No lo llames porno, llámalo prostitución


Ismael López hace público Escúpelo, un libro en descarga gratuita sobre el lado oscuro del cine X español

 

16/06/2017 – 

 

VALÈNCIA. Lo dice una profesional del medio: “El porno solo se ve súper guay desde fuera”. Es una de las varias actrices que se dedican al cine para adultos y que desfilan por Escúpelo. Crónicas en negro sobre el porno en España, un libro disponible en descarga gratuita en el que el periodista Ismael López relata los cuatro días que pasó en una villa mallorquina durante el rodaje de un casting X. Un texto en el que cuenta lo que filmaron las cámaras, pero también todo lo que sucedía mientras no rodaban, y que además incluye entrevistas personales con la mayoría de asistentes. La aventura de Ismael, sin embargo, empezó mucho antes de llegar a la isla. “A finales de 2014, entrevisté a una actriz porno que todavía no se había hecho muy famosa, Amanda Burroughs”, explica. El nombre, como todos los que menciona en el libro, es falso, una comprensible precaución del autor, pero no es difícil intuir que habla de Amarna Miller. “No tardó en hacerse famosa, lo que le dio bastante repercusión a la entrevista, en la que se mostraba bastante indulgente con temas como el machismo o el abuso sexual”. Poco después, fue portada de un conocido semanario español, donde se le presentaba como La revolución del cine X, un titular muy similar al que la revista había utilizado tiempo atrás con Celia Blanco (La revolución del porno español), su predecesora en el stardom porno con acceso al mainstream. Y Jot Down le hizo otra entrevista a Miller, mucho más amable, donde no quedaba rastro de las alusiones a las condiciones de trabajo de las actrices en Europa del Este o la violencia en los rodajes.

De este modo se introdujo en el mundillo del porno Ismael. No tardó en recibir el encargo de trabajar como redactor en una revista mensual (en el libro, Sex Line) que pretendía aprovechar el tirón de Amarna Miller para publicar columnas de opinión de otras actrices X. Como ellas no tenían los recursos periodísticos necesarios, era gente como Ismael la que escribía, aunque la foto y la firma no fueran las suyas. Así conoció a Siel van Sout, tal como la bautiza en su texto, aunque tampoco es complicado deducir que podría tratarse de Salma de Nora. La colaboración se fue desarrollando con fluidez, hasta el punto de que la actriz le propuso que redactara su autobiografía, siguiendo el modelo del libro escrito por Jenna Jameson, Cómo hacer el amor igual que una estrella del porno (Martínez Roca, 2005), que la estrella americana firmó junto a Neil Strauss. Para que se fuera familiarizando con su entorno y su día a día, Salma (o Siel) invitó al periodista a que asistiera al casting mallorquín.

Cuatro día, cuatro noches

Ismael nunca llegó a escribir la autobiografía, pero la estancia en la isla no ha caído en saco roto. Escúpelo es la prueba. “Nunca me ha interesado la pornografía como consumidor, pero me atraía ese mundo oculto, yo también era víctima de la propaganda”, admite. “En ese sentido, mis relaciones con las actrices siempre han sido muy normales”. Quizá por eso, y porque entendían que estaba allí como invitado y, por tanto, era alguien de confianza, se sinceraron sin problemas cuando les puso la grabadora delante. Y la misma chica que pronunciaba la frase con que se abre este artículo (identificada en el libro como Amalia X) entra en un momento del libro en uno de los asuntos más espinosos relacionados con el cine porno. “Lo de la prostitución es un tema polémico, porque es cierto que se parece mucho una cosa a la otra, pero cada uno con su cuerpo hace lo que quiere”, asegura. “Conozco a muchas compañeras en el porno que son escorts, creo que hay una gran mayoría que trabajan de actriz y prostituta, pero lo ocultan, no lo publican o lo hacen en privado. Imagínate que un tío llega y te paga 1.500 euros para que te lo folles. A lo mejor te lo piensas dos veces, ¿no? Cuando te dan 250 euros por grabar una escena y aparece alguien que te da cinco o seis veces más por un solo trabajo… Yo lo he hecho porque he querido y no me avergüenzo de ello”. De puertas afuera puede que sea un tema tabú, pero dentro parece que todo el mundo lo tiene bastante claro.

