Los hombres, la pornografía y la prostitución, por Péter Szil, psicoterapeuta.


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En el debate sobre la prostitución la alternativa de más sustento que los partidarios de la abolición pueden nombrar frente a los argumentos por la legalización/regulación es el modelo sueco de enfocar la legislación en la figura del cliente que se aprovecha de la persona prostituida.  (www.sweden.gov.se/content/1/c6/01/87/73/fa1cf05c.pdf

El tema de la pornografía, intrínsecamente ligado al de la prostitución, ha sido ya anteriormente motivo de estudiar el ejemplo sueco. Suecia ha sido el país pionero en hacer de la pornografía un fenómeno socialmente aceptado. Los promotores de la introducción de la pornografía tanto en la España pos-Franco de la segunda mitad de los años 70, como en los países del bloque soviético después de la caída del muro en los años 90 han usado con predilección los falsos mitos que acompañaban el proceso de la liberalización de la pornografía en la Suecia de los años 60. Estos mitos rezaban que Escandinavia es el ejemplo vivo de que la pornografía tiene un efecto benéfico o que por lo menos es inocuo y que no hay liberación sexual sin dar vía libre a la pornografía. Lo único que estos promotores ignoraban o ocultaban era que entretanto Suecia se adelantó una vez más a los demás países desarrollados del Occidente, esta vez en adoptar una severa legislación respecto a la pornografía, y que la mayoría de los personajes públicos e intelectuales suecos que en los años 60 impulsaban la liberalización de la pornografía, en los años 80 han tomado posturas radicalmente opuestas, asumiendo que la pornografía no llevaba a la esperada autorrealización de los hombres solitarios, sino a la manifestación de las formas más repugnantes del odio y de la violencia hacia las mujeres.

El modelo sueco de tratar la prostitución guarda una relación íntima con el camino que la sociedad sueca ha recorrido en la percepción de la pornografía (y también de la igualdad entre los sexos o de la violencia contra las mujeres y los niños, temas para otras charlas). Sin embargo en la España de hoy siguen prevaleciendo los mitos falsos que en su lugar de origen han sido dejados atrás hace ya décadas. Por eso quisiera comenzar con analizar los rasgos y los efectos principales de la pornografía, y en primer lugar definir la línea divisoria entre pornografía y arte erótico, algo que se ha hecho muy difuso. Esta confusión no es sólo conveniente para los intereses económicos que mueven una de las industrias más rentables de nuestra cultura, sino que está también alimentada por la aceptación ignorante e ingenua de la prensa y de personas que se consideran progresistas y partidarios tanto de la libertad sexual como de la igualdad entre los sexos. Alguien que quiere desmarcarse de la pornografía, fácilmente puede todavía verse remitido al campo del oscurantismo católico o de los enemigos de la libertad de prensa.

La pornografía no es educación sexual, ni refleja las ganas sexuales de los hombres, sino un material a través del cual los hombres aprenden el rol masculino. Las personas que han formado su identidad sexual con la ayuda de la pornografía y por eso no han aprendido la diferencia entre fantasía y realidad, tienen que volver forzosamente a la pornografía para reafirmarse en esa identidad. Por eso muchos hombres viven una vida doble: en el mundo de las fantasías pornográficas y en una relación personal con una mujer, poseedora de una sexualidad propia. Sin embargo, estos dos mundos nunca se tocan, algo que he podido comprobar en muchos casos dolorosos en mi trabajo como psicoterapeuta con individuos y parejas. Sin embargo, hay un mundo donde las fantasías dictadas por el rol aprendido siempre se cumplen, sin que el hombre tenga que enfrentarse a su propia inseguridad o a las dificultades cotidianas de entablar o mantener una relación. Este es el mundo de la prostitución. Por eso hay hombres que se dirigen a prostitutas o aprovechan su hegemonía para crear una cultura en la que las fantasías pornográficas masculinas se convierten en definición y medida de la sexualidad femenina.

