movimiento feminista. Políticas reivindicativas y políticas de redefinición
. El marco de interpretación patriarcal sobre la violencia
. Los inicios de un nuevo marco: la violencia contra las mujeres en los clásicos del feminismo
. La elaboración de un marco estructural: los radicales años sesenta
. Del marco teórico a las reivindicaciones políticas: el debate en torno al derecho penal
. La consolidación académica del marco feminista: los estudios de género
. La difusión del marco de la violencia de género en el caso español

- Capítulo 9. La deconstrucción de los mitos patriarcales: del miedo de los hombres a las mujeres

. El miedo como factor de socialización
. Alta filosofía y cultura popular: la extraña pareja
. Del supuesto miedo de los hombres a las mujeres autónomas

TERCERA PARTE
HACIA DÓNDE QUEREMOS IR: MUJERES Y HOMBRES JUNTOS

- Capítulo 10. El sujeto del feminismo: lo que nos une, lo que nos separa, lo que nos hace avanzar

. Lo que nos une, lo que nos separa, lo que nos ha hecho avanzar
. El difícil camino hacia la construcción del “nosotras las mujeres”
. El cuestionamiento de las mujeres como sujeto del feminismo
. Signos de vuelta al “nosotras, las mujeres”
. Conclusiones

- Capítulo 11. Sin feminismo no hay revolución: un mundo con rumbo (una escuela de igualdad)

. La experiencia de las traiciones en las revoluciones
Las democracias masculinas
La causa siempre aplazada
La segunda ola, el Movimiento Antisistema y la autonomía del feminismo
. Todo para el pueblo pero sin las mujeres (al menos sin las pesadas feministas)
. Los privilegios masculinos y los neomachismos: ¿ceguera o resistencia numantina?
. La reacción contra “la ideología de género” y las “feminazis”
. Rebelarse contra la alienación masculina: ¿dónde está el hombre nuevo?


La página de Neoliberalismo Sexual en Facebook

 

Fuentes:

http://www.mujeresenred.net/spip.php?article2208

Artículo del país: Contra el neoliberalismo sexual

 

 

 

 

Esclavas Sexuales del ISIS Vs Esclavas Sexuales de Occidente


Foto de Pilar Aguilar Carrasco.
Foto de Pilar Aguilar Carrasco.

 

Dicen los edictos de ISIS que a los combatientes separados de sus esposas “la gracia divina y maravillosa generosidad les trae las cautivas y esclavas”.
Aun partiendo del mismo supuesto (los varones necesitan follarse de vez en cuando a una mujer) nuestra alternativa occidental es mucho mejor, sin duda. Los hombres tienen que pagar, sí, pero, a cambio, pueden ignorar que las folladas son cautivas y esclavas (palabras que dan mal rollo ¿verdad?). En el fondo, y si se paran a pensar medio minuto, saberlo, lo saben, pero no se paran, claro. Pueden ignorarlo y simplemente llamarlas putas y decidir que están ahí por libre elección.


Nuestro sistema tiene, además, otras ventajas innegables: frente a número limitado de esclavas y cautivas de ISIS (que, para colmo, cuando les quitan el velo pueden parecerles feas o viejas), los puteros gozan de una oferta inigualable que se renueva constantemente (ya se encargan los dueños de los burdeles de intercambiar mercancía periódicamente con los otros burdeles), que incluye africanas, asiáticas, caucásicas, etc. y todas jóvenes.


¡Qué primitivo el sistema de ISIS! ¿verdad?

 