La actriz ofrece cifras que no se corresponden con las que cobran las estrellas, precisamente. En otro pasaje del libro, Siel admite que existe la prostitución “y más cosas, y eso que antes no hacía tanta falta, porque se pagaba el doble o el triple por escena y se ganaba bastante. Ahora, con internet, el porno se muere”, explica. Y añade: “Dudo que en España haya alguien que no se prostituya. La que no lo hace por dinero, lo hace a cambio de favores”. Una franqueza que contrasta con la hipocresía de los medios a la hora de afrontar la cuestión. “No hay nada de glamour en abrirse de piernas, de todos modos. Negar lo de la prostitución es un poco estúpido en este trabajo. Aunque te presentes en las galas vestida como una estrella de cine, acabas haciendo lo que haces”, concluye. Ismael está convencido de que no esperaban que se publicaran sus declaraciones. “Oficialmente, ni se asocia una cosa con la otra, incluso está mal visto, porque no se sabe lo que puedes coger fuera”, comenta, en relación con las enfermedades de transmisión sexual.

No es el único tema controvertido que aborda un libro en el que también se menciona (siempre con seudónimo) a personajes que se pueden identificar con María Lapiedra, Torbe,Julia de Lucía, Sara May, Max Cortés, Erika Lust, Carolina Abril o Dinio García. Quizá por eso no ha habido ninguna editorial que se atreviera a publicarlo. “Hubo una importante que editó una novela teóricamente de ficción sobre las irregularidades cometidas por el Comité Olímpico con algunos deportistas (se refiere a Sangre de barro, de Maribel Medina). Me dijeron que mi texto no encajaba en su catálogo, lo mismo que otras editoriales que se dedican al periodismo de investigación. Otra me tuvo seis meses esperando, finalmente perdió el interés y al poco tiempo publicó un libro relacionado con el tema firmado por una presentadora de televisión”.

A lo largo de las cuatro jornadas que pasó en la casa de Mallorca, asistió a varios rodajes donde se combinaban actrices profesionales con actores amateurs (supuestos candidatos a actor porno). Entre una y otra secuencia, les hacía preguntas sobre temas como sus condiciones laborales. El fotógrafo que se dedicaba a filmar las escenas, por ejemplo, admite que “hay que trabajar mucho para que salga rentable pagar impuestos”. A otro experimentado cámara “una productora porno estaba dispuesta a pagarle más de lo que ganaba actualmente si renunciaba a cotizar y a la Seguridad Social”. Y una de las actrices confiesa que estuvo dada de alta como autónoma, pero que ya no. Mientras unas y otros hablan, un tal Pepe Martí, de la revista Sex Line (de nuevo, no es difícil suponer que se trata, presuntamente, del valencianoPaco Gisbert), se dedica a revolotear alrededor de todos ellos, asegurando que “siempre se factura, y si no estás en autónomos tienes un problema gordo”. Por el contrario, Ismael afirma que “todo intercambio económico que he visto en este ámbito ha sido en negro. Esa es mi experiencia personal”. No es la única contradicción entre las declaraciones que graba y lo que contempla en Mallorca. “El porno tiene un componente que hace que creamos que es más realista que el resto de géneros cinematográficos, pero en realidad no es verdad”, trata de explicarle Martí  en otro momento. “Es más realista porque muestra cosas más descarnadas, pero está todo pactado”. Es más realista, de hecho, porque lo que muestra sucede realmente, mientras que en una película de terror se finge (la muerte, la violencia). “Todo está pactado”, subraya. Pero Ismael ve cómo hay que detener una escena porque uno de los actores está llevando al límite a una de las actrices.

Complicidad mediática y pruebas de sangre

Algunas publicaciones para adultos fomentan el negocio del porno porque se nutren de él. Curiosamente, la mayoría de ellas pertenecen al mismo grupo empresarial. “La actriz porno más conocida en estos momentos en España hizo una entrevista en televisión con un famoso comunicador que colaboraba en el mismo periódico que ella, que a su vez pertenece al grupo editorial que sustenta las revistas mencionadas”. De nuevo, prefiere no dar nombres, pero los cabos se pueden atar desde los mullidos almohadones de un sofá Chester. O de un rincón de pensar. Capitalizan gran parte del interés en el porno por parte de los medios convencionales, pero no todo. “Hay otra productora que no tiene nada que ver con ese grupo editorial, pero tiene un montón de conexiones con programas televisivos de contactos y realities donde tiene mucha presencia la gente de la industria del porno y se cita constantemente estas cabeceras periodísticas”. Quien habla de sofás, puede hablar de tronos. Y no precisamente los de la serie de HBO.