Pornografía es un término de origen griego que significa “la descripción (grafia) de la prostituta (porné)”. O sea que la función de la pornografía y de la prostitución viene a ser la misma: con la ayuda de mujeres (o, mucho menos frecuentemente, de hombres), convertidos en objetos sexuales, servir la sexualidad de un espectador/comprador invisible que se está masturbando sobre o dentro de ese objeto. Por eso la línea de demarcación entre arte erótico y pornografía no está entre los desnudos de Interviú o Playboy y las representaciones explícitas del acto sexual. Ambas cosas son pornografía. Los gestos, las posturas y los morritos de las mujeres en las portadas de Interviú transmiten también el mensaje de que ellas están dispuestas a satisfacer gustosamente cualquier deseo imaginado del comprador.

El arte erótico surge cuando un artista se relaciona con su tema de una manera erótica, revela algo de si mismo y nos transmite su propia vivencia. En la pornografía, a diferencia del arte erótico, la relación no surge entre las partes que están embarcadas en el acto representado, sino entre la persona que está mirando (el comprador) y el objeto sexual que se le presenta.

A pesar de la fuerte erotización o, mejor dicho, genitalización de las imágenes pornográficas, estas últimas poco tienen que ver con la sexualidad, ya que la pornografía no es un tema (en este caso la sexualidad) sino una relación, la misma que la publicidad intenta establecer entre un comprador y el objeto a vender. Por eso utilizaré aquí dos imágenes de publicidad para ilustrar los códigos intrínsecos de la pornografía. De esta manera evito tener que exponernos una vez más a la denigración de las imágenes pornográficas propiamente dichas y al mismo tiempo aprovecho para entrar en el meollo del tema de la prevención. Al fin y al cabo la definitiva prevención de la prostitución no es otra cosa que la igualdad entre hombres y mujeres. En mi opinión, esta igualdad no surge sólo con la salida de las mujeres al espacio público, sino que precisa la entrada de los hombres en el ámbito doméstico y del cuidado.

La primera imagen es una publicidad comercial de un biberón de la marca Nuk, supuestamente transmisora de una imagen progresista del “hombre nuevo”. La otra es una publicidad no comercial para promover una mayor participación de los padres en la crianza de los niños. En las dos imágenes aparece el mismo motivo: un niño y un hombre juntos, pero en la primera con los códigos de la pornografía y en la segunda con los códigos del arte erótico. ¿Cuál es la diferencia?.

Observemos primero el código primordial, el de la relación de los personajes entre ellos mismos y con el espectador. En la segunda imagen los dos personajes están sumidos en una relación íntima entre ellos, de la cual nosotros sólo somos testigos. En el primer anuncio el niño mira hacia mí, futuro comprador de Nuk, sin más contacto que el meramente físico con el hombre que le sostiene en brazos. Para las finalidades de la publicidad tampoco hace falta más relación entre ellos, ya que el personaje adulto en realidad no está en la imagen porque tenga que ver con el niño, sino para sustentar el mensaje que no tiene que ver con la relación de los dos, sino con el producto que se nos quiere vender.

Para ese mismo fin el hombre “Nuk” está provisto de otros tantos códigos adicionales, también propios de la pornografía. Por ejemplo, está desnudo, lo cual sirve dos funciones. Por una parte vincula el producto a vender con ciertos cánones estéticos requeridos por la cultura dominante, en este caso un cuerpo musculoso, tallado en muchas horas de gimnasio. Por otra parte la desnudez de ambos personajes junto a la ausencia de cualquier entorno alrededor de ellos priva la imagen de referencias que pueden interferir con la idealización a través de la cual se intenta hacer la publicidad más sugerente, mientras que en la otra imagen tanto el hombre como el niño son personas ordinarias, nada de modelos, ambos vestidos de una manera que sugiere cotidianidad. En el anuncio de Nuk todos los elementos de la imagen son reales, sin embargo nada en ella es verdad y el texto que la acompaña (“Ellos también pueden dar el pecho” y “Porque Nuk imita la perfección del pecho de la madre”) hace todavía más patente que se trata de una mentira. Por contraste, el texto del otro anuncio (“Están creciendo en igualdad”) es una simple aplicación del lema de la campaña que pretende divulgar (“Crecemos en igualdad”) a la relación de las dos personas representadas en la imagen.