Por Pilar Aguilar Carrasco

El ataque de la industria del sexo contra las feministas


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Los pornógrafos llevan mucho tiempo defendiendo como “libre expresión” los productos y prácticas de su extremadamente lucrativa industria, incluso cuando estos sexualizan el poder y la violencia de los hombres contra las mujeres. De modo parecido, quienes defienden la prostitución, a la que estratégicamente llaman “trabajo sexual”, plantean el movimiento a favor su legalización y normalización como liberador.
Pero estos grupos solo apoyan la libre expresión y las libertades en la medida en que sirven a sus intereses. Aquellos que se manifiestan contra la industria del sexo están excluidos de su versión de “libertad”.Tuvimos pruebas de ello en marzo, cuando varios lobbies de la prostitución amenazaron con boicotear una conferencia en Vancouver, Columbia Británica, que iba a contar con la presencia de Chris Hedges, destacado periodista y columnista de Truthdig, como ponente principal. Estos grupos de presión intentaron impedir su participación por haber escrito un artículo en el que definía la prostitución como “la quintaesencia del capitalismo global”, y lo habrían conseguido si no hubiera sido por la respuesta apasionada de grupos locales de mujeres.Las campañas de desprestigio contra las feministas y sus aliados que se atreven a decir la verdad sobre el poder y la violencia de los hombres no son algo nuevo. En los años noventa los pornógrafos lanzaron una campaña contra la profesora Catharine MacKinnon y la feminista Andrea Dworkin comparándolas con los nazis y acusándolas de suprimir la libre expresión cuando, en realidad, la ordenanza anti-pornografía que ellas habían redactado en Minneapolis en 1983 – definiendo la pornografía como una violación de los derechos civiles de las mujeres– no fue un intento de censurar la libre expresión sino de abordar el daño causado a las mujeres por la industria de la pornografía.Para atraer a los progresistas bienintencionados, se inventó un movimiento por los “derechos de las trabajadoras sexuales” en oposición a aquellas feministas que creían que la prostitución era la extensión y la perpetuación del poder y la violencia del hombre. El lobby de la prostitución adoptó el lenguaje del movimiento obrero para defender los derechos de los hombres a abrir burdeles y a comprar servicios sexuales de las mujeres, y también el lenguaje del movimiento feminista para plantear la prostitución como una elección de la mujer.Estos grupos de presión tienen a los medios de comunicación de su parte, así como a los proxenetas y los puteros. De acuerdo a sus intereses capitalistas, los medios oficiales presentan la pornografía y la prostitución como iniciativas empresariales y, en consonancia con sus bases patriarcales, aceptan como norma la idea de los cuerpos de las mujeres como objetos consumibles.

En los últimos años la industria del sexo ha colaborado con los medios para descontextualizar completamente el sistema de la prostitución. Este enfoque neoliberal es parte de un esfuerzo constante para desarmar a los movimientos que desafían los sistemas de poder: si somos simplemente individuos que miran por su propio empoderamiento (empowerment) personal y, por lo tanto, los únicos responsables de nuestros propios “éxitos” y “fracasos”, entonces no hay necesidad de organizarse colectivamente. Y esto es precisamente lo que quería decir Margaret Thatcher al afirmar que no existe la sociedad, solo individuos que ante todo deben ocuparse de sí mismos.

Al plantear un sistema que canaliza a las mujeres –particularmente a las mujeres marginadas– hacia la prostitución no solo como una elección de las propias mujeres sino como potencialmente liberador, estos grupos consiguen ocultar el modo en que la pornografía sostiene el poder de los hombres, descargando la responsabilidad de la subordinación de las mujeres en las propias mujeres. Al señalar la presión social para la auto-objetivación como empoderamiento, se permite a la sociedad ignorar las razones por las que las mujeres buscan empoderarse a través de la sexualización y la mirada masculina. Al centrarnos en la capacidad de acción consciente (agency) de las mujeres, pasamos por alto el comportamiento de los hombres.

Lo que verdaderamente están defendiendo los grupos que piden hacer presión a favor de los “derechos de las trabajadoras sexuales” no son, desde luego, los derechos humanos de las mujeres sino los intereses económicos y sexuales de los hombres. Y por eso en el discurso se evita deliberadamente abordar el daño que causan estos hombres.

La campaña para presentar la presión a favor de la prostitución como un esfuerzo de base para ayudar a las mujeres marginadas ha sido todo un éxito. Al ignorar la dinámica de poder inherente a la compra por parte de un hombre de los servicios sexuales de una mujer, y llevar el debate hacia la elección de las mujeres, quienes podrían considerarse a sí mismas feministas se ven en una encrucijada: “¿Debo defender el derecho de las mujeres a elegir?” La respuesta obvia es sí. Pero esa pregunta es engañosa. La verdadera pregunta es: “¿Apoyo el derecho de las mujeres pobres y marginadas a tener una vida mejor que la que les ofrecen los hombres explotadores?”

Si bien el lenguaje manipulador diseñado para atraer a las masas liberales es una parte fundamental de la iniciativa para despenalizar a los proxenetas y a los puteros, otro componente clave es la fácil derrota de las feministas que desafían ese discurso.

Los defensores de esa industria no se detendrán ante nada para silenciar las voces de quienes se pronuncien en contra de sus intereses. Tachadas de mojigatas, conservadoras religiosas, opresoras y fanáticas, la guerra contra estas feministas culminó recientemente en el intento generalizado de impedir que quienes disienten de su proyecto tengan acceso a plataformas desde las que expresar sus puntos de vista.