Las casi trescientas páginas de Escúpelo dan para mucho. El libro desvela también que muchos de los hombres que participan en los rodajes pagan por hacerlo. “Es prostitución con una cámara delante”, opina Ismael. “De hecho, las escenas que se rodaron en Mallorca nunca salieron a la luz”. Los más ingenuos acudieron convencidos de que en un futuro podrían llegar a convertirse en profesionales del medio. Otros tenían claro a lo que iban. En cualquiera de los casos, hoy en día es casi imposible catalogar el porno como cine. Se sigue rodando porque “para las chicas es una forma de promoción de cara a lo que hagan después con su vida aparte del porno: Escorts, webcamers…” El porno es de acceso fácil y gratuito en internet, donde lo que importa son las inserciones publicitarias que aparecen alrededor de los videos. En cuanto a las habituales menciones a las drogas y los abusos sexuales, no tienen tanto protagonismo, pero el libro deja caer suficientes pistas como para hacerse una idea del panorama. “La sensación que he tenido al conocer a chicos de la industria es que no son muy distintos a cualquier chulo playero de discoteca”, afirma Ismael. También describe unas pruebas médicas de dudoso rigor, basadas en un pinchazo en el dedo para extracción de sangre que después se envía a analizar. Lo sorprendente es que el rodaje se inicia antes de que lleguen los resultados de los tests, sin que a nadie parezca importarle.

En el prólogo de Escúpelo, Irene Riot, de la web Riot and Roll, dice que espera que el libro”abra los ojos a algunos profetas de la izquierda moderna que han abierto los brazos a esta idea tan extraña de libertad y emancipación, y en su abrazo se ha colado toda una serie de oscuros personajes que desde luego poco tienen que ver con un ideario de progreso y justicia social”. La imagen de Pablo Iglesias dando cancha a Amarna Miller o el tratamiento benévolo que recibe Nacho Vidal por parte de los medios, pese a detenciones por malos tratos (2007) o acusaciones de blanqueo de capitales (2012), no contribuyen al optimismo, pero Escúpelo intenta arrojar algo de luz sobre las tinieblas. Está en descarga gratuita por decisión de su autor, que no quiere ganar dinero con él. “Me sabría muy mal lucrarme con esta historia. Me parece que sería cómplice. Lo escribí pensando en esas adolescentes de 18 años que, al enterarse de que conocía gente en el porno, me escribieron para que les facilitara contactos que les permitieran entrar en la industria. Pensaban que era una maravilla”. Algunos periodistas han contactado con Ismael en cuanto el libro ha comenzado a tener difusión, pero no quiere convertirse en un personaje de la historia. “Después de escribir a determinados medios y que me ignoraran, vi que daban voz, precisamente, a los protagonistas del libro. Así que temí que pretendieran usar la publicación como estrategia para crear un circo. Por eso me pasé a la vía independiente”. El texto sigue circulando. Solo el tiempo permitirá calibrar sus consecuencias.

 

Artículo original: http://www.valenciaplaza.com/no-lo-llames-porno-llamalo-prostitucion

El lado oculto del porno en España: Prostitución, trata y violencia sexual


Escúpelo: crónicas en negro sobre el porno en España

June 2, 2017

Hemos decidido, después de no poco tiempo de darle varias vueltas y buscar apoyos para la difusión, lanzar un libro en el que se recogen las experiencias de un trabajador de la industria del sexo en España.

Escrito en primera persona con el apoyo de entrevistas y otras fuentes, “Escúpelo” es la historia de un joven periodista que vive en el backstage del cine X, escribiendo para personajes de moda y siendo testigo de los abusos de la industria hacia las actrices y adictos a este modelo de negocio.

El libro reúne entrevistas con varios representantes de peso en el porno, así como la descripción de escenas vistas tras la cámara que no llegan a las pantallas.

Hemos decidido sustituir los nombres reales para no eclipsar el objetivo de la obra, que es ofrecer un relato en el que forméis parte del entorno descrito.

Queremos exponer un negocio corrupto, de economía en negro, drogas, enfermedades de transmisión sexual, influencia política y prostitución. Desde los salones eróticos y las charlas en universidades a los platós de televisión, de la mano de influencers que se convierten en referentes feministas financiadas por empresas que hacen negocio con la desgracia y la necesidad de decenas de mujeres cada año en Europa del Este.