El primer paso en la prevención y la sensibilización de cualquier violencia es hacer visible lo que tiene quedar invisible para mantener esa violencia. Por eso es importante recalcar que la pornografía es el marketing de la prostitución, hacer ver los códigos que utiliza en cualquiera de sus manifestaciones. Y por eso el modelo sueco de atajar la prostitución parte de que los consumidores de los servicios sexuales son casi exclusivamente hombres, trátese de prostitución heterosexual u homosexual. Hacerles visible no sólo nos lleva a estudiar quienes son estos hombres en concreto, sino también a otras cuestiones igualmente obvias e importantes. ¿Cuál es la visión que hace posible la práctica de la prostitución? ¿En qué medida es esta visión compartida por el resto de la población masculina? ¿Puede ser que la mera existencia de la prostitución (junto a la negación de que las mujeres prostituidas, al igual que las maltratadas, son víctimas trágicas de la dominación masculina) da cierta sensación de seguridad a esa población masculina?

La prostitución institucionaliza las suposiciones más básicas de la dominación masculina como orden social o, incluso, civilizatorio. El proceso de socialización de los hombres está construido sobre la certeza de que su sexo les otorga derecho a disponer de su entorno, del espacio y del tiempo de otros y, en primer lugar, otras. Este derecho se extiende también al cuerpo y a la sexualidad de las mujeres. De allí hay sólo un paso a que, tratándose de un derecho, es legítimo conseguirlo y preservarlo, aunque sea con violencia. En una sociedad basada en estas suposiciones es de interés de los hombres en general la subsistencia de la prostitución. Esta es la explicación del hecho de que aunque la mayoría de los hombres no se sirva de la prostitución, con su silencio y a veces incluso pronunciándose, contribuye a preservarla y a justificar la idea de la misma.

La prostitución sin embargo no es una idea. La prostitución son boca, vagina y ano, penetrados habitualmente con un pene, a veces manos, a veces objetos, por un hombre y después otro hombre y después otro más y otro más y otro más. Uno de los motores de la prostitución es el odio hacia las mujeres, la agresividad que motiva a un hombre a buscar y utilizar a una mujer prostituida, el profundo desdén que reduce a una vida humana a unos huecos de los que se puede aprovechar sexualmente y con la que un hombre hace lo que le da la gana. La conversión de las mujeres en objetos sexuales es un proceso de deshumanización en cuyo extremo final está la violencia sexual masculina. Es esto lo que la prostitución institucionaliza, ya que el cliente consigue de la persona prostituida (que no ha elegido hacer el amor con él) algo que de otra manera no podría conseguir sino con violencia. El cliente (y con él la sociedad) oculta ante si mismo el hecho de la violencia interponiendo una infraestructura (manejada por los proxenetas) y el dinero.

En la prostitución (al igual que en el caso de las violaciones de grupo o las violaciones masivas en situaciones de guerra) hombres utilizan los cuerpos de mujeres para comunicarse entre ellos mismos y para expresar lo que les une, y que al fin y al cabo se reduce a que ellos no son mujeres. Lo que hace posible, entre otras cosas, para un hombre encontrar una prostituta es el hecho de que antes de él ya había otros hombres que han acudido a ella, y detrás de él habrá otros. De esta manera se convierte el cuerpo de la mujer prostituida (al igual que el de la mujer violada) en ese agente transmisor a través del cual los hombres comparten entre ellos mismos, en palabras y en hechos, su sexualidad. No es por casualidad que muchos hombres al maltratar a su pareja acompañan los golpes y las patadas con sinónimos groseros de la palabra “puta”.

La violencia dirigida a mujeres y niños y la prostitución, junto a su marketing, la pornografía, son manifestaciones de la misma cultura de la dominación masculina.

La prevención de la prostitución pasa necesariamente por la sensibilización de los hombres por su responsabilidad en ese fenómeno, para que afronten los conceptos que han formado de su propio rol y de las verdaderas consecuencias de ellos.

c Péter Szil

E-mail: szil@ctv.es

Péter Szil. Nació en Hungría en 1951. Se formó como psicoterapeuta en Suecia y EEUU. Ha sido uno de los iniciadores de los grupos de concienciación sobre el rol masculino en Suecia a finales de los años 1970. Desde principios de los años 1990 comparte su actividad profesional entre España y Hungría. Es uno de los fundadores del Movimiento por una Hungría sin prostitución.