Cuando hace un año la periodista sueca Kajsa Ekis Ekman iba a presentar en Londres su libro “Being and Being Bought: Prostitution, Surrogacy and the Split Self” [“El ser y la mercancía: prostitución, vientres de alquiler y disociación”], la librería que organizaba el acto fue amenazada con boicots.

El clima actual en el feminismo anglosajón es el que apoya la caza de brujas, me dijo Ekman. Esa caza de brujas comienza con “campañas difamatorias, parece que viene ‘de abajo’, y sobre las feministas famosas dice que están obnubiladas por el poder tildándolas de elitistas, ‘cis-sexistas’, racistas y ‘putafóbicas'”, explicó. “Luego lleva adelante auténticas campañas de silenciamiento, amenazas de boicot, demandas, y aislamiento de cualquiera que se ponga del lado de las feministas y, por asociación, del lado de la culpa”.

En el año 2003, Melissa Farley, una psicóloga clínica y fundadora de la organización sin ánimo de lucro Prostitution Research and Education, dirigió una investigación en Nueva Zelanda sobre la violencia y los trastornos de estrés postraumático en personas prostituidas, y después tuvo que declarar ante el Parlamento de aquel país por las entrevistas que había realizado. Un defensor de la prostitución neozelandés que estaba en desacuerdo con su investigación presentó una queja contra ella ante la Asociación Americana de Psicología (APA, por sus siglas en inglés). La queja fue ignorada por la APA y no fue tenida en cuenta por sus colegas, pero ellobby de la prostitución la presenta como legítima y la utiliza como excusa para presionar a otros para que descarten su exhaustiva e iluminadora investigación.

Julie Bindel, periodista feminista que lleva años informando sobre el comercio sexual mundial, ha revelado que el Sindicato Internacional de Trabajadoras del Sexo en Gran Bretaña era poco más que un portavoz de los proxenetas y los dueños de burdeles. También ha estado informando sobre los importantes fallos de la legalización de la prostitución en Amsterdam. En marzo, después de las quejas emitidas por los grupos de presión a favor de la prostitución, su nombre fue retirado de un panel de discusión de una película estadounidense sobre prostitución.

Las supervivientes de la prostitución también se ven enfrentadas a una campaña de silenciamiento. Bridget Perrier, educadora indígena y co-fundadora de la organización Sextrade101 de supervivientes del comercio sexual y abolicionistas con sede en Toronto, explicó que los esfuerzos del lobby a favor de la prostitución se centran en invalidar las experiencias de las mujeres que han abandonado el negocio, a menudo poniendo en duda sus historias.

Rachel Moran sobrevivió siete años a la explotación sexual en Irlanda y ha publicado un libro sobre sus experiencias, en el que aborda muchos de los mitos y las mentiras que ha perpetuado el lobby del trabajo sexual. Por su delito –contar la verdad– ha sido objeto de acoso continuo y acusada en más de una ocasión de inventarse su historia.

“He sido difamada, calumniada, amenazada, atacada físicamente y gritada”, me dijo Moran. “Mi dirección postal, los detalles de mi cuenta bancaria y mi dirección de correo electrónico personal han estando circulando entre las personas aparentemente más desequilibradas, las cuales me han tuiteado partes de mi dirección postal con ese estilo claramente amenazante del tipo ‘sabemos donde encontrarte'”.

Y añadió: “Sistemáticamente se alega que yo nunca estuve en la prostitución, aunque los registros que prueban que lo estuve están en manos de los servicios sociales irlandeses y del Juzgado de Distrito de Dublín de Menores”.

Negar verdades que podrían perjudicar el intento de presentar una versión expurgada de la industria del sexo, que vende la prostitución como “simplemente un trabajo como cualquier otro”, es un elemento clave de la campaña a favor de su legalización.

Moran me contó que le había impactado muchísimo la falta de compasión que mostraron hacia ella los defensores del negocio del sexo que aseguran tener un interés particular en la seguridad de las mujeres. “Sencillamente les importa un bledo estar llevando a cabo una campaña deliberada y organizada de intimidación contra una mujer que fue sistemáticamente abusada sexualmente por hombres adultos desde los quince años”, manifestó. “Mis verdades no les gustan, por eso hay que silenciarlas”.

Desesperados, sin ser capaces y sin estar dispuestos a responder a los argumentos feministas y socialistas básicos contra el negocio del sexo –a saber, que se ha levantado sobre la base del poder del hombre y del capitalismo, perpetuando ideas misóginas sobre las “necesidades” del hombre y los cuerpos de las mujeres como los objetos para satisfacer esos deseos socializados– sus lobbies recurren a las mentiras y a la calumnia.