“Escúpelo: crónicas en negro sobre el porno en España” nace con la idea de contrarrestar una campaña de desinformación muy rentable en la que solo se muestra la cara más brillante de la moneda.Nace para promover el pensamiento crítico sobre un negocio que cada vez está más cerca de los jóvenes. Nos sorprende como periodistas que, siendo un sector con tantísimo tirón (y visibilidad), los medios de comunicación no se hayan hecho un eco más profundo sobre las irregularidades que permanecen en la sombra. Nos sorprende también que proyectos como este se encuentren con barreras tan grandes para ver la luz.

El porno mueve mucho dinero. Incluso en un estado como el español, el lobby pornográfico tiene un peso importante. Son bastantes los grupos mediáticos que tienen un pie puesto en la industria, ya sea en prensa o con colaboraciones de personas relevantes del negocio. Un análisis crítico, veraz, con argumentos reales, no tiene cabida en el mercado editorial; se nos han cerrado muchas puertas.

 

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Por suerte pensamos que el mundo ha cambiado, y que las ideas son capaces de saltar cualquier barrera.

Tenemos la esperanza puesta en que esto permita hacer decisiones más informadas, tanto a las futuras mujeres captadas por la industria, como a los consumidores. A partir de aquí las conclusiones son vuestras. Podéis ayudarnos a difundirlo.

ACTUALIZACIÓN: aunque podéis descargar el libro en los enlaces de abajo, también hemos habilitado un enlace a wattpad para quienes tenían problemas desde móviles: http://my.w.tt/UiNb/TtDGP5M72D

Este es el fruto del trabajo de casi dos años y la descarga es gratuita. Al ser un trabajo independiente es posible que encontréis erratas o errores de formato, aunque hemos puesto mucho empeño en reducirlas al máximo posible. La autoría del libro y la investigación pertenecen a Ismael López Fauste, el prólogo y las correcciones a Irene Riot.  Este libro es una obra registrada, sin embargo: Tienes permiso para difundirlo, copiarlo, imprimirlo, cortarlo, interpretarlo. No tienes permiso para modificarlo o sacar beneficio económico de su venta.

Habilitamos un enlace también para que aquellos que lo deseen y puedan permitírselo hagan una donación que financie el libro y nos ayude a seguir trabajando:

https://www.patreon.com/escupelo

La cuenta de correo para este proyecto es: escupelolibro@gmail.com Podéis enviar sugerencias, experiencias o proponer cualquier tipo de colaboración.

Aquí abajo encontraréis varios enlaces y formatos en los que podéis descargar la obra completa.

Ebook (dispositivos Kindle)

Google Drive     https://goo.gl/TIOGjj

Dropbox          https://goo.gl/MC3TL7

Mega               https://goo.gl/90SoJY

Ebook (formato Epub)

Google Drive     https://goo.gl/BQIXEr

Dropbox          https://goo.gl/zmPRzS

Mega               https://goo.gl/6MEOj5

PDF (para impresion y pantallas)

Google Drive     https://goo.gl/iBxRZ6

Dropbox          https://goo.gl/V9Nwys

Mega               https://goo.gl/rvybnf

Solo texto (para bloggers y periodistas)

Google Drive     https://goo.gl/MuBwuN

Dropbox          https://goo.gl/PUerkm

Mega               https://goo.gl/MIoae7

¿Cómo puedes abrir archivos EPUB desde tu teléfono?

iPhone e iPad:

Aldiko

https://itunes.apple.com/us/app/aldiko-book-reader/id974117987?mt=8

Android:

Moon + Reader

https://play.google.com/store/apps/details?id=com.flyersoft.moonreader

La Mentira de la Pornografía


Todo tipo de pornografía tiene un mensaje básico, desde los residuos que vemos en todas partes, hasta la pornografía ‘”artística” que los intelectuales llaman erótica, hasta las revistas de porno infantil que venden por debajo del mesón, hasta las suaves, brillantes revistas de “entretenimiento” para hombres. El mensaje que toda pornografía lleva es este: ella quiere; ella quiere ser golpeada; ella quiere ser forzada; ella quiere ser violada; ella quiere ser brutalizada; ella quiere ser lastimada. Esta es la premisa, el primer principio, de toda la pornografía. Ella quiere que estas cosas despreciables les sean hechas. A ella le gusta. Le gusta que la golpeen y le gusta que la lastimen y le gusta que la fuercen.