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Acerca de ADMINISTRADORAS

Hacemos activismo por los derechos humanos, especialmente en el área de igualdad/feminismo y derechos de lxs niñxs, donde llevamos colaborando más de 13 años abarcando temas como; violencia y desigualdad de género, violaciones, sexismo, masculinidades, trata de personas con fines de explotación sexual, abuso infantil y pederastia, así como salud sexual y psicología con perspectiva de género. Esperamos que el blog les resulte interesante. Podéis mandar comentarios o sugerencias a: plataforma.antipatriarcado@gmail.com Nuestra página de facebook es: https://www.facebook.com/PlataformaAntiPatriarcado?ref=hl ¡Saludos!

12 pensamientos en “Los hombres, la pornografía y la prostitución, por Péter Szil, psicoterapeuta.

  1. He tenido que leerlo dos veces y asegurarme de que no hay trampa o truco en lo escrito que finalmente explique como las mujeres nos sentimos amenazadas por lo bello del cuerpos de las mujeres en las revistas porno y que por eso las detestamos. Eso que he dicho y asegurado tantas veces está coherentemente plasmado en este artículo. Me han llamado feminazi, puta, amargada, reprimida sexual, vieja apretada, y me han repetido muchas veces que “todo lo que necesitas es un buena cogida de coño” para que se te quiten esas ideas. Me han dicho “la pornografia no afecta nuestra relación, no tiene nada que ver contigo” y tambien “son solo fantasias”. Muchas mujeres me han dicho que a ellas no les molesta que sus parejas vean peliculas porno o vean revistas porno para “hacerles” el amor porque “son hombres… Necesitan la estimulación visual”.
    Me siento reivindicada. Me siento muy bien de saber que esto que yo sabía y que he defendido con tenacidad, no es movido por mi “histeria” sino por la firme convicción de que los cambios que debemos hacer como seres humanos -hombres y mujeres- son profundos y radicales si queremos evolucionar hacia una relación igualitaria y justa. Enviaré este artículo a cuanta gente pueda enviarselo! Gracias!

  2. Yo te apoyo totalmente. Grana parte del desorden que vivimos empieza por la DESHUMANIzACION de la sexualidad. Y es parte del engaño en el que se mantiene a la gente. Que nuestra energía sexual es sagrada, que es una energia tan poderosa que de ahi viene la vida. La desacralizacion de lo que es un poder una energía vital se ve en todos los aspectos de la vida humana, la comida basura, el sexo basura, la mujer objeto, etc. Se nos hace pensar que las mas terribles desviaciones son “normales”. Desafortunadamente, muchos hombres y mujeres toman como referencia la pornografía, para su vida sexual, materializada, deshumanizada….y nadie dice nada?.
    En hora buena por tu punto de vista, por tu opinion, por desafiar el patriarcado y la cultura judeocristiana, que lo dejaron todo en pecado, y moral. No se tarta de moral, ni de puritanismo es Consciencia. Ya es hora.! Fuerza y luz para ti ANA G.

  3. Después de haber pasado por una relación nefasta, dominante, y psicopática, en la que el porno era la moneda corriente, no sólo en soledad, sino con mi ex pareja, la cual trabajó sutilmente en mi psique para que eso me gustara, y estando al borde de incursionar en la prostitución como una faceta más de la relación, así…por agregar un condimento, leo estas palabras y como dijo alguien más arriba, me siento REIVINDICADA. Ahora, dos años más tarde, y habiendo podido “zafar” del aquel mundo oscuro donde todo pasaba por lo sexual, y el compartirse entre varios era lo “normal”, puedo decir que lo he logrado. Pero no fue una tarea fácil, como no lo es recuperarse de un trauma. La dependencia intrínseca de la mujer es fundamental para que sirva a los fines del hombre que quiere usarla, ya como pareja, ya como “compañera de juegos en orgías”, ya como fuente de ingresos. Es necesario el quiebre emocional, la sumisión total y absoluta a la CONFIANZA que se genera como vínculo entre ambos, para que el plan sea llevado a cabo. No se logra en poco tiempo, no es tarea fácil tampoco, por parte del hombre, trasformar a esa mujer en un objeto, salvo que ya esté trasformada de antemano por otros. NO fue mi caso. En esta ocasión, fui llevada con discreción y sutileza hasta el límite con la trata, asegurándose mi opresor de que mi participación en eso era CONSENSUADA, y que nada podría reclamar después, ni tampoco arrepentirme, ya que con regularidad se me hacía la siguente pregunta: ” Vos estás segura de que querés seguir con esto…? Porque una vez adentro, no podés volver atrás:” La que suscribe, totalmente enamorada ( idiotizada…? ), accedió a todos los requerimientos. Al principio, con firme determinación: si me ama, no me hará mal. Después, al año más o menos, con dudas. Cuando las dudas sobrepasaron mi capacidad de asombro, y mi instinto volvió a funcionar, comencé a preguntarme si no estaba, yo también, muy enferma. Después de comprobar que mi ex SI lo estaba, emprendí el camino de regreso a mi centro, a mi vida abandonada, a mis afectos y a la puerta por donde encontré la salvación: el amor de mi hijo. Estoy escribiendo un libro en donde, de manera autobiográfica, se relatan los hechos, desde el primer idilio tomado por amor verdadero, hasta su amargo final, que podría haber sido mucho, muchísimo peor. Gracias, muchas gracias por ser hombre y por pensar diferente a la masa; por conservar la luz de los verdaderos seres humanos viva y brillando por medio de estos artículos, que informan pero a la vez, despiertan a una nueva era que, ojalá ( y sin meter a ningún dios en esto) sea realidad pronto, con la ayuda de todos. Muchas gracias.