Estos grupos intentan hacer pasar las campañas difamatorias por “crítica”, pero son cualquier cosa meno eso, señaló Ekman, la periodista sueca. “Lo que está ocurriendo no tiene nada que ver con la crítica. Recuerda más bien a una revolución cultural maoísta a gran escala”.

“Si eres una destacada feminista, no te escaparás”, continuó. “Si todavía no te han atacado lo harán, o no eres lo suficientemente peligrosa”.

Llevo años escribiendo sobre la industria del sexo y la legislación de la prostitución en Canadá. Los ataques contra mi persona y mi trabajo han sido implacables. En las últimas semanas varios grupos de presión canadienses a favor de este negocio organizaron una importante campaña difamatoria en línea, tachando los argumentos contra la objetivación, explotación y abuso de las mujeres de “fanatismo”, distorsionando intencionalmente mi trabajo y mis opiniones hasta volverlos irreconocibles.

Las acusaciones absurdas e infundadas lanzadas contra mí –”transfóbica”, “putafóbica”, racista y demás–reproducen las utilizadas contra todas las mujeres que desafían el statu quo en este sentido. La intención no es hacer justicia, sino calumniar a las feministas para que sus argumentos puedan ignorarse y descartarse, y también acosar a otros hasta que hagan lo mismo. La única cosa que nunca mencionan es la verdad.

La mujeres que se prostituyen tienen 18 veces más probabilidades de ser asesinadas que la población en general, y los hombres responsables tienen muchas menos probabilidades de ser condenados cuando se trata de una prostituta. En Canadá las mujeres indígenas están sobrerrepresentadas en la prostitución y, en general, sufrenmayores niveles de violencia que las mujeres no-indígenas. La legalización ha demostrado no ser una solución para la explotación, la violencia y el abuso.

Estos individuos y grupos cooptan las luchas de las personas marginadas para defender una industria multimillonaria que cada año se cobra la vida y la humanidad de miles de mujeres y niñas en todo el mundo. Para impedir que quienes manifiestan su desacuerdo amenacen sus intereses con palabras y argumentos, recurren a tácticas poco limpias para silenciar a escritoras y periodistas feministas independientes. Identifican nuestras palabras como “violencia” pero no hacen nada para luchar contra los responsables de la violencia real. Estos grupos nunca han participado en ninguna campaña pública contra un maltratador, nunca han presentado una demanda solicitando el despido de un putero violento, nunca han llamado “fanáticos” a quienes fuerzan a las niñas a prostituirse en burdeles o en las calles. Sus objetivos no son el capitalismo corporativo o los traficantes de sexo, tampoco los reyes del porno o los dueños de los burdeles maltratadores. No. Sus objetivos son las feministas.

En su ensayo “Liberalism and the Death of Feminism” [“Liberalismo y la muerte del feminismo”], MacKinnon escribió que “una vez hubo un movimiento feminista”: un movimiento que entendió que criticar prácticas tales como la violación, el incesto, la prostitución y el abuso no era lo mismo que criticar a las víctimas de esas prácticas. “Era un movimiento que sabía [que] cuando las condiciones materiales descartan el 99% de tus opciones, no tiene sentido llamar al 1% restante –lo que haces– tu elección”. Escribió estas palabras hace 25 años y aún seguimos librando las mismas batallas. Pronunciarse hoy contra los sistemas patriarcales significa que tu medio de vida se verá amenazado, así como tu credibilidad y tu libertad para hablar.

No puedes pretender ser progresista y manifestarte en contra de la democracia. No puedes pretender ser feminista y apoyar el silenciamiento de las mujeres. Este nuevo macartismo no nos liberará. Nos deja en manos de quienes quieren nuestra desaparición.

NEW WOMEN LIBERATION.   LA NUEVA LIBERACIÓN FEMENINA.

Meghan Murphy es una escritora y periodista de Vancouver, Columbia Británica. Su página web es Feminist Current.
Truthdig.com
Traducido del inglés para Rebelión por Sara Plaza.

Fuente: http://www.truthdig.com/report/page3/the_sex_industrys_attack_on_feminists_20150529

“Hacia una teoría crítica de la prostitución”


Recopilación de ponencias de las “Jornadas Junt@s por una Europa libre de Prostitución” y “de las jornadas de “Trata de mujeres en la puerta de al lado”

Doctora en Filosofía Ana de Miguel, y autora de La Prostitución de mujeres, una escuela de desigualdad humana . Aquí la ponencia completa con el mismo nombre.

Rocío Nieto, Presidenta y Directora de APRAMP (Asociación para la prevención, reinserción y atención de la mujer prostituida).

Pilar Aguilar, investigadora, ensayista y crítica de cine. Socióloga de formación, sus análisis, basados siempre en el imperativo feminista analiza la imagen de la mujer y de la prostitución en el cine. Para ella el cine es tanto un elemento socializador y perpetuador de comportamientos como un reflejo de la sociedad machista y patriarcal en que vivimos.

Soledad Muruaga, psicóloga y activista feminista por la Salud Integral de las mujeres, especialmente por la Salud Sexual y Reproductiva.

Susana Ros, portavoz de la comisión de igualdad por el partido socialista de Castellón

Beatriz Gimeno, escritora, periodista y activista social feminista

Alicia Miyares es doctora en Filosofía y profesora en esta materia.

Erik Pescador,  Red de Hombres por la Igualdad

Amelia Valcarcer, filósofa e investigadora, en agosto de 2006, le fue concedida la medalla de Asturias en su modalidad de plata, en reconocimiento tanto a su labor en el pensamiento feminista español, como a su lucha por la igualdad y “arriesgados planteamientos en el mundo de las ideas”, así como por su comprometida dedicación al mundo de la docencia e investigación1

Gracias a la cultura del porno, su violación se hizo viral


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La cultura de la violación en que vivimos, donde nos bombardean con sexismo y violencia sexual hasta en los anuncios sin respetar el horario infantil, donde los críos ven porno violento desde los 11 y antes, hace posible que una adolescente fuera drogada y violada inconsciente por sus propios compañeros de clase, que luego compartieron las fotos de la violación en las redes sociales, y que éstas fotos se volvieran virales. Esta normalización continua de la violencia sexual contra las mujeres es la culpable de que la gente, en lugar de condenar el hecho, se mofara y compartiera la foto con tags como #LaposedeJada

Muchos usuarios subieron fotos a modo de burla imitando las posturas en las que habían fotografiado a la chica violada, desnuda e inconsciente

Muchos usuarios subieron fotos a modo de burla imitando las posturas en las que habían fotografiado a la chica violada, desnuda e inconsciente

Este es el resultado, por un lado, de convertir a las mujeres en meros objetos sexuales, despojándonos de cualquier grado de humanidad, cualquier psicólogo/a sabe que objetivizar y deshumanizar a la persona es el primer paso para ejercer violencia sobre ésta. Y precisamente esto es lo que hacen los medios y la cultura actual, que según los psicólogos, mal que nos pese, son los educadores del S.XXI. Nos convierten en simples agujeros penetrables, en cachos de carne. Y por otro lado, no siendo suficiente la cosificación, tenemos que sumarle el efecto normalizador y anestesiante del bombardeo continuo de violencia física, psicológica, y especialmente, de la peligrosa erotización de la violencia sexual contra nosotras, no sólo en el porno, sino en todos lados; el cine, la música, las series, los vídeo juegos, los anuncios, la prensa, el deporte, la cultura en general, convirtiendo las violaciones en eróticas, y enseñando al personal a tener erecciones y orgasmos a través de ver o ejercer violencia sexual contra las mujeres. Mientras todo eso no cambie, mientras no haya un cambio de conciencia, mientras la gente no denuncie y se levante contra los medios y contenidos que ofrecen este tratamiento denigrante y cosificador de las mujeres en los medios, esto no se va a acabar.

LA VIOLACION NO ES NINGUN CHISTE

“Los pornógrafos han utilizado los logros de la revolución sexual para ganar dinero a costa de los cuerpos de las mujeres”.

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Recordando unas palabras de la activista Andrea Dworkin, palabras que hoy se pueden aplicar a todos los medios de comunicación:

“Los pornógrafos han utilizado los logros de la revolución sexual para ganar dinero a costa de los cuerpos de las mujeres”..

La excusa de la revolución sexual y la libertad es la más utilizada por la mayoría de personas (particularmente hombres) que defienden la pornografía, la esclavitud sexual y el uso de las mujeres como objetos en los medios.

De esto se trata, con el pretexto de nuestra propia libertad, nos han adoctrinado en masa desde niñas para que hagamos justamente lo que ellos quieren, y encima nos creamos tan modernas y libres en nuestras decisiones de adultas que pensamos que se nos ocurrió a nosotras solitas la idea de ser y actuar como objetos sexuales, y que para colmo, esto nos empodera. Como decía Goethe, “nadie es más esclavo que aquél que se cree falsamente libre”.

Desde luego al Patriarcado y a quienes se benefician de él la jugada les salió perfecta, pero esto no acaba aquí. La lucha será larga, pero venceremos.

Noam Chomsky sobre la pornografía


 

Breve bibliografía:

Noam Chomsky (Filadelfia, Estados Unidos, 7 de diciembre de 1928) es un lingüista, filósofo y activista estadounidense. Ha sido señalado por el New York Times como “el más importante de los pensadores contemporáneos”. Es profesor emérito de Lingüística en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y una de las figuras más destacadas de la lingüística del siglo XX, gracias a sus trabajos en teoría lingüística y ciencia cognitiva. Es, asimismo, reconocido por su activismo político y su defensa de los derechos humanos, caracterizado por una fuerte crítica del capitalismo contemporáneo y de la política exterior de los Estados Unidos.

Noam Chomsky:

“La pornografía es la humillación y la degradación de las mujeres. Una actividad con la que no quiero tener nada que ver. Sólo hay que ver las imágenes, las mujeres son reducidas a vulgares objetos sexuales, eso no es lo que somos los seres humanos. Ni tan siquiera veo que haya nada que discutir.

Si para algunos eso es erotismo: es su problema. Si ellos obtienen satisfacción con la humillación de las mujeres, tienen un problema”.

No te pierdas el documental independiente The Price of Pleasure (El Precio del Placer 2010) donde aparece Chomsky junto a otras personalidades y activistas en la vanguardia de la defensa de los Derechos Humanos.

El documental, que consta de dos versiones, una con imágenes explícitas y otra apta para centros educativos con dichas imágenes explícitas borrosas, es un retrato complejo sobre el negocio del sexo y una crítica a su mezcla entre dolor, dominación, misoginia, racismo y poder. Profundiza en el impacto de la industria pornográfica en los aspectos más íntimos de las relaciones humanas, la distorsión de la sexualidad y como está afectando a las relaciones de pareja. Un análisis “pro sexo” desde un punto de vista no conservador, sino desde el punto de vista sociológico y psicológico, una aproximación desde los estudios de género, la igualdad y los derechos humanos. En resumen, un llamamiento a la responsabilidad.

Puedes encontrarlo aquí:

*Versión para particulares: http://thepriceofpleasure.com/dvd_individual.html

*Versión para organismos públicos, colegios, institutos, universidades, etc: http://thepriceofpleasure.com/dvd_institutional.html

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*ADVERTENCIA: La versión original tiene contenido y violencia sexual explícita.

Lo que llamamos “derechos humanos” muy a menudo ignoran abusos sexuales que mujeres, niñas y niños sufren.

Vídeo


 

Catharine-MacKinnon

La Doctora Catharine MacKinnon nos habla en este vídeo de “la relación entre violencia sexual y  pornografía”.

Catharine MacKinnon, Doctora en Derecho norteamericana, profesora, escritora, investigadora, feminista y activista, con gran experiencia profesional en el área de violencia sexual.

Uno de los muchos y valiosos logros de su larga carrera fue representar a mujeres bosnias y croatas que habían sido violadas en la guerra, consiguió que se las indemnizara con $745 millones y creó jurisprudencia internacional cuando ganó el juicio estableciendo las violaciones y el dejar a las mujeres embarazadas a la fuerza como violaciones de los Derechos Humanos, cosa que antes, por asombroso que parezca, no existía ante la ley.

Para ver el vídeo de la entrevista pincha aquí (inglés) 

MacKinnon sobre la prostitución: “Los clientes deben ser encarcelados”

Por Mariana Carbajal

 

 

Catherine MacKinnon es pionera en litigio estratégico en casos de violencia contra mujeres. Pide penalizar a los clientes de la prostitución. Y asegura que la violación es una forma de tortura.

Afuera diluvia. La lluvia cae a torrentes sobre el techo vidriado del café del Malba, en Palermo. La sensación es sobrecogedora. Catherine A. MacKinnon disfruta el momento, té de por medio, mientras conversa con Página/12. Esta abogada norteamericana, de cabellos lacios largos y grises con mechones castaños, con peinado recogido, es, tal vez, la jurista feminista más reconocida internacionalmente. Desde hace un año y medio asesora en cuestiones de género al fiscal Luis Moreno Ocampo en la Corte Penal Internacional (CPI). Pionera en litigio estratégico en casos de violencia contra las mujeres, es una de las ideólogas del modelo que se empezó a aplicar en Suecia para combatir la trata de mujeres y la prostitución y que consiste en la penalización de los clientes además de los proxenetas. “Los hombres que las compran para usarlas sexualmente deben ser encarcelados”, no duda en afirmar MacKinnon. En los diez años que lleva esa política, en el país nórdico “la trata de niños y mujeres casi ha desaparecido” y “la prostitución bajó casi en un 80 por ciento en algunas ciudades”, reveló en la entrevista con este diario. Además, destacó, la estigmatización empezó a cambiar y va dejando de recaer sobre ellas y ahora quienes son mal vistos son los varones prostituyentes.

Profesora en la Universidad de Michigan y en la Facultad de Derecho de Harvard, activista por la igualdad entre varones y mujeres, MacKinnon fue pionera en litigio estratégico en casos de violencia de género. En la década del ’70 abrió nuevos caminos en la Justicia en los Estados Unidos al argumentar que el acoso sexual en el lugar de trabajo contra la mujer constituye una forma de discriminación por razón de sexo y una violación a la igualdad de derechos. Junto con otra activista por los derechos de las mujeres, la ya fallecida feminista radical Andrea Dworkin, escribió extensamente sobre la pornografía como una forma de violación de los derechos civiles. MacKinnon representó a mujeres bosnias sobrevivientes de las atrocidades sexuales serbias. En ese caso conceptualizó la violación como un acto de genocidio y consiguió un fallo que les otorgó a las víctimas una indemnización de 745 millones de dólares. También fue la primera en concebir la violación como una forma de tortura. “El cuerpo de las mujeres se utiliza para enviar mensajes, como en la pornografía”, afirma sobre el objetivo de las violaciones en conflictos armados. El Estatuto de Roma, el instrumento constitutivo de la CPI, aceptó su teoría de que la violencia contra las mujeres es un crimen por razón de género.

MacKinnon estuvo en Buenos Aires, donde dio una conferencia magistral en la jornada inaugural del Encuentro Internacional sobre Violencia de Género, organizado por el Ministerio Público de la Defensa. También fue recibida en la Corte Suprema y mantuvo una reunión con las ministras Carmen Argibay, Elena Highton y con Raúl Zaffaroni.

–Algunas académicas sostienen que el debate en torno de la trata de mujeres para explotación sexual deja oculto el problema de la prostitución. ¿Usted qué opina?

–Exacto. El problema de la trata es la prostitución. Si no hay prostitución, no hay trata. Muchas personas hablan del problema de la trata como si fuera un problema independiente, como si no fuera la prostitución la primera razón por la cual se trafican mujeres y se controlan sus mentes y se las somete a violencia extrema. Separan la trata de la prostitución y sostienen que la prostitución puede ser voluntaria y libre. Este es un mito. La trata es una vía para reclutar mujeres, a veces hombres, muchas veces transexuales, niñas y niños, para su violación sistemática, para rédito de los traficantes y de los proxenetas.

–Usted sostiene que la prostitución es siempre una forma de violencia sexual. ¿Qué les dice a quienes la consideran un trabajo y pelean por mejoras laborales para las mujeres en situación de prostitución?

–Las mujeres en situación de prostitución son el grupo de mujeres que sufre las mayores violaciones y los niveles más altos de violencia en todo el mundo. La relación entre los proxenetas y las mujeres en prostitución es muy similar a la que tienen las mujeres víctimas de violencia en el ámbito familiar y sus victimarios. A veces están encerradas por la fuerza en los burdeles, encarceladas, con los proxenetas. Claro que es un problema de violencia contra las mujeres. Se puede pensar en que es un trabajo si se olvida que hay una relación desigual entre esos hombres y las mujeres; hay fuerza física de por medio, con golpes y con armas, y también hay otras formas de violencia asociadas, la pobreza, el racismo, la edad.

–¿La edad? ¿A qué se refiere?

–Generalmente son prostituidas siendo niñas: no es un momento de la vida en que se puedan resistir, o elegir libremente porque se desconoce la realidad de lo que le va a pasar. No se puede pensar que se puede dar un consentimiento para ingresar a la prostitución a esa edad o en situaciones de desesperación económica. Es una irrealidad, una fantasía de las leyes y no sólo cuando es una niña, también hay sistemas de fuerza sociales cuando es una mujer adulta. Cuando la persona empezó como niña, todas las posibilidades, la escuela, las oportunidades de otros proyectos están cerradas. La pobreza es universal entre estas personas. Algunos pueden pensar que es una forma de sobrevivir, pero tampoco es cierto: las mujeres que están en prostitución son asesinadas, desaparecidas, en todo el mundo, aquí y en otras partes también. No sobreviven. Mueren a una edad muy joven, mucho más que entre otros grupos de mujeres, tienen problemas de salud como la infección de VIH, y con drogas. La adicción es una forma de sobrevivir en esa situación, porque no es posible sobrellevarlo y tener la cabeza clara. Además, los proxenetas y los tratantes utilizan las drogas con ellas como una forma de reforzar la dependencia. Esa, en la calle o en las casas, no es una vida. La mayor parte de las mujeres que están en una situación de prostitución en todo el mundo cuando se les pregunta qué quieren, el 89 por ciento responde: “Yo quiero salir, pero no sé cómo, ayúdame”. Es una situación de esclavitud. En un contexto en que hay leyes que penalizan la prostitución de varios tipos, ellas son victimizadas por la policía, que debe protegerlas. Y además, les quedan antecedentes penales: en su legajo dice “delincuente”. Y eso les genera más dependencia hacia los proxenetas y entonces, en menor medida escogen una salida a la prostitución porque otros empleadores no las tomarían por tener antecedentes penales. Los hombres que las compran para usar sexualmente deben ser encarcelados.

–¿Nunca puede haber libre elección? La jurista española Maqueda Abreu planteó que hay mujeres que optan por esa actividad como proyecto migratorio en algún momento de sus vidas.

–A veces los traficantes usan esa idea para cooptarlas. Les dicen una cosa y en realidad sucede otra. Es una explotación de la esperanza, especialmente cuando hay gran pobreza y las posibilidades laborales son bajas.

–A partir de su propuesta, Suecia ha empezado a perseguir a los clientes. ¿Qué resultado está dando esa política?

–Ya lleva diez años. Tenemos varios estudios sobre el tema. Lo que aparece es que la trata de niños y mujeres casi ha desaparecido. Como los clientes en Suecia son delincuentes, los tratantes eligen otras partes donde pueden vender las mujeres, donde la prostitución es completamente legal. La prostitución bajó en un 80 por ciento en algunas ciudades. Y la estigmatización empieza a cambiar un poquito: de ellas a ellos, los clientes. Eso es algo muy importante porque siempre la estigmatización afecta a la mujer. Un argumento para defender la legalidad es que es más fácil de controlar y se puede minimizar la trata y cuidar la salud de las mujeres en prostitución. En Alemania, donde es legal, el gobierno ha concluido que no eso no es verdad: en ese país, las mujeres deben registrarse con su nombre para obtener un carnet sanitario y ellas no quieren que se sepa oficialmente que la prostitución es parte de los registros oficiales de su vida. Entonces prefieren estar ilegales y no reciben los beneficios en salud y en otros aspectos. En los países donde es legal, hay regulaciones que establecen qué es lo que pueden hacer ahí los hombres: las corbatas, los cinturones, encendedores, deben quedar en la puerta para que no sean utilizados contra las mujeres. A los clientes no les gusta esta limitación. Entonces ellos compran a las mujeres ilegales y la demanda por ellas crece. La legalización no es efectiva. En Alemania lo entienden así y están viendo qué pueden hacer.

–¿En qué países está legalizada y regulada la prostitución además de Alemania y Holanda?

–Nueva Zelanda, en dos provincias en Australia, en diez condados en el estado de Nevada.

–¿Qué países han seguido el mismo camino que Suecia?

–Noruega, Islandia. El año pasado Inglaterra aprobó una ley que es un paso en esta dirección para perseguir a los clientes, pero todavía mantienen una ley que penaliza a las personas en situación de prostitución. Lo mismo ocurre en Sudáfrica desde el 2007: pero enjuiciaron a más de tres mil mujeres y sólo a diez clientes. Ese no es el modelo sueco.

–¿Cuál es la sanción en Suecia?

–Una pena de cárcel y una multa. Yo creo que las mujeres en prostitución deberían además recibir una indemnización, una reparación civil, de parte del Estado por haber sido víctimas de un crimen. La ley sueca de todas formas tiene algunos problemas porque cuando se redactó se estableció: “Es un crimen comprar servicios sexuales”. Yo propuse que dijera: “Es un crimen comprar una persona por sexo”. Por cómo está redactada la ley, la víctima resulta inexistente. Otro problema es que muchas veces son violadas por los proxenetas, pero no se investigan esos delitos. Como si las mujeres en prostitución tuvieran menos derechos.

–¿Qué se compra y qué se vende en prostitución?

–Ellos compran el poder de hacer lo que quieran con ellas. Ellas pretenden gozar. Es una simulación. Ellas no están ahí como personas. Es el modelo puro de abuso sexual de una niña violada, es la sexualidad de la de-sigualdad.