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Mientras tanto, a lo largo de todo el país, mujeres y niñas están siendo violadas y golpeadas y forzadas y brutalizadas​. La policía cree que ellas querían. La mayoría de la gente a su alrededor cree que querían. “¿Qué hiciste para provocarlo?”, se le pregunta a la esposa golpeada una y otra vez, para cuando finalmente se atreve a pedir ayuda o protección. “¿Te gustó?”, pregunta la policía a la víctima de violación. “Admite que en el fondo querías”, urge el psiquiatra.  “Fue la energía que emitías” dice el gurú. Hombres adultos declaran que sus hijas de ocho, diez o trece años los sedujeron.

La creencia es que la mujer quiere ser lastimada. La creencia es que a la mujer le gusta ser forzada. La prueba de que quiere esta en todas partes: la forma en que viste; la forma en que camina; la forma en que habla; la forma en que se sienta; la forma en que esta de pié; ella estaba afuera de noche; ella invitó a un amigo a su casa; le dijo hola al vecino; abrió la puerta; miró al hombre; un hombre le preguntó la hora y ella se la dijo; ella se sentó en la falda de su padre; ella le hizo una pregunta sobre sexo a su padre; ella se subió a un auto con un hombre; se subió a un auto con el mejor amigo de su padre o su tío o su profesor; ella coqueteó; ella se casó; ella tuvo sexo con un hombre y la vez siguiente dijo que no; ella no es virgen; ella habla con hombres; ella habla con su padre; ella fue a ver una película sola; ella caminaba sola; ella fue de compras sola; ella sonrió; ella está durmiendo sola en casa, el hombre fuerza su entrada y aún así la pregunta es formulada, “¿te gustó?, ¿dejaste la ventana abierta con la esperanza de que alguien entrara?, ¿siempre duermes desnuda?, ¿tuviste un orgasmo?”. Su cuerpo está lastimado, ella está desgarrada y siente dolor, y aún así la pregunta persiste: ¿lo provocaste?, ¿te gustó?, ¿es lo que siempre quisiste y soñaste? Sigues diciendo que no. Trata de probar que no. ¿Esas heridas? A las mujeres les gusta que les den duro un poco. ¿Qué hiciste para incitarlo?, ¿cómo lo provocas?, ¿te gustó? Un novio o un esposo o un padre o incluso, a veces, una mujer amante, creerán que ellos habrían podido resistirse -de haber realmente querido resistirse. Seguramente ella realmente quería –sí es que sucedió.

¿Qué era lo que quería? Ella quería la fuerza, ser lastimada, el daño, el dolor, la humillación. ¿Porqué lo quería? Porque es mujer y las mujeres siempre lo provocan, siempre lo quieren, siempre les gusta. ¿Y cómo es que todos cuyas opiniones importan saben que las mujeres quieren ser forzadas y lastimadas y brutalizadas? La pornografía lo dice. Durante cientos de años los hombres han consumido pornografía en secreto -sí, los abogados y los legisladores y los médicos y los artistas y los escritores y los científicos y los teólogos y los filósofos. Y durante esos mismos cientos de años las mujeres no han consumido pornografía y las mujeres no han sido abogadas y legisladoras y médicas y artista y teólogas y filósofas.
Los hombres creen a la pornografía, en donde las mujeres siempre lo desean. Los hombres creen a la pornografía, en donde las mujeres resisten y dicen que no solo para que los hombres las fuercen y usen más y más fuerza y más y más brutalidad. Hasta el día de hoy, los hombres creen a la pornografía y los hombres no le creen a las mujeres que dicen no.
Algunas personas dicen que la pornografía es solo fantasía. ¿Qué parte es fantasía? Las mujeres son golpeadas y violadas y forzadas y azotadas y secuestradas. Los actos de violencia en la pornografía son actos cometidos en contra de mujeres reales y niñas reales. La fantasía es que las mujeres y niñas quieren ser abusadas.
Y entonces aquí estamos para explicar calmadamente -para alzar la voz, gritar, bramar, aullar- que las mujeres no lo quieren, ni hoy, ni mañana, ni ayer. Nunca lo vamos a querer y nunca lo hemos querido. La prostituta no quiere ser forzada y lastimada. La ama de casa no quiere ser forzada y lastimada. La lesbiana no quiere ser forzada y lastimada. La joven no quiere ser forzada y lastimada.
Y porque en todas partes en este país, diariamente, miles de mujeres y niñas están siendo brutalizadas -y esto no es una fantasía; cada día mujeres y niñas son violadas y golpeadas y forzadas- jamás aceptaremos otra vez cualquier descripción que se haga de nosotras cuyo primer principio, su primera premisa, sea que deseamos ser abusadas, que disfrutamos ser lastimadas, que nos gusta ser forzadas.
Por eso luchamos contra la pornografía donde sea que la encontramos; y lucharemos contra quienes la justifican y quienes la hacen y quienes la compran y la usan. Y no se equivoquen: este movimiento en contra de la pornografía es un movimiento en contra del silencio -el silencio de las víctimas reales. Y este movimiento en contra de la pornografía es un movimiento por la palabra -las palabras de aquellas que han sido silenciadas mediante fuerza sexual, las palabras de mujeres y niñas. Y nunca, nunca, nos silenciaran otra vez.

Extracto del libro Letters from a War Zone de Andrea Dworkin.

Traducción: Maldita Feminista Radical

La cultura de la violación, por Alda Facio Montejo


Leyendo varios documentos para un artículo que estamos escribiendo mi maravillosa asistente especial, Anya Victoria y yo sobre la tortura sexual contra mujeres, me llamó la atención que en varios documentos, antes de describir el fenómeno de la tortura sexual, se hablaba de que ésta se daba en una cultura que las y los autores llaman “rape culture” es decir, una cultura de la violación en la que no solo se tolera la violación sexual, sino que se promueve de muy distintas formas.

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Esta cultura se fundamenta en un conjunto de creencias que fomentan la agresión sexual masculina y apoyan la violencia contra las mujeres. En este tipo de culturas la violencia es entendida como sexy y la sexualidad como violenta. En una cultura de violación tanto hombres como mujeres asumen que la violencia sexual es un hecho de la vida, natural e inevitable. En esta tipo de culturas, las mujeres vivimos un continuo de violencias que van desde “piropos callejeros” pasando por comentarios sexuales, acoso u hostigamiento sexual en la calle, el trabajo o lugar de estudio, tocamientos sexuales, abusos sexuales y muchos más hasta llegar a la violación sexual en sí. Paradójicamente, uno de los elementos que conforman el delito de la violación sexual en todo el mundo es precisamente la falta de consentimiento de la víctima pero en las culturas de violación, que existen en todo el mundo, donde se tolera la violencia física, emocional y psicológica contra las mujeres como norma, este elemento del delito es generalmente dejado de lado.

Esta subcultura patriarcal que estoy llamando “cultura de la violación sexual” incluye bromas, canciones, telenovelas, publicidad, jerga legal, leyes, decisiones judiciales, palabras e imágenes que hacen que la violencia contra las mujeres y la coerción sexual parezcan tan normales que la gente cree que la violación es inevitable.

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En lugar de considerar la cultura de la violación como un problema que tenemos que solucionar, transformando esa cultura, las personas en una cultura de violación piensan que la violación es parte de la sexualidad masculina y por ende natural. Sin embargo, sabemos que muchas de las expresiones de valores, actitudes, prejuicios y estereotipos patriarcales que habían sido entendidos como inevitables, como por ejemplo que las mujeres podemos estudiar sin volvernos estériles, las hemos logrado cambiar.

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En varios de los documentos que hemos estudiado, me llamó sobremanera el descubrimiento que han hecho investigadoras/es diversas/os de que mientras la palabra ‘violador’ no apareciera en los cuestionarios que las y los investigadores utilizaron, los hombres se sentían cómodos respondiendo ‘sí’ a preguntas como: ‘¿Alguna vez ha tenido relaciones sexuales con una mujer adulta sin su consentimiento? o ¿Alguna vez amenazó con usar la fuerza física para lograr tener relaciones sexuales con una mujer? o ¿Ha tenido relaciones sexuales con una mujer que estaba demasiado ebria para saber qué estaba pasando? Y otras preguntas parecidas. El que estos hombres aceptaran que han cometido el delito de violación sin darse cuenta que eso era lo que estaban haciendo refuerza mi idea de que en una cultura de violación, los encuestados no saben que en esas preguntas estaba implícita una descripción del delito de violación sexual. Estos hombres que admitían haber tenido relaciones sexuales no consensuadas ni siquiera trataron de justificarse afirmando que se había producido un malentendido. Al contrario, sabían muy bien que sus víctimas no estaban dispuestas pero se creían con derecho a ejercer su sexualidad masculina sobre ellas.

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La ex actriz porno S.L. siendo violada de verdad en una escena no consensuada

Me parece que de estas respuestas podemos deducir que el problema con estos violadores es que viven en una cultura diseñada con muchísimo dinero por la industria del sexo que la fomenta en el cine, los chistes, la televisión, la pornografía, la glorificación de la prostitución y hasta por aquí en Facebook.

Alda Facio Montejo