    • Un millón de gracias por compartir tu experiencia Nina, desgraciadamente es la historia de muchísimas mujeres, nos han llegado infinidad de correos con casos similares, que también conocemos de primera mano en nuestro entorno. Eres afortunada por haber podido salir de todo eso y haber tomado las riendas de tu vida siendo consciente en todo momento de tus decisiones y de lo que de verdad quieres en cada momento. Mucha fuerza, que ya tienes, y mucha suerte. Abrazos

  4. Pingback: #Los hombres, la pornografía y la prostitución, por Péter Szil, psicoterapeuta | CoMEGén

  5. Hay también porno hecho por mujeres. La línea que separa el arte erotico de la pornografia es tan delgada e imperceptible, por ejemplo lo de las fotografías de la chica Kim, es pornografia? Pues se enmarca de alguna forma al ejemplo uno que nos exponía Peter Szil, que opinan?….. Y sin embargo es admirado y exaltado por los medios, arremetiendo contra nuestra psique, no hay que negar que las imágenes de chicas desnudas nos llega a idiotizar a todos o quizá a la mayoría de hombres, y al mismo tiempo fomenta la idea de que esa es la libertad, esa es la liberación femenina el expresarse de esa forma, pero si uno se detiene observa que lo que mueve todo esto es el dinero, el negocio ¿de la “estrella de turno”? O de quienes son dueños de los negocios que se aprovechan de aquellas chicas? Aunque se la ve feliz, parece feliz…. enriqueciéndose de esa forma…… Algunas mujeres piensan que esta bien…. Comento algo que me sucedió con una ex pareja, quien esperaba que cumpliera con mi “rol”, el del hombre proveedor y que se hace cargo de ella y todo lo que ella trae incluidas sus deudas, pero al negarme y decirle que ella debe asumir igualmente la responsabilidad sobre sí misma, dijo sin vergüenza “si las putas cobran”, eso le enseñó su madre, según ella, y al parecer es la forma como funcionan las relaciones en su entorno, no solo familiar sino social (“clase social”) …..me pregunto¿es otra forma de prostitución?…. Y no supe reaccionar, porque lo que uno tiene en mente es diferente a la realidad, y se choca con algo que no tiene sentido. Da la impresión de que igualmente algunas mujeres están bien así, porque su motivación básica es el dinero, muy necesario en la sociedad actual para sobrevivir…
    Es un tema muy complejo por la estructura de la sociedad la cultura en la que vivimos, Suecia nos lleva mucha ventaja, podemos nosotros dar un salto y acortar distancias?….. Parece que no, sin embargo hay que seguir con el intento….. Viene a mi mente una canción de Miguel Ríos … ” que difícil se me hace mantenerme con coraje lejos de la tranza y la prostitución, defender mi ideología, buena o mala pero mía, tan humana como la contradicción…”…. Y les soy sincero para mi ha sido y aun lo es demasiado difícil…